Apenas eran las ocho y media de la noche. Era un miércoles frío de esos en los que el otoño madrileño empieza a colarse por las rendijas de las ventanas viejas. En las pantallas de miles de teléfonos sonó una notificación breve, seca, lanzada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid. Apenas un par de líneas para confirmar lo que muchos temían en los pasillos de la política local: María del Carmen Abascal había muerto. Maricarmen. La mujer de ochenta y siete años a la que dos semanas atrás, el 23 de septiembre, la policía había sacado de su piso del barrio de Retiro para entregárselo a una sociedad inmobiliaria.
En un país con un mínimo de empatía institucional, aquel mensaje habría abierto un paréntesis. Un espacio para el silencio, el pésame o, al menos, un debate sereno sobre la tragedia del acceso a la vivienda en España. Pero no. Nada de eso ocurrió. En cuestión de minutos, el cuerpo aún caliente de Maricarmen fue devorado por una trituradora de propaganda digital que no buscaba la verdad, sino gasolina para la campaña electoral del próximo 29 de noviembre. La máquina de la crispación no descansa. Y esta vez, venía con hambre acumulada.
De la tragedia al titular de asesinato
Fueron exactamente cuarenta y cinco minutos. Ni uno más, ni uno menos. Ese fue el tiempo que tardó la cuenta oficial del partido Vox en la red social X en publicar un mensaje que encendió la mecha.
El texto no se andaba con chiquitas: afirmaba categóricamente que a la anciana la habían "matado". Según la formación ultra, la izquierda no estaba de duelo, sino montando un teatro macabro para ocultar el desastre de la política de vivienda del Gobierno. En un abrir y cerrar de ojos, la publicación superó los dos millones de impresiones. La mentira echó a volar antes de que la familia pudiera encender las velas en el velatorio.
Han matado a Maricarmen.
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) October 7, 2026
Sin ningún escrúpulo han utilizado el sufrimiento de una persona mayor para montar una campaña que ocultase la responsabilidad del Gobierno en el desastre de la vivienda.
La responsabilidad de Pedro Sánchez, como dijo Maricarmen.
Que se sepa quien… pic.twitter.com/ognpXgN8Pc
No era un exabrupto fruto del acaloramiento del momento, no señor. Era un movimiento deliberado para fijar la narración en las redes y tapar de un plumazo el debate sobre el desahucio ejecutado por el fondo Urbagestión. A partir de ese instante, la realidad dejó de importar. Lo único que contaba era quién gritaba más fuerte en la gran plaza pública del algoritmo.
La noche de las autopsias y los sacrificios rituales
A medida que avanzaba la madrugada, la cosa se fue poniendo más oscura y rocambolesca. ¡Y de qué manera!
Pasadas las once de la noche, el eurodiputado Hermann Tertsch apareció en el mapa digital pidiendo abiertamente que se le practicara una autopsia al cadáver. En una pirueta dialéctica que rozaba lo irreal, el político sugirió una trama palaciega donde el Ejecutivo de Pedro Sánchez aparecía salpicado por presuntas conspiraciones para silenciar a la víctima. Una anciana de 87 años, enferma y destrozada tras perder su casa de toda la vida, convertida de la noche a la mañana en la protagonista de un thriller político de serie B.
Procede una autopsia de Maricarmen.
— Hermann Tertsch (@hermanntertsch) October 7, 2026
Ahora que sabemos de las instrucciones de la trama del gobierno de Sánchez para eliminar a la juez Biedma y conociendo las acusaciones directas de Maricarmen contra Pedro Sánchez como máximo culpable de su desahucio es imprescindible conocer…
Pero Tertsch no estaba solo en la trinchera. Detrás de él se lanzó en tromba la tropa de agitadores de la trinchera ultra. Vito Quiles, un habitual de los vídeos con diputados de la derecha y la extrema derecha, soltó en su perfil que los "zurdos" eran capaces de haber asesinado a la mujer para no perder el poder en las urnas. "Hay que aniquilarles", dejó escrito. Horas después, con el café de la madrugada, tuvo que matizar el exabrupto añadiendo un rápido "electoralmente".
Por si fuera poco, a las dos de la mañana entró en escena Javier Negre desde su plataforma digital. Con la frescura de quien no necesita aportar una sola prueba, dejó caer que a Maricarmen "seguro que la hicieron votar hasta por correo antes de cargársela". Y para rematar el delirio, colaboradores de programas nocturnos de televisión y diputados locales empezaron a sugerir que la fecha del deceso no era casualidad: aseguraron en redes que el PSOE la había "sacrificado" justo el día de la Virgen del Rosario. Pura paranoia vendida a precio de saldo.
