El Tribunal de Cuentas investiga los contratos de la Comunidad de Madrid con Quirón y Ribera Salud

Este movimiento jurídico nace de una denuncia del PSOE de Madrid fundamentada en la sospecha de que el erario público habría dejado de percibir ingresos millonarios debido a una laxitud deliberada en la facturación de tratamientos específicos

11 de Marzo de 2026
Actualizado a las 10:25h
Guardar
Ayuso Tribunal

La arquitectura de la sanidad pública madrileña se enfrenta a un examen de integridad que trasciende la mera gestión administrativa. La reciente decisión del Tribunal de Cuentas de dar curso a la investigación sobre los hospitales de gestión privada marca un hito en la fiscalización de un modelo que ha definido la política de la Comunidad de Madrid durante décadas. Este movimiento jurídico nace de una denuncia del PSOE de Madrid, a la que Diario Sabemos ha tenido acceso, fundamentada en la sospecha de que el erario público habría dejado de percibir ingresos millonarios debido a una laxitud deliberada en la facturación de tratamientos específicos.

El núcleo del conflicto reside en un documento interno que sugiere la existencia de una condonación de deuda de aproximadamente 71 millones de euros. Esta cifra, que implica directamente a gigantes del sector como Quirón y Ribera Salud, no responde a un error de cálculo casual, sino a una compleja red de liquidaciones vinculada al sistema de libre elección. Según la tesis de la acusación, el gobierno regional habría omitido el cobro de ciertos servicios prestados en los hospitales concertados, generando un escenario de presunta responsabilidad contable donde el "ánimo de ocultación" y la posible prescripción de derechos de cobro se entrelazan de forma alarmante.

La derivación del caso a la Sección de Enjuiciamiento del Tribunal de Cuentas eleva la temperatura política en un contexto donde la gestión de Isabel Díaz Ayuso se mantiene bajo el escrutinio constante de la oposición. Las declaraciones de la portavoz socialista, Mar Espinar, han sido contundentes al señalar que estas corporaciones están siendo beneficiadas con fondos públicos sin una rendición de cuentas rigurosa. El debate se desplaza así desde la eficiencia técnica de la colaboración público-privada hacia una sospecha de trato de favor sistémico que, en palabras de la dirigencia socialista, podría estar favoreciendo intereses particulares en detrimento del bienestar ciudadano.

Este proceso judicial apenas comienza su andadura técnica. La Comisión de Gobierno de la institución fiscalizadora tiene ahora la potestad de nombrar a un delegado instructor para profundizar en las anomalías detectadas o, por el contrario, decretar el archivo de las actuaciones si considera que no existen indicios de delito contable. Sin embargo, el impacto reputacional sobre el modelo de hospitales públicos de gestión privada ya es una realidad. Lo que está en juego no es solo el destino de 71 millones de euros, sino la validez de un sistema de salud que, bajo el paraguas de la libertad de elección, parece haber descuidado los mecanismos de control que garantizan que el dinero de los contribuyentes se gestione con absoluta transparencia.

Lo + leído