Pere Sardà

¿Democracia representativa?

31 de Marzo de 2026
Guardar
Democracia representativa

No. Ya avanzo que no. La democracia se nos ha ido de las manos, o quizá nunca la tuvimos, no la controlamos los ciudadanos.

La palabra democracia proviene del griego “demos” (pueblo) y “kratos” (poder), es decir poder del pueblo. Casi nada.

Los países que conformamos el llamado Occidente, nos llenamos la boca alardeando de que somos una democracia liberal. Si lo comparamos con la democracia que existió en sus orígenes en la Grecia clásica, concretamente en la ciudad-estado de Atenas, “técnicamente” es cierto. La historia sitúa su nacimiento en el año 500 a.C. enfrentándose a los distintos sistemas políticos que existían en aquel entonces, a saber, monarquías, tiranías o aristocracia. En aquella época no existían partidos políticos, los cargos públicos eran elegidos por sorteo y sólo podían participar en ella aproximadamente un 10% de la población. Si, sólo los hombres libres, no mujeres, no niños, no extranjeros, no esclavos.

En nuestro tiempo esto está superado, no hay esclavos, las mujeres votan, pero esto es suficiente? Nuestra democracia es representativa de la voluntad del pueblo?

Según Wikipedia, en las democracias liberales, basadas en el pluralismo político, los partidos políticos constituyen el principal instrumento de participación política de los ciudadanos y de canalización del pluralismo de la sociedad a las instituciones.

Pero hoy, los partidos políticos son eso? Yo más bien diría que son lo contrario, son organizaciones que se sirven de los ciudadanos para obtener un poder que ponen al servicio del partido y de elementos que se mueven en su órbita para poder capturar beneficios económicos.

Los partidos, todos, del primero al último, no están al servicio del pueblo. El pueblo está a su servicio. No hay más. Y para mantener ese status quo, no dudan en hacer lo que sea necesario para mantenerlo. Tienen poder, lo pueden hacer, y lo hacen sin dudar. Buscan exclusivamente su supervivencia y su dominio.

Eso es corrupción, porque eso es lo que es, no se limita a los políticos “elegidos”, alcanza a instituciones, como el poder judicial, militar, policial, el “sottogoverno”.

Los políticos creen que los ciudadanos somos idiotas, ignorantes, y no les faltan razones para creerlo porque la ciudadanía, asiste narcotizada a este espectáculo pornográfico, rehén de mensajes grandilocuentes, impactantes, falsos, simples, exacerbados por los medios de comunicación, hoy predominantes, al servicio de algún bando, y que son capaces de vender humo al precio que sea.

La gente no se rebela, pero eso no quiere decir que legitime el sistema, simplemente no dice nada, por hartazgo, por decepción, desencanto, y lo más que hará será que en las próximas elecciones, las que sean, votarán extrema derecha, pero no porque comulguen con sus propuestas, que son infantiles y sin fundamento, simplemente como protesta. En estos momentos es a todo lo que se puede llegar, desgraciadamente.

En mi opinión tendremos que esperar para rebelarnos, todavía no hemos tocado fondo, el sistema tiene que reventar.

Con el sistema actual, puestos a ser distópicos, imaginaros que en unas elecciones, hablamos de España, sólo votara una persona. Su voto validaría, habilitaría, a que 350 diputados, obviamente todos del partido a que hubiera votado el único votante, rigiera los destinos del país. Una sola persona, un solo voto, 350 representantes. Os parece bien? Democrático? Representativo?

En las últimas elecciones (Julio 23, Novbre 19, Abril 19, Jun 16), la abstención supuso aproximadamente un tercio de los ciudadanos con derecho a voto, es decir que si la abstención se representara en el hemiciclo, significaría que 117 escaños (aproximadamente dependiendo de la Ley de D’Hondt) de 350 estarían desocupados, vacíos. La imagen sería terrible pero a la vez más representativa de la realidad.

Pero el sistema está pensado para sobrevivir en cualquier circunstancia. Como dijo el Conde Duque de Olivares, “Que surja el efecto sin que se note el cuidado”.

Debo confesar que no soy original en este artículo. No he hecho más que “adaptar” una de las obras magistrales de José Saramago, “Ensayo sobre la lucidez” (2004). En el libro, en lugar de la abstención el centro de la trama es el voto en blanco.

Quizá debiéramos aprender y tomar ejemplo y en las próximas elecciones simplemente abstenernos, votar en blanco o para sortear al sistema, presentar un partido que represente a toda esta ciudadanía y se comprometa a “no hacer nada” para denunciar nuestro desacuerdo con los partidos políticos.

Está claro que la democracia está en peligro, colapsará en algún momento, y entonces deberemos estar preparados para saber que hacer para no desaparecer e intentar que nos hagamos mutuamente el menor daño posible.

Lo + leído