Portugal confirmó este domingo, sin sorpresas, la victoria de António José Seguro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, un resultado que ratifica con claridad las previsiones de las encuestas publicadas durante las últimas semanas. El candidato socialista se impuso al líder de la extrema derecha, André Ventura, en una contienda marcada por la polarización política, la neutralidad de la derecha tradicional y un contexto meteorológico excepcional que condicionó el desarrollo de la jornada electoral.
Según la cadena pública RTP, con el 66,40 de los votos, Seguro se impuso a Ventura, que obtuvo 33,60 %, con una diferencia de 32,80 puntos porcentuales entre ambos candidatos, según los resultados oficiales una vez escrutado el voto hasta las 22,10, en una tendencia claramente irreversible.
Desde el cierre de los colegios electorales, el recuento fue consolidando una tendencia ya anticipada por los principales sondeos: Seguro obtuvo una ventaja cómoda, apoyado por el voto progresista y por una parte significativa del electorado moderado que optó por frenar el avance de la extrema derecha y apostar por la estabilidad institucional.
Una victoria anunciada
Como ya informamos ayer sábado en Diario Sabemos, los resultados finales se alinean con los principales estudios demoscópicos difundidos en la recta final de la campaña. Encuestas elaboradas por la Universidad Católica Portuguesa y los trackings publicados por CNN Portugal, TVI y Jornal de Notícias situaban a Seguro con una ventaja de entre 20 y 30 puntos porcentuales sobre su rival, un margen que finalmente se confirmó en las urnas.
Tracking poll, 2.ª volta, dia 10: Seguro volta a subir no dia em que Ventura tem a maior queda https://t.co/6HxvqWOMBI
— CNN Portugal (@cnnportugal) February 6, 2026
El desenlace refuerza la idea del llamado voto de contención, activado ante la posibilidad de que la extrema derecha alcanzara la presidencia de la República, una dinámica ya observada en otros países europeos con sistemas de doble vuelta.
La neutralidad de la derecha tradicional
A pesar de que algunos medios españoles se hicieran eco de forma errónea y no contrastada de un supuesto apoyo de la derecha tradicional al candidato socialista en esta segunda vuelta, uno de los elementos más relevantes de estos comicios fue la posición adoptada por el Partido Social Demócrata (PSD), actualmente en el Gobierno. Desde la primera vuelta, el partido liderado por el primer ministro Luís Montenegro optó por no apoyar oficialmente a ninguno de los dos candidatos, manteniendo una postura de neutralidad y dando libertad de voto a sus electores.
Presidenciais: PSD sem indicação de voto na segunda volta – Luís Montenegro https://t.co/BIcEncqevV
— Agência Lusa (@Lusa_noticias) January 18, 2026
Montenegro justificó esta decisión señalando que “ninguna de las dos opciones que pasan a la segunda vuelta representa el espacio político del PSD”. En el mismo sentido se pronunció el candidato socialdemócrata en la primera vuelta, Luís Marques Mendes, quien evitó respaldar a cualquiera de los finalistas y defendió que “no corresponde al PSD ni a su candidato indicar a los portugueses cómo deben votar cuando ninguna de las candidaturas refleja el proyecto que hemos defendido”.
Luís Montenegro explicou que a “conclusão que o PSD retira desta eleição é que o seu espaço político não estará representado na segunda volta. https://t.co/TiQggzGtWO
— Público (@Publico) January 18, 2026
Esta ausencia de consigna clara desde el principal partido del centro-derecha contribuyó a la dispersión de su electorado entre la abstención, el voto en blanco y el apoyo táctico al candidato socialista como opción institucional frente a la extrema derecha.
Una jornada electoral marcada por el temporal Leonardo
La segunda vuelta estuvo condicionada por las consecuencias del temporal Leonardo, que afectó a varias regiones del país en los días previos a la votación. Las intensas lluvias, las inundaciones y los desprendimientos obligaron a evacuar a cientos de personas y generaron dificultades logísticas en numerosos municipios, especialmente en zonas del centro y del norte de Portugal.
Pese a este contexto adverso, la participación electoral alcanzó el 50,01 %, un dato altamente inferior al de la primera vuelta, en parte, a las dificultades registradas en las regiones más afectadas por el temporal. En algunos municipios fue necesario reubicar centros de votación, reforzar los dispositivos de emergencia y adaptar accesos, aunque el proceso se desarrolló sin incidentes graves.
¿Una esperanza de cambio de ciclo?
La victoria del socialista António José Seguro tiene una lectura que trasciende el ámbito nacional. En un contexto europeo marcado por el avance de fuerzas populistas y de extrema derecha, Portugal se ha decantado por un perfil de estabilidad institucional y continuidad democrática, manteniendo a raya a las opciones más radicales en una elección decisiva.
No obstante, visto el panorama internacional, queda por ver si esta victoria socialista marca realmente el inicio de un cambio de ciclo político o si, por el contrario, representa un oasis en un contexto europeo cada vez más condicionado por el auge de la ultraderecha, que gana elecciones con discursos rupturistas, antieuropeos y que ya gobierna o condiciona gobiernos en varios países de la Unión.
Más aún si se observa desde España, donde el resultado portugués abre la puerta a la esperanza de reeditar un gobierno de coalición progresista de cara a las elecciones generales del próximo año. Un escenario, sin embargo, marcado por una elevada polarización política, la fragmentación del voto y, en particular, por la división de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE.
En este sentido, se anunció ayer sábado en la cadena La Sexta que el portavoz de uno de los partidos socios del presidente del Gobierno, Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, iniciará una ronda de contactos con diferentes líderes de la izquierda con el objetivo de rearmar el espacio progresista y evitar que la dispersión electoral facilite un cambio de mayoría en favor de la derecha y la extrema derecha.