Ayuso convierte el deporte en propaganda: ninguno de esos campeones le pertenece a Madrid

La presidenta presume de Madrid como “capital del deporte”, pero mezcla una gala, una sede y una maratón con una apropiación política de estrellas que son murcianas, portuguesas, catalanas, serbias, rumanas o estadounidenses

Ayuso accede a la Asamblea de Madrid bajo la mirada de su numero dos en el PP
Ayuso accede a la Asamblea de Madrid bajo la mirada de su numero dos en el PP
24 de Abril de 2026
Guardar

Esta semana Madrid sí ha concentrado focos deportivos de primer nivel: los Laureus World Sports Awards se celebraron en el Palacio de Cibeles el 20 de abril, Madrid albergará la fase final del EuroBasket 2029 y la Zurich Rock ’n’ Roll Running Series Madrid se disputa este domingo 26 de abril. Eso es cierto. Lo que ya no es cierto es el salto que da Isabel Díaz Ayuso cuando convierte esa agenda internacional en una especie de título de propiedad sobre los deportistas que desfilan, compiten o son homenajeados en la capital. 

En la Asamblea, Ayuso enumeró nombres para reforzar su relato: “Carlos Alcaraz, Djokovic, Nadia Comaneci, Simone Biles, Lamine Yamal, Figo, Xavi Hernández”. Pero la operación política es demasiado burda. Que Madrid acoja una gala global no convierte automáticamente a sus invitados o premiados en patrimonio madrileño. Madrid puede ser sede; lo que no puede hacer es apropiarse de trayectorias que pertenecen a otros lugares, otras canteras y otras historias.

Una gala no convierte a nadie en madrileño

Los Laureus reunieron en Madrid a estrellas internacionales, entre ellas Carlos Alcaraz, Novak Djokovic, Nadia Comăneci y Lamine Yamal. La propia organización presentó la ceremonia como un evento global celebrado en la capital española, no como una exhibición de deportistas madrileños. las agencias recogierob que el acto reunió en Madrid a grandes nombres del deporte mundial y que entre los premiados o asistentes estuvieron Alcaraz, Djokovic, Yamal y Comăneci.

Ese es el primer truco del discurso de Ayuso: confundir “estar en Madrid” con “ser de Madrid”, y “dar prestigio a un evento en Madrid” con “engordar el currículum identitario de la Comunidad”. No es lo mismo acoger una gala que fabricar un relato de apropiación.

Alcaraz es murciano, no una medalla política madrileña

Carlos Alcaraz fue uno de los grandes protagonistas de los Laureus, pero ni su biografía ni su identidad deportiva nacen en Madrid. El Mutua Madrid Open lo definió esta misma semana como “the Murcia native”, y el ATP lleva años vinculando su trayectoria a Murcia; además, el propio jugador ha insistido públicamente en su conexión con esa tierra. 

Por tanto, citar a Alcaraz como prueba de que Madrid “es la capital del deporte” puede servir como recurso de autobombo institucional, pero no convierte su carrera en un producto madrileño. Alcaraz puede ganar en Madrid, recoger premios en Madrid o emocionar al público de Madrid. Lo que no es, sencillamente, es un trofeo político de Ayuso. 

Djokovic no refuerza ninguna identidad madrileña

Con Novak Djokovic ocurre algo todavía más evidente. El ATP lo presenta en su perfil oficial como una figura del tenis serbio; su entorno familiar y su carrera están anclados a Serbia, no a Madrid. Que haya participado en la gala o tenga una relación competitiva intensa con torneos disputados en España no altera ese dato básico. 

Usarlo en una enumeración destinada a inflar la centralidad madrileña del deporte mundial no describe una realidad: la exagera hasta deformarla. Djokovic no es un emblema de Madrid. Es una leyenda mundial que, en esta ocasión, ha pasado por Madrid. No es lo mismo.

Nadia Comăneci no es patrimonio de la Puerta del Sol

Nadia Comăneci pertenece a la historia del olimpismo rumano y universal. El perfil olímpico oficial la identifica como la gimnasta rumana que hizo historia con sus “10” perfectos. Convertir su presencia en una gala celebrada en Madrid en una prueba del supuesto magnetismo identitario de la Comunidad es una apropiación de manual. 

Ayuso no la cita para explicar su trayectoria, sino para absorber su prestigio. Y eso es justamente lo criticable: la utilización de una figura global como si su sola aparición decorara un escaparate político regional.

Simone Biles tampoco cabe en ese relato

Lo mismo sucede con Simone Biles. Team USA y USA Gymnastics la sitúan en el deporte estadounidense y en Texas, donde reside y compite. Su dimensión es planetaria, sí, pero no madrileña. 

Que Biles forme parte del universo Laureus o participe en actos internacionales en Madrid no autoriza a nadie a meterla en una narración de autosatisfacción regional. La presidenta no está describiendo el deporte; está utilizando nombres gigantescos para construir una escenografía de poder.

Lamine Yamal no es una pieza del relato ayusista

El caso de Lamine Yamal también desmonta el discurso con enorme facilidad. La Real Federación Española de Fútbol sitúa su lugar de nacimiento en Esplugues de Llobregat, y el FC Barcelona lo vincula igualmente a Esplugues del Llobregat. Su desarrollo deportivo está ligado a la cantera azulgrana, no a Madrid.

Por eso su nombre descoloca tanto dentro de la lista de Ayuso. Porque revela con nitidez el mecanismo: no importa el origen real del deportista ni su trayectoria efectiva; importa que su fama sirva para engordar el eslogan de “Madrid capital del deporte”. Es propaganda, no precisión.

Figo y Xavi tampoco son “marca Madrid”

Luís Figo nació en Almada, Portugal, según recoge la UEFA Foundation. Xavi Hernández, por su parte, está identificado por el FC Barcelona como “Terrassa, Barcelona, 1980”, además de ser una de las grandes leyendas de la estructura formativa del Barça. 

Es verdad que Figo jugó en el Real Madrid y que ambos tienen una relación histórica con el fútbol español. Pero ni uno ni otro son trofeos madrileños listos para ser alineados en un discurso institucional. Figo no deja de ser portugués por haber vestido la camiseta blanca. Xavi no deja de ser una figura central del barcelonismo por aparecer en un evento en Madrid. Presentarlos como parte del brillo propio de la Comunidad es una simplificación interesada.

Madrid puede ser sede; no dueña de todo

Ese es el fondo del asunto. Madrid puede organizar grandes premios, albergar finales, recibir galas y acoger maratones multitudinarios. De hecho, esta semana lo hace. Pero una sede no es una fábrica automática de identidad. Los Laureus celebrados en Cibeles, el EuroBasket 2029 o la maratón de este domingo hablan de capacidad organizativa y proyección internacional. No convierten a Alcaraz, Djokovic, Comăneci, Biles, Yamal, Figo o Xavi en patrimonio político de Ayuso.

La presidenta vuelve a hacer con el deporte lo que hace con la economía o la cultura: tomar lo que tiene prestigio, ponerle el sello de Madrid y venderlo como prueba de su modelo. Pero los hechos son bastante menos dóciles que la propaganda. Ninguno de esos campeones le pertenece a Madrid. Y citar nombres ajenos no convierte un discurso en verdad.