Sanidad y médicos vuelven a sentarse, pero la negociación sigue atascada

El Ministerio propone retomar el diálogo con mediación externa mientras los sindicatos advierten de que no hay avances reales y mantienen las movilizaciones

25 de Marzo de 2026
Actualizado a las 11:04h
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Sanidad y médicos vuelven a sentarse, pero la negociación sigue atascada
El Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid reclama al Servicio Madrileño de Salud, (SERMAS), la implantación de unas medidas "alcanzables en el marco de las competencias autonómicas que mejoren y dignifiquen indefectiblemente el ejercicio profesional de la medicina en el sistema sanitario madrileño".| Foto: Comunidad de Madrid

La negociación entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos médicos vuelve a ponerse en marcha, pero lo hace sin demasiadas expectativas. Este jueves habrá reunión. También otra el lunes siguiente. Sobre el papel, es un intento de desbloquear un conflicto que lleva meses enquistado. En la práctica, las posiciones siguen prácticamente donde estaban.

El Comité de Huelga ha confirmado que acudirá al encuentro. Lo hace apelando a la responsabilidad y a la voluntad de alcanzar un acuerdo, aunque el tono del mensaje deja poco margen para el optimismo. El documento que ha remitido el ministerio, aseguran, no aporta nada nuevo respecto al borrador que ya provocó la convocatoria de huelga en diciembre. Ese es el punto de partida. Se negocia, pero sobre lo mismo que ya no sirvió.

Sanidad ha planteado además que la reunión cuente con la mediación del Foro de la Profesión Médica, un intento de introducir un elemento externo que facilite el diálogo. No es un gesto menor, pero tampoco resuelve el problema de fondo: la sensación en el colectivo de que las propuestas no han evolucionado.

Los sindicatos lo dicen de forma bastante directa. Consideran “especialmente preocupante” que se les convoque con un texto que reproduce medidas ya conocidas, sin cambios sustanciales. En ese contexto, la reunión de este jueves se percibe más como un reinicio que como un avance. Mientras tanto, las reivindicaciones siguen sobre la mesa, sin apenas matices.

Los médicos piden un estatuto propio que reconozca las particularidades de su profesión, una mesa de negociación específica y una clasificación profesional ajustada a su formación y responsabilidad. No son demandas nuevas. Llevan tiempo formando parte del conflicto y siguen sin respuesta clara.

A eso se suman cuestiones más concretas que afectan directamente al día a día: la jornada laboral, las guardias, su retribución, el descanso o la conciliación. En este punto, el malestar es especialmente visible. Las condiciones de trabajo, insisten, no se corresponden con la carga asistencial ni con el nivel de responsabilidad que asumen.

También aparece la cuestión de la jubilación anticipada y la necesidad de reforzar garantías en situaciones como la maternidad o el embarazo. Elementos que, en conjunto, dibujan un problema más amplio que el de una negociación puntual.

Porque lo que se discute no es solo un texto normativo, sino el modelo de condiciones laborales de un colectivo clave en el sistema sanitario.

El Ministerio, por su parte, intenta reactivar el diálogo sin alterar demasiado el contenido de sus propuestas. Una estrategia que busca ganar tiempo, pero que corre el riesgo de prolongar el conflicto si no introduce cambios visibles. Y ese es ahora mismo el punto crítico.

Los sindicatos han aceptado sentarse, pero mantienen las movilizaciones. No hay retirada de los paros ni señales de distensión. La negociación se retoma, sí, pero sin una base distinta a la que ya llevó a la huelga. El margen existe. Pero también la sensación de que, si no se mueve algo más que el calendario de reuniones, el conflicto seguirá exactamente donde está.

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