El general de la Guardia Civil acudió a los actos del 2 de mayo a pesar del boicot que denuncia Ayuso

Se ha convertido una discrepancia interna sobre la asistencia al Dos de Mayo en una supuesta coacción de la cúpula de la Guardia Civil, justo el día en que su directora declara como investigada por el caso Leire Díez

16 de Julio de 2026
Actualizado a las 14:52h
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Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en la fiesta del 2 de Mayo 1

A veces no hace falta ocultar las pruebas para fabricar una noticia. Basta con publicarlas, amputarles su significado y titular exactamente lo contrario de lo que muestran.

La conversación difundida entre el teniente general Luis Antonio del Castillo Ruano, jefe del Mando de Operaciones de la Guardia Civil, y Fernando Mora Moret, entonces general jefe de la 1.ª Zona de Madrid, comienza con una discrepancia sobre quién debía representar al instituto armado en el acto del Dos de Mayo de 2025. Del Castillo comunica que asistirán el jefe de la Comandancia y otras autoridades policiales, mientras Mora responde que está invitado y que considera su obligación acudir.

Hay tensión jerárquica, sin duda. Hay una indicación inicial para que Mora no asista y existe una discusión interna sobre la representación institucional. Lo que no aparece en los mensajes difundidos es el supuesto desenlace con el que ABC construye su titular: «Un general denuncia a la cúpula de la Guardia Civil por coaccionarle para boicotear a Ayuso».

El final de la conversación es bastante menos épico: «Autorizada asistencia, Fernando».

Mora asistió porque su superior terminó autorizándolo. No hay boicot consumado, no hay prohibición final y, en los fragmentos mostrados, tampoco aparece una amenaza. Lo que hay es una decisión inicial discutida, elevada a los superiores y finalmente rectificada.

Palabras cada vez más grandes

El mecanismo de fabricación comienza por inflar cada término. Una discrepancia sobre el protocolo se convierte en una «coacción». La ausencia propuesta de un mando se transforma en un "boicot" contra la presidenta madrileña. Una conversación de WhatsApp pasa a presentarse como una «denuncia contra la cúpula», aunque no se muestra una denuncia judicial, un escrito disciplinario, un número de procedimiento ni una actuación formal iniciada por el general.

El verbo «denunciar» puede emplearse en sentido coloquial, pero situado en un titular junto a "coacción" y "cúpula de la Guardia Civil" induce al público a imaginar una acusación formal y unos hechos de posible relevancia penal. La información difundida no acredita nada de eso.

Los mensajes permiten hablar de presión jerárquica o de una orden inicialmente discutida. No permiten presentar como hecho probado que existiera una coacción. Del Castillo responde en un momento: "Te traslado lo que me han dicho. Tú mismo". Después comunica que consultará "sobre tu asistencia o no" y termina autorizándola. La fórmula "tú mismo" y la resolución favorable no encajan fácilmente con la imagen de un superior que obliga mediante intimidación a ejecutar un boicot político.

Del Castillo ocupaba efectivamente el máximo mando operativo del cuerpo y Mora era el jefe de la Guardia Civil en Madrid, de modo que la conversación se produjo dentro de una relación jerárquica real. Pero precisamente por eso había que explicar con rigor si se trataba de una instrucción operativa, una decisión protocolaria o una orden política. El BOE acredita los cargos de ambos; no acredita las motivaciones que el artículo les atribuye. 

Un boicot que terminó en asistencia

La palabra más desproporcionada es "boicot". Boicotear significa impedir, obstaculizar deliberadamente o aislar una actividad con una finalidad determinada. En este caso, el acto se celebró, la Guardia Civil contó con representación y el general acabó autorizado para acudir. El Dos de Mayo de 2025 estuvo marcado por una fuerte confrontación entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid, por la ausencia de representantes del Ejecutivo y por la falta de la tradicional parada militar, pero ese contexto político no convierte cualquier decisión protocolaria en una conspiración contra Ayuso. 

La primera propuesta de representación podía ser equivocada, torpe o políticamente inconveniente. Mora tenía argumentos institucionales para defender su presencia. Nada de eso demuestra que la dirección de la Guardia Civil diseñara un boicot.

La propia conversación desmonta la tesis absoluta: cuando Mora insiste, la cuestión se consulta y su asistencia se aprueba. Un intento de boicot que concluye autorizando al supuesto boicoteado es, como mínimo, un boicot bastante peculiar.

El día elegido no es irrelevante

La publicación aparece el mismo 16 de julio en que Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, y Manuel Llamas, director adjunto operativo, estaban citados como investigados ante el juez Santiago Pedraz en el caso Leire Díez. La causa examina posibles delitos de prevaricación y obstrucción a la Justicia relacionados con la apertura de investigaciones internas a miembros de la UCO y su posible utilización como mecanismo de presión. 

La coincidencia temporal produce un efecto evidente. Mientras González declara por unos hechos graves y concretos, se difunde otro supuesto episodio de politización de la Guardia Civil relacionado con Ayuso. Aunque ambos asuntos no estén acreditadamente conectados, colocarlos el mismo día dentro de un mismo marco narrativo invita al público a unirlos.

No es posible afirmar sin pruebas que esa elección obedeciera a una operación coordinada. Sí puede señalarse su rentabilidad informativa: una conversación de mayo de 2025 se rescata catorce meses después precisamente cuando la directora general se sienta ante el juez.

El resultado es una contaminación por proximidad. El caso Leire proporciona gravedad penal; Ayuso aporta potencia política; la Guardia Civil añade autoridad institucional; y unos mensajes sobre la asistencia a un acto ofrecen el material mínimo necesario para construir un nuevo escándalo.

Una noticia fabricada no es necesariamente una noticia inventada

Conviene distinguir entre inventar y fabricar. Inventar sería crear mensajes que nunca existieron. No hay base para afirmar que sean falsos. Fabricar una noticia consiste en seleccionar unos hechos reales, eliminar sus matices, cambiar su escala y envolverlos en palabras que conducen al lector hacia una conclusión predeterminada.

Aquí el proceso es transparente: Una discrepancia se denomina coacción. Una propuesta de ausencia se presenta como boicotUna protesta interna se convierte en denuncia contra la cúpulaUna asistencia finalmente autorizada desaparece bajo un titular que sugiere justo lo contrario. Y una discusión protocolaria se publica el día más conveniente para vincularla emocionalmente con una investigación judicial mucho más seria.

El caso Leire no necesita esta noticia

Criticar esta información no significa defender a Mercedes González ni negar la gravedad del procedimiento judicial. La directora general y el DAO deben explicar ante el juez sus actuaciones, sus contactos con Leire Díez y la apertura de investigaciones internas que la Fiscalía sospecha que pudieron utilizarse para presionar a agentes. Disponen, como cualquier persona investigada, de la presunción de inocencia. 

Precisamente porque el caso es grave, no necesita ser reforzado con unos mensajes protocolarios inflados hasta convertirlos en conspiración, como denuncia la presidencia de la Comunidad de Madrid.

 

El periodismo debe investigar el poder, también el del Gobierno y el de la dirección de la Guardia Civil. Pero investigar no consiste en colocar palabras gigantescas sobre hechos pequeños. Consiste en demostrar quién impartió una orden, por qué la impartió, qué consecuencias tuvo y qué pruebas permiten atribuirle una finalidad política.

Los mensajes difundidos permiten afirmar que alguien quiso inicialmente que Mora no asistiera. También muestran que él protestó y que finalmente recibió autorización. Todo lo demás —coacción, boicot, conspiración contra Ayuso y denuncia formal contra la cúpula— necesita pruebas que el titular sustituye por dramatización.

Así se fabrica una noticia: no necesariamente mintiendo sobre cada detalle, sino consiguiendo que la suma de detalles verdaderos produzca una conclusión falsa.

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