Cuarenta años trabajando y cotizando a la Seguridad Social podrían dejar de terminar en una pensión recortada de por vida por haberse jubilado antes de la edad ordinaria. El Congreso ha dado el primer paso para cambiarlo al aceptar la tramitación de la proposición de ley de Podemos que plantea eliminar los coeficientes reductores de la jubilación anticipada cuando se acrediten al menos 40 años de cotización.
Es todavía el principio del recorrido parlamentario y no significa que la reforma esté aprobada. Pero tampoco es un trámite menor. La toma en consideración permite que una reivindicación mantenida durante años por los jubilados con largas carreras de cotización entre formalmente en el proceso legislativo y pueda acabar modificando la Ley General de la Seguridad Social.
El cambio político respecto a hace apenas unos meses resulta especialmente significativo. El PSOE ha pasado de votar en contra de una iniciativa con el mismo objetivo en junio a permitir ahora que la reforma continúe su recorrido parlamentario, mientras Sumar ha vuelto a respaldar la eliminación de las penalizaciones, aunque plantea modificar el límite rígido de los 40 años. En junio, PSOE y PP habían impedido que prosperase una enmienda de Podemos con una finalidad equivalente.
El giro socialista abre una posibilidad que hasta ahora permanecía bloqueada. También obliga a mirar más allá de la votación de esta semana, porque será durante la tramitación cuando se compruebe qué parte de la propuesta original está realmente dispuesta a asumir la mayoría parlamentaria.
Qué cambiaría en la jubilación anticipada con 40 años cotizados
La propuesta parte de una situación fácil de explicar y mucho más difícil de justificar para quienes la padecen, haber cotizado durante cuatro décadas no impide que la pensión se reduzca si el trabajador se retira antes de alcanzar la edad ordinaria.
La normativa actual establece coeficientes reductores que dependen, entre otros factores, del tiempo durante el que se adelante la jubilación y de la carrera de cotización. Esos coeficientes disminuyen la cuantía de la pensión de quienes acceden anticipadamente al retiro. La propia Seguridad Social mantiene las correspondientes tablas de reducción en función de los meses de anticipación y los periodos cotizados.
La reforma que comienza a tramitar el Congreso pretende introducir una excepción decisiva: cuando el trabajador haya alcanzado 40 años de cotización, dejarían de aplicarse esos coeficientes reductores.
Y no se limitaría, en su redacción inicial, a quienes se jubilen en el futuro. El texto plantea también aplicar el cambio a personas que ya están jubiladas y continúan cobrando una pensión reducida por haber anticipado su retiro pese a superar los 40 años cotizados. La proposición presentada por Podemos recoge expresamente que la medida alcance a las pensiones ya reconocidas.
Esta retroactividad será previsiblemente uno de los puntos centrales de la negociación parlamentaria, tanto por su alcance económico como por el número de pensionistas potencialmente afectados.
El PSOE cambia de posición y permite que la reforma avance
La votación supone además un cambio relevante en la posición del PSOE. Hace apenas tres meses, los socialistas votaron junto al PP contra una enmienda de Podemos que pretendía eliminar estas penalizaciones. Entonces la iniciativa quedó bloqueada pese al respaldo de otros grupos de la Cámara.
Ahora el PSOE considera que existe margen para discutir una solución para quienes, después de carreras laborales especialmente largas, se encuentran en una franja complicada, demasiado mayores para reincorporarse con facilidad al mercado laboral, pero todavía por debajo de la edad ordinaria de jubilación.
Para muchos trabajadores, la jubilación anticipada no llega después de una decisión cómoda sobre cuándo dejar de trabajar, sino tras un despido, un expediente de regulación de empleo o años de dificultades para regresar al mercado laboral a edades próximas a la jubilación.
La propuesta trata precisamente de introducir la duración de la carrera laboral como un elemento central. Si alguien comenzó a trabajar muy joven y ha aportado al sistema durante cuatro décadas, sus promotores consideran injustificado mantener una reducción permanente únicamente porque abandonó el mercado laboral antes de alcanzar una determinada edad.
Sumar comparte el objetivo, aunque Aina Vidal ha advertido de que establecer una frontera exacta en los 40 años puede generar nuevas desigualdades. Su grupo propone avanzar hacia un mecanismo gradual que tenga en cuenta los años cotizados, los meses de anticipación, la causa que llevó a la jubilación y las desigualdades existentes en el mercado laboral.
