Menos alumnos por aula y más atención en la infancia: el Gobierno plantea una reforma histórica

Educación propone reducir las ratios en Infantil y Bachillerato y fija por primera vez límites estatales para los centros de 0 a 3 años

25 de Junio de 2026
Actualizado a las 9:21h
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Menos alumnos por aula y más atención en la infancia: el Gobierno plantea una reforma histórica

La educación infantil podría estar a las puertas de uno de los cambios más relevantes de las últimas décadas. El Ministerio de Educación ha trasladado a los sindicatos una propuesta para reducir las ratios de alumnado y establecer por primera vez unos límites comunes en todo el Estado para el primer ciclo de Educación Infantil, una etapa que hasta ahora carecía de una regulación estatal homogénea en este ámbito.

La iniciativa plantea un máximo de cuatro niños por aula hasta el primer año de vida, seis entre uno y dos años y ocho entre dos y tres años. La medida comenzaría a aplicarse a partir del curso 2027-2028 y alcanzaría su implantación completa en el curso 2029-2030.

La propuesta va más allá de una simple cuestión numérica. Diversos estudios pedagógicos coinciden en que los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los menores. En estas edades, la calidad de la atención individualizada resulta determinante. Reducir el número de niños por profesional permite mejorar la estimulación temprana, detectar necesidades educativas con mayor rapidez y favorecer entornos más seguros y adecuados para el aprendizaje.

El Ministerio también propone una reducción significativa de las ratios en el segundo ciclo de Infantil, donde se pasaría de los actuales 25 alumnos por aula a 20. En Bachillerato, el límite máximo bajaría de 35 a 30 estudiantes por clase.

La reforma incorpora además nuevas exigencias para los centros de 0 a 3 años, que deberán contar con espacios específicamente adaptados a las necesidades de la infancia. Entre ellas figuran aulas con una superficie mínima por alumno, zonas diferenciadas para descanso e higiene en las unidades de menores de dos años, patios de uso exclusivo, salas polivalentes y espacios adecuados para la preparación de alimentos.

El debate sobre las ratios educativas lleva años presente en la comunidad educativa. Sindicatos, asociaciones de familias y expertos han defendido reiteradamente que las aulas masificadas dificultan la atención personalizada y limitan la capacidad del profesorado para responder a las necesidades reales del alumnado.

La propuesta del Gobierno supone, en ese sentido, un cambio de enfoque. La educación deja de entenderse únicamente como una cuestión de escolarización y pasa a situar el foco en las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje. Menos alumnos por aula implica más tiempo para cada niño, más capacidad de acompañamiento y mejores oportunidades educativas desde los primeros años de vida.

La negociación con los agentes sociales continúa abierta, pero el planteamiento marca ya una dirección clara. La mejora de la calidad educativa empieza por las etapas más tempranas y por garantizar que cada menor reciba la atención que necesita en un momento esencial para su desarrollo.

 

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