Están tan enfermos que son capaces de haberla asesinado ellos y culpar a la derecha para evitar perder el poder el 29N.
— Vito Quiles 🇪🇸 (@vitoquiles) October 7, 2026
Contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarles o acabarán con todo. https://t.co/TjujvjZdBQ
La maquinaria que se paga con dinero público
Conviene no llamarse a engaño. Esta catarata de bulos no es fruto de cuatro chiflados tecleando desde el sofá de su casa en pijama, en calzoncillos o en modo comando. No. Hay toda una infraestructura mediática financiada con dinero público detrás de estas pantallas.
Propietarios de canales digitales que reciben cientos de miles de euros en contratos de publicidad institucional de autonomías gobernadas por el Partido Popular son los mismos que luego difunden que a las ancianas desahuciadas se las asesina por encargo político. Se crea el barro con dinero de los impuestos y luego se utiliza ese barro para desgastar el marco democrático. La jugada es redonda, aunque apeste a podrido a kilómetros de distancia.
Llegada la mañana del jueves, la consigna dio el giro previsible hacia el discurso del odio y la xenofobia. En la cuenta de Instagram de Vox, ante más de un millón de seguidores, su secretario general Ignacio Garriga grabó un vídeo mirando a cámara: "Si Maricarmen hubiera sido morocarmen, hubiera tenido una vivienda de protección oficial".
Así, en un chasquido de dedos, la dramática expulsión de una octogenaria por parte de una empresa inmobiliaria privada acabó convertida en un dardo contra los inmigrantes. El truco es viejo como el mundo, pero en la era de los teléfonos inteligentes sigue funcionando como un reloj suizo.
Un país alimentado de su propio veneno
Los datos que arroja el rastreo de las redes sociales dan escalofríos a cualquiera que valore la salud de la democracia. MariLuz Congosto, una de las mayores expertas de este país en análisis de datos y visualización de redes, ha radiografiado en declaraciones a El País el fenómeno en detalle. Solo entre el 21 y el 28 de septiembre, los días álgidos del desalojo, se escribieron en España más de 12.000 tuits sobre el tema y se compartieron casi 350.000 mensajes.
Tras la muerte de la anciana, las búsquedas en Google con el nombre de Maricarmen se dispararon un 5000%, con Madrid, Cantabria, Asturias y Castilla y León a la cabeza del interés popular. Sin embargo, lo verdaderamente peligroso de este análisis no es el volumen de tráfico, sino cómo se distribuye esa información. En palabras de la propia Congosto, este es el primer gran caso de polarización política en España donde los medios de comunicación tradicionales han quedado completamente anulados como puente entre bloques.
La gente ya no lee periódicos ni busca contrastar la noticia en el telediario; se atiborra en sus propias trincheras digitales de los contenidos que le reafirman lo que quiere creer. Cada bando encerrado en su burbuja, alimentado por sus propios agitadores y masticando conspiraciones a medida.
La muerte de la verdad periodística frente a la mentira viral
Al final de esta historia amarga, lo que queda es la sensación de que la verdad fáctica ha recibido un tiro en la nuca en la plaza pública. Mientras la gente asume el duelo en medio del barro mediático, los mercaderes de la desinformación pasan página para buscar la siguiente presa.
El caso Maricarmen no es solo el reflejo de la crueldad del mercado del alquiler o del drama social de los desahucios en la España del siglo XXI. Se ha convertido en el síntoma clínico de una democracia enferma, donde el algoritmo premia la mentira más salvaje y condena al olvido la moderación y los hechos. Esta mañana, en la Puerta del Sol, Diario Sabemos ha comprobado cómo estas teorías de la conspiración ya han calado en pocas horas entre la gente. Durante más de media hora se ha intentado explicar a una persona mayor que todas esas afirmaciones de que Maricarmen había sido asesinada por el gobierno era un bulo. Media hora de reloj.
Cuando la política baja al estercolero de acusar al adversario de asesinatos y sacrificios rituales para arañar un puñado de votos, lo que se destruye no es solo la reputación de los implicados, lo que se quema es la confianza mínima que permite a los vecinos de un mismo país mirarse a la cara sin verse como enemigos a muerte. Y esa grieta, señores, no hay ley de vivienda ni campaña electoral que la pueda reparar.
Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.