Es probablemente uno de los debates que más sentido tendrá durante la tramitación. Porque resolver la situación de quien acredita 40 años no debería conducir a ignorar automáticamente la de quien acumula 39 años y once meses, especialmente cuando la jubilación anticipada fue consecuencia de un despido y no de una decisión voluntaria.
Una reivindicación que afecta a cientos de miles de pensionistas
Detrás del debate parlamentario hay una movilización que lleva años intentando colocar esta cuestión en la agenda política. La asociación ASJUBI40, que agrupa a jubilados anticipados con largas carreras de cotización, cifra en alrededor de 900.000 las personas afectadas por estas penalizaciones y reclama desde hace más de una década que se eliminen los coeficientes reductores para quienes hayan cotizado 40 años o más. La cifra procede del propio colectivo y no constituye un recuento oficial de la Seguridad Social.
Hace apenas unas semanas llegaron además al Congreso cerca de 200.000 firmas recogidas para respaldar esta reivindicación. Los casos individuales permiten comprender mejor qué significa un coeficiente reductor cuando deja de ser un porcentaje escrito en una tabla y se prolonga durante toda la jubilación.
Hay pensionistas que acreditan 44, 46 o incluso más años cotizados y continúan soportando reducciones relevantes porque abandonaron anticipadamente el mercado laboral. ASJUBI40 ha documentado casos de personas con carreras superiores a cuatro décadas que soportan recortes de dos dígitos en su pensión.
La cuestión de fondo no es, por tanto, únicamente a qué edad puede jubilarse alguien. Es cuánto debe pesar una carrera de cotización extraordinariamente larga frente a la edad concreta en la que se produce el retiro.
El coste económico será uno de los grandes debates
La reforma tiene, sin embargo, una dimensión económica que la tramitación parlamentaria tendrá que abordar. Cuando una propuesta equivalente se discutió anteriormente, el Gobierno había estimado un impacto de aproximadamente 3.358 millones de euros anuales si se eliminaban los coeficientes reductores tanto para las jubilaciones anticipadas voluntarias como para las involuntarias. Esa estimación correspondía a la propuesta examinada entonces y deberá actualizarse en función del texto que finalmente avance en el Congreso. Es precisamente ahí donde previsiblemente se concentrará una parte importante de la negociación.
El PP ha considerado “inasumible” extender la eliminación de los coeficientes a todas las jubilaciones anticipadas voluntarias y ha cuestionado una retroactividad amplia sin una memoria económica suficiente. Sumar, desde una posición distinta, también plantea modificar la fórmula original para sustituir el corte exacto de los 40 años por un mecanismo progresivo.
Las discrepancias anticipan que el texto que eventualmente salga del Congreso puede ser diferente al registrado por Podemos. Por eso conviene no confundir el avance parlamentario con una reforma ya vigente. Quien tenga actualmente 40 años cotizados y esté pensando en jubilarse anticipadamente no puede asumir todavía que vaya a hacerlo sin penalización. Las reglas actuales continúan aplicándose mientras la modificación no complete su tramitación, sea aprobada definitivamente y entre en vigor.
De una reivindicación histórica a una posibilidad legislativa real
La votación de esta semana cambia, pese a todas esas cautelas, el escenario. Hasta ahora, la eliminación de los coeficientes reductores para las largas carreras laborales había acumulado iniciativas, compromisos políticos y movilizaciones sin traducirse en una modificación efectiva de la ley. Esta vez existe una proposición legislativa que ha superado la puerta de entrada del Congreso.
Ahora llegará la parte decisiva que son las enmiendas, negociación entre los grupos, discusión sobre la retroactividad y evaluación del impacto económico.
También habrá que comprobar dónde termina situándose el umbral. Alemania contempla mecanismos específicos para carreras aseguradas especialmente largas y Portugal permite determinadas jubilaciones sin penalización vinculadas a periodos de cotización muy extensos. Las comparaciones europeas muestran que proteger las carreras largas no es una anomalía española, aunque cada sistema utiliza edades, años cotizados y requisitos diferentes.
Lo que el Congreso ha aceptado discutir es, en última instancia, una cuestión bastante sencilla de formular: si después de cuatro décadas contribuyendo al sistema resulta proporcionado mantener durante toda la jubilación un recorte por haber dejado de trabajar antes de alcanzar la edad ordinaria.
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