La pasarela al RETA llega después de años de promesas que muchas mutualidades nunca pudieron cumplir

Miles de profesionales descubrieron demasiado tarde que el sistema alternativo no garantizaba pensiones dignas pese a décadas de cotización

27 de Mayo de 2026
Actualizado a las 9:58h
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La pasarela al RETA llega después de años de promesas que muchas mutualidades nunca pudieron cumplir

Durante años, las mutualidades alternativas vendieron una idea muy concreta. Autonomía, flexibilidad y una supuesta gestión más eficiente que el sistema público. El problema es que, cuando llegó la hora de jubilarse, muchos mutualistas descubrieron que aquellas promesas no se parecían demasiado a la realidad.

Pensiones de 400 o 500 euros después de toda una vida trabajando, coberturas insuficientes y ahorros incapaces de garantizar una jubilación digna.

Además de una sensación creciente de haber quedado atrapados en un modelo que trasladaba todo el riesgo al trabajador.

Por eso la llamada pasarela al RETA no aparece únicamente como una reforma administrativa. Es también la consecuencia directa del fracaso de un sistema mutualista que durante demasiado tiempo ofreció expectativas que luego no pudo sostener.

La falsa promesa de la autosuficiencia

El gran problema del modelo mutualista fue construir durante años un relato profundamente individualista sobre la protección social. Cada profesional ahorraba para sí mismo, cada uno gestionaba su futuro, cada uno asumía sus riesgos, y sobre el papel parecía razonable.

Hasta que la realidad económica, la inflación, la precarización de muchos despachos profesionales o simplemente el paso del tiempo demostraron algo bastante evidente, no todo el mundo puede garantizarse una pensión suficiente únicamente mediante capitalización individual.

Y ahí apareció el enorme agujero. Porque mientras el sistema público redistribuye riesgos y protege incluso trayectorias laborales más débiles, muchas mutualidades terminaron funcionando como estructuras incapaces de ofrecer una cobertura equivalente. No era solo un problema técnico. Era un problema de modelo y el Estado también miró hacia otro lado

Eso no exime tampoco al Estado de responsabilidad. Durante décadas se permitió que miles de profesionales permanecieran fuera del sistema público bajo la idea de que aquellas fórmulas eran perfectamente válidas. La política llegó tarde. Muy tarde.

Pero la raíz del problema sigue estando en otro sitio, en mutualidades que prometieron seguridad sin poder garantizar realmente esa seguridad cuando más se necesitaba. Ahora el Congreso intenta corregir parte del daño con la pasarela al RETA. No solucionará todos los casos ni borrará años de incertidumbre.

Pero al menos reconoce algo importante, que detrás de este conflicto no había privilegios, como algunos intentaron caricaturizar, sino trabajadores que descubrieron demasiado tarde que el sistema en el que confiaron no iba a protegerles como les habían asegurado.

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