Los datos absolutos muestran un récord de afiliación frente a las señales de agotamiento en la reducción del paro

Los datos absolutos, sin ningún tipo de análisis cualitativo de las cifras publicadas por el SEPE, provocan la euforia en el Gobierno mientras el empleo sigue en la dinámica de un crecimiento de la precariedad

02 de Junio de 2026
Actualizado a las 9:53h
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Oficina de Empleo en Madrid | Foto: Google Street View

El mercado laboral español vive una dualidad inédita que mezcla la euforia de las grandes cifras de ocupación con los primeros síntomas de fatiga estructural. Durante el pasado mes de mayo, la economía del país volvió a exhibir músculo al sumar 231.975 nuevos afiliados a la Seguridad Social, firmando uno de los mejores registros históricos para este periodo y consolidando un techo histórico de 22,3 millones de ocupados en España.

Sin embargo, detrás del brillo de este