Tras una jornada que transcurrió con normalidad y sin incidentes graves reportados por las autoridades, el candidato del Partido Socialista, António José Seguro, ha ganado las elecciones presidenciales lusas con el 31 % de los votos, seguido del ultraderechista André Ventura que ha obtenido el 23,60 % de sufragios válidos emitidos. De esta forma, el escrutinio final ha confirmado los resultados de la encuesta realizada por la consultora privada Consulmark2 para Euronews, hace tan solo días, entre el 5 y el 13 de este mes que auguraba el duelo entre ambos candidatos como el más factible.
Sin embargo, tal como establece el artículo 126 de la Constitución de la República Portuguesa, el ganador de los comicios de este domingo, al no haber obtenido hoy el 50 por ciento de los votos deberá enfrentarse al candidato de la ultraderechista Chega, André Ventura, en la segunda vuelta, prevista para el próximo domingo 8 de febrero.
En este escenario, que muchas encuestas ya colocaban como el más probable, y según analistas y periodistas de diferentes medios, de cara a la nueva cita electoral que se desarrollará en 21 días, Seguro sería el favorito, debido a su mayor aceptabilidad entre votantes de otros candidatos moderados y de centro; su ventaja no sería abrumadora, pero sí suficiente para considerarlo favorito en un duelo directo con las posiciones radicales del ultraderechista Ventura. En resumen, el candidato socialista tiene más opciones de alzarse con la presidencia de la república del país vecino.
El triunfo socialista de este domingo es un soplo de esperanza para el socialismo portugués desahuciado del gobierno en 2024 por un más que evidente Law Fare contra el entonces primer ministro y actualmente Presidente del Consejo Europeo António Costa con acusaciones de corrupción que la propia fiscalía portuguesa, meses más tarde aceptó como falsas. Pero la victoria del socialismo portugués sobre la ultraderecha puede también ser una señal para el conjunto de la izquierda y de la socialdemocracia del resto del continente que pasa por horas muy bajas y con España como una excepción frágil y vulnerable, por falta de mayoría parlamentaria.
La jornada electoral
Desde primera hora de la mañana, más de 11 millones de portugueses estaban convocados a votar para elegir al sucesor del presidente saliente, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien concluye sus dos mandatos consecutivos tras una década en el cargo.
Sin incidentes ni incidencias en la conformación de las mesas, los colegios electorales abrieron a las 08:00 en Portugal continental y Madeira y cerraron a las 19 horas (las 20 en España), de acuerdo al plazo establecido.
Una de las peculiaridades de la jornada de este domingo fue la alta participación en relación a las cifras de las últimas presidenciales: según la Secretaria General del Ministerio del Interior luso, hasta las 16 más del 45,51 % del electorado ya había emitido su voto. En cambio, a la misma hora en 2016 fue del 37,69 % y del 35,44 % en 2021.
En cuanto a las opciones en esta cita electoral, los portugueses podían elegir entre 11 candidatos diferentes, una cifra record desde el regreso a la democracia en el país vecino, y con una sola mujer ente ellos, Catarina Martins del Bloco de Esquerda, pero sin opciones reales de ni siquiera llegar a la segunda vuelta ya que las encuestas previas asignaban un rango de entre el 2 y el 3 por ciento.
Portugal ha llegado a estas elecciones presidenciales en un contexto internacional muy convulso, entre otros, por la captura de Nicolás Maduro y la agitación de las protestas callejeras en Irán, la represión militar en ciudades de diferentes estados norteamericanos y la pretensión de Donald Trump de anexionarse Groenlandia “por las buenas o por las malas”. En definitiva, un panorama político donde las políticas más radicales y populistas de la derecha se saltan cualquier principio de legalidad avasallando el derecho internacional y poniendo en riesgo la paz mundial.
A nivel interno, cabe recordar que el gobierno conservador de Luis Montenegro gobierna en solitario pero en minoría en la Asamblea de la República. En muchas cuestiones, como la Ley de Extranjería tuvo que ceder al chantaje de la extrema derecha de Ventura para poder contar con su apoyo. Finalmente, parte de esa ley fue tumbada por el Tribunal Constitucional a iniciativa del presidente de la república saliente Marcelo Rebelo de Sousa.
Y los portugueses no han olvidado las políticas neoliberales del gobierno conservador de Montenegro: su reforma laboral que precariza aún más el empleo y rebaja condiciones en un país con un salario mínimo de 920 euros, las han castigado en las urnas. La huelga general del pasado 12 de diciembre fue ninguneada por el gobierno conservador: a tenor de los resultados, este domingo quizás se arrepienta de haberlo hecho.
No es casual tampoco que el único candidato de izquierdas con opciones reales, Seguro, haya ganado las elecciones y haya relegado al oficialista Luis Marques Mendes del PSD a una cómoda cuarta posición, hecho que deja un claro mensaje a sus homólogos españoles del Partido Popular de Núñez Feijóo: el sorpasso de la extrema derecha ya ocurrió en Portugal y puede traspasar fronteras más pronto que tarde.
