Óscar Puente: el Gobierno "no tiene las herramientas" para resolver el problema de la vivienda

El ministro de Transportes reconoce abiertamente la falta de herramientas ejecutivas para frenar la crisis residencial y carga contra la insensibilidad del PP tras la tragedia de Maricarmen

09 de Octubre de 2026
Actualizado a la 13:49h
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Óscar Puente:

Hay mañanas en las que la cháchara oficial salta por los aires en un segundo. Sin anestesia. Eso fue exactamente lo que ocurrió este viernes en los micrófonos de la Cadena SER, cuando el ministro de Transportes, Óscar Puente, decidió tirar la toalla de la retórica y soltar una verdad incómoda: en la España de hoy, el derecho constitucional a un techo digno es, sencillamente, papel mojado.

Y no se quedó ahí. Admitió abiertamente que el Gobierno carece de herramientas reales para meterle mano al problema. Una confesión de impotencia en toda regla que, según sus propias palabras, explica por qué no ha quedado más remedio que pulsar el botón rojo y convocar elecciones generales para el 29N.

El muro de las autonomías

La radiografía que sale de los despachos de Moncloa es desoladora. Por un lado, admiten que no existe un parque público de viviendas con el músculo suficiente para tirar los precios hacia abajo. "Se está en ello", dicen. Pero la realidad es que hoy por hoy no está.

Por otro lado, cuando intentan activar el marco regulatorio de la vivienda para topar los alquileres, la máquina se frena en seco. ¿El motivo? El laberinto territorial.

Las comunidades autónomas y los ayuntamientos en manos del Partido Popular —que son la gran mayoría— se han negado de plano a aplicar la ley. Y como las competencias sobre el suelo son suyas, el Ministerio se queda vendiendo humo. Si a esa rebelión autonómica le sumas un Congreso que le tumba sistemáticamente cada decreto sobre el alquiler, el resultado es un callejón sin salida. La vía ejecutiva ha quedado cegada.

El desesperado SOS a la izquierda

En Ferraz, sin embargo, intentan mantener el tipo con una sonrisa de cara a la galería. Mientras los sondeos independientes —como el de 40dB.— pronostican un triunfo holgado de Alberto Núñez Feijóo con 132 escaños y una holgada mayoría de la derecha junto a Vox, Puente asegura que las encuestas del partido dicen todo lo contrario. Según sus datos, el PSOE ganará el 29 de noviembre.

Pero para que las cuentas salgan, el ministro ha tenido que lanzar un SOS casi desesperado hacia sus vecinos de pasillo. Les ha pedido a los partidos situados a su izquierda que se dejen de rencillas de salón y armen una candidatura unitaria de la izquierda antes de que sea tarde. Saben de sobra que si ese voto se fragmenta en las provincias pequeñas, el paseo de la derecha hacia La Moncloa será un camino de rosas.

La tragedia de Maricarmen

La tensión política, ya de por sí caldeada, ha terminado de saltar por los aires al recordar el drama de María del Carmen Abascal, la anciana de 87 años que falleció en el hospital tras ser expulsada de su casa en Madrid.

Puente no se mordió la lengua, como suele ser habitual: acusó a la derecha de buscar una especie de "11-M del Gobierno" a costa de la tragedia. Tachó de auténtica "maldad humana" la negativa del alcalde madrileño a guardar un minuto de silencio en el pleno municipal y cargó duramente contra la insensibilidad del PP.

El ministro juró que los socialistas no van a manosear el dolor de la víctima en campaña, marcando distancias con lo que, a su juicio, haría Feijóo desde la oposición. Lo que queda claro tras este cruce de reproches es que la carrera hacia las urnas del próximo 29 de noviembre no se va a decidir solo con hojas de cálculo y promesas económicas; se va a librar en una trinchera mucho más cruda: la de la empatía institucional y el drama de la vivienda.

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