El impacto devastador de la borrasca Leonardo ha sumido a gran parte de la península ibérica en una situación de crisis climática sin precedentes recientes marcando la jornada de este miércoles 4 de febrero como una de las más críticas para los servicios de protección civil. Lo que comenzó como un frente de bajas presiones se ha transformado en un fenómeno meteorológico extremo que ha desbordado no solo los cauces de los ríos más importantes de España sino también la capacidad operativa de las infraestructuras de transporte y comunicación. Desde las cumbres nevadas de Soria hasta las costas azotadas por el viento en Ceuta el país se enfrenta a un escenario de emergencia nacional donde la prioridad absoluta es la salvaguarda de la vida humana frente a la fuerza incontrolable de la naturaleza.
En el epicentro de la tragedia se encuentra la provincia de Granada donde la geografía abrupta ha acelerado los procesos de escorrentía provocando inundaciones repentinas en municipios que han quedado prácticamente aislados del resto del territorio. Los Emergencias de la Diputación de Granada han protagonizado intervenciones dramáticas durante la madrugada actuando en puntos críticos como Benalúa de las Villas donde el agua alcanzó niveles que impidieron a los vecinos abandonar sus hogares por medios propios. El despliegue de los equipos de rescate ha sido incesante intentando dar respuesta a las llamadas de auxilio de conductores que subestimaron la fuerza de las corrientes en carreteras secundarias como la GR-3420 la cual permanece intransitable tras ser engullida por el lodo y el agua en un recordatorio constante del peligro que suponen los desplazamientos en condiciones de aviso rojo.
La capital de España no ha sido ajena a esta furia hídrica y la Comunidad de Madrid se mantiene en vilo ante la evolución de sus cuencas fluviales. La decisión de la Delegación del Gobierno de activar la alerta hidrológica máxima en el río Jarama responde a una crecida exponencial del caudal que amenaza con anegar núcleos poblacionales densamente habitados como San Fernando de Henares y Mejorada del Campo. El delegado del Gobierno Francisco Martín Aguirre ha sido tajante al pedir a la ciudadanía que se mantenga alejada de los márgenes del río pues la inestabilidad del terreno y el volumen de agua transportado convierten cualquier acercamiento en una actividad de alto riesgo. La coordinación entre la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 y la Confederación Hidrográfica del Tajo es total en estas horas para monitorizar cada metro cúbico que fluye por las arterias hídricas de la región.
Hacia el sur la situación adquiere tintes de catástrofe en la provincia de Cádiz donde el municipio de Grazalema ha registrado cifras pluviométricas que desafían cualquier registro histórico acumulando más de 220 litros por metro cuadrado en un lapso de tiempo insignificante. Esta descarga de agua ha provocado que el propio ayuntamiento de la localidad se encuentre anegado obligando al personal municipal y a los vecinos a trabajar codo con codo para achicar el agua que brota de las paredes en una imagen que simboliza la impotencia ante el temporal. En Algeciras el desbordamiento del río Pícaro ha forzado el confinamiento preventivo de la zona de Las Herrizas y el desalojo de decenas de personas que han tenido que buscar refugio en el pabellón polideportivo municipal atendidos de urgencia por voluntarios de la Cruz Roja y Protección Civil.
La respuesta institucional ha requerido la movilización de recursos militares para prevenir desastres de mayor envergadura ambiental. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha desplegado de manera estratégica en la mina de Aznalcóllar en la provincia de Sevilla realizando una labor de ingeniería de urgencia durante toda la noche. El levantamiento de muros de contención mediante centenares de sacos de arena tiene como objetivo vital asegurar la balsa minera y evitar que el exceso de precipitaciones provoque filtraciones o desbordamientos que podrían derivar en un desastre ecológico de dimensiones internacionales. Aunque el alcalde de la localidad ha enviado un mensaje de tranquilidad subrayando el carácter preventivo de la medida la presencia de los uniformados subraya la gravedad de la situación en toda la cuenca del Guadalquivir.
Precisamente el río Guadalquivir se ha convertido en otra de las grandes preocupaciones de la jornada al alcanzar el umbral naranja a su paso por Córdoba y el nivel rojo en afluentes críticos como el río Anzur en Puente Genil. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir vigila con extrema atención la lámina de agua que sigue subiendo de forma imparable amenazando con superar las barreras de protección urbana. En la provincia de Jaén la borrasca Leonardo ha obligado al desalojo de unas 600 personas en Los Puentes tras activarse el sistema Es-Alert que envió notificaciones masivas a los teléfonos móviles de los ciudadanos instándoles a abandonar la zona ante la crecida inminente de los ríos Eliche y Quiebrajano un despliegue tecnológico que ha resultado fundamental para evitar víctimas en las urbanizaciones más expuestas.
El caos se extiende también a la red de infraestructuras del Estado con un colapso del transporte ferroviario que ha dejado a miles de viajeros bloqueados en las estaciones. Renfe se ha visto obligada a suspender prácticamente la totalidad de sus servicios en Andalucía incluyendo las líneas de Alta Velocidad que conectan Madrid con Málaga y Sevilla debido a la inundación de las vías y la falta de garantías de seguridad. Los servicios de Cercanías y Media Distancia también han sido cancelados en gran parte de la comunidad autónoma dejando el mapa ferroviario del sur del país en un estado de parálisis total mientras los operarios de Adif esperan a que el nivel del agua descienda para evaluar los daños estructurales en los raíles.
En el extremo sur la ciudad autónoma de Ceuta vive su propio aislamiento forzoso por la intensidad de los vientos de poniente. Con rachas que superan los 90 kilómetros por hora todas las conexiones marítimas con el puerto de Algeciras han sido suspendidas dejando a la ciudad sin su principal arteria de suministro y transporte. El servicio de helicópteros que une Ceuta con la península también ha dejado de operar por razones de seguridad aérea y la jornada lectiva ha sido suspendida en todos los centros educativos para evitar desplazamientos peligrosos. Este escenario de bloqueo absoluto pone de relieve la vulnerabilidad de los territorios extrapeninsulares frente a fenómenos meteorológicos de esta magnitud.
Mientras el sur se ahoga el norte se congela bajo un intenso temporal de nieve que ha cubierto la provincia de Soria con un espeso manto blanco desde las primeras horas del día. La activación del nivel amarillo de aviso por nevadas ha dificultado enormemente el tráfico en vías de alta capacidad y carreteras nacionales obligando a la Guardia Civil de Tráfico a gestionar numerosas incidencias por vehículos cruzados y placas de hielo. En la capital soriana el ayuntamiento ha tenido que suspender el servicio de autobuses urbanos debido a la peligrosidad de las calzadas centrando todos sus esfuerzos en la limpieza de las arterias principales para garantizar el acceso a los servicios de emergencia y centros hospitalarios.
La previsión para las próximas horas no permite bajar la guardia ya que la borrasca Leonardo sigue mostrando una actividad inusual con frentes que continúan regenerándose sobre el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene los avisos rojos y naranjas en múltiples provincias advirtiendo que los suelos ya saturados por la lluvia de las últimas horas tienen nula capacidad de absorción lo que incrementa exponencialmente el riesgo de nuevas escorrentías e inundaciones repentinas. Las autoridades insisten en que la situación sigue siendo de extrema gravedad y que la responsabilidad ciudadana es la mejor herramienta de prevención evitando acercarse a los cauces de los ríos y respetando estrictamente los cortes de carretera establecidos por las fuerzas de seguridad.
En este contexto de crisis la cooperación entre las distintas administraciones está siendo puesta a prueba con reuniones constantes en la Agencia de Seguridad y Emergencias 112 de las diferentes comunidades autónomas para reevaluar los protocolos de actuación. La gestión de los embalses y el control de los desagües controlados son ahora la prioridad técnica para evitar que el agua acumulada en las cabeceras de los ríos provoque inundaciones aguas abajo en las próximas 24 horas. España se enfrenta así a una noche que se prevé larga y compleja donde el trabajo de los miles de efectivos desplegados entre bomberos policías militares y voluntarios será determinante para que la borrasca Leonardo no se cobre más daños que los materiales ya cuantiosos en todo el territorio nacional.