La inflación se dispara al 4,9% en septiembre por la subida de los carburantes

El IPC alcanza su nivel más alto desde febrero de 2023, mientras los productos energéticos se encarecen un 21,6% y los alimentos frescos registran un incremento del 5,8%

29 de Septiembre de 2026
Actualizado a las 9:55h
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La inflación se dispara al 4,9% en septiembre por la subida de los carburantes

La inflación vuelve a complicar la economía de los hogares españoles. El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha alcanzado el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas por encima del registro de agosto, según el indicador adelantado publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de la tasa más elevada desde febrero de 2023 y supone el tercer mes consecutivo de aceleración de los precios, impulsada principalmente por el encarecimiento de los carburantes y las tensiones en los mercados energéticos internacionales.

La subida de septiembre confirma que la crisis energética derivada del conflicto en Irán continúa trasladándose a la economía española. El encarecimiento del petróleo, las dificultades de suministro y la persistencia de los problemas comerciales en el estrecho de Ormuz están afectando directamente al precio de los combustibles, mientras comienzan a observarse nuevas presiones sobre determinados productos alimentarios.

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El dato adelantado también refleja un incremento mensual del IPC del 0,3%. Conviene distinguir ambas cifras: las seis décimas representan la subida de la tasa interanual respecto a agosto, mientras que el 0,3% corresponde al aumento efectivo de los precios durante septiembre.

Los carburantes y la energía disparan el IPC hasta máximos de 2023

El principal responsable del repunte vuelve a ser el precio de los combustibles. Según el INE, los carburantes y lubricantes para vehículos particulares han subido durante septiembre, mientras que en el mismo periodo del año pasado registraron un descenso, una diferencia que amplifica estadísticamente el incremento interanual.

Los productos energéticos acumulan una subida interanual del 21,6%, pese a las bonificaciones aplicadas al gasóleo durante septiembre. La evolución del petróleo y sus derivados está condicionada por la situación en Oriente Próximo, las dificultades de suministro de gas y las tensiones internacionales sobre el mercado del diésel.

El Ministerio de Economía atribuye el incremento principalmente al encarecimiento de los carburantes y a la persistencia del impacto energético de la guerra en Irán. También reconoce que el denominado efecto base, provocado por el abaratamiento de los combustibles en septiembre de 2025, contribuye a elevar la tasa actual.

Los paquetes turísticos son otro de los factores destacados por el INE, debido a que sus precios han descendido menos que durante el mismo mes del año anterior.

Los alimentos frescos suben un 5,8% y la inflación subyacente supera el 3%

El incremento de los precios empieza a reflejarse también en la alimentación. Los alimentos no elaborados registran en septiembre una subida interanual del 5,8%, frente al 4,5% de agosto, lo que introduce una presión adicional sobre el presupuesto familiar.

La evolución resulta especialmente relevante porque los productos frescos forman parte de los gastos habituales de los hogares y ofrecen menos posibilidades de aplazar su consumo que otros bienes y servicios.

Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, como los productos energéticos y los alimentos no elaborados, avanza dos décimas hasta situarse en el 3,1%. Este indicador permite analizar hasta qué punto el encarecimiento se extiende al conjunto de la economía más allá de las oscilaciones inmediatas de los combustibles.

En el caso de los servicios, los precios mantienen una variación interanual del 3,9%, una tasa elevada, aunque relativamente estable desde mayo. Este comportamiento indica que persisten presiones inflacionistas, si bien el avance del indicador general continúa estando especialmente condicionado por la energía.

El Gobierno prepara un nuevo decreto para contener el precio del gas y del butano

Ante el deterioro de los indicadores, el Gobierno prepara un nuevo paquete de medidas para amortiguar las consecuencias de la crisis energética sobre las familias y las empresas. El Consejo de Ministros de este martes abordará la continuidad de parte del escudo anticrisis y la introducción de nuevos mecanismos de protección para los consumidores.

Entre las actuaciones previstas destacan la limitación de las subidas de la tarifa de último recurso del gas y el establecimiento de un tope al precio de la bombona de butano, dos suministros especialmente relevantes para los hogares durante los meses de otoño e invierno.

El Ejecutivo afronta esta nueva intervención después de los paquetes aprobados en marzo y julio, que incorporaron rebajas fiscales, bonificaciones a determinados carburantes y ayudas para los sectores especialmente afectados por el encarecimiento de la energía.

El Ministerio de Economía sostiene que estas medidas han permitido compensar aproximadamente la mitad del incremento experimentado por la gasolina y el diésel para los hogares, además de contribuir a reducir el traslado de los costes energéticos a sectores como la agricultura y el transporte.

Sin embargo, la persistencia de la crisis internacional y el agotamiento de algunas de las bonificaciones vigentes obligan a revisar las previsiones con las que el Gobierno esperaba afrontar el último trimestre del año.

Los salarios y las pensiones pierden capacidad de compra si los ingresos no acompañan al IPC

El repunte de la inflación tiene consecuencias directas sobre la capacidad adquisitiva de los hogares. Aunque el encarecimiento de los carburantes explica buena parte del incremento del índice general, sus efectos no se limitan a quienes utilizan habitualmente un vehículo, ya que el combustible también constituye un coste fundamental para el transporte de mercancías, la actividad agrícola y numerosas empresas.

Cuando los precios aumentan por encima de los ingresos, las familias pierden capacidad de compra y deben destinar una proporción mayor de su presupuesto a los gastos habituales. Esta situación afecta especialmente a quienes disponen de salarios reducidos, pensiones modestas o dificultades para afrontar otros gastos esenciales, como la vivienda.

La evolución del IPC refuerza, por tanto, la importancia de proteger el poder adquisitivo mediante la negociación colectiva, mecanismos de actualización de las rentas y medidas públicas que reduzcan el impacto de los productos esenciales sobre los colectivos más vulnerables.

El dato de septiembre todavía es provisional y deberá confirmarse con la publicación definitiva del INE, pero dibuja un escenario de renovada presión sobre la economía doméstica en vísperas del último trimestre del año.La inflación ha pasado del 3,6% de julio al 4,3% de agosto y ahora alcanza el 4,9%, una evolución que evidencia las dificultades para contener el encarecimiento de los precios mientras persista la inestabilidad energética internacional.bre.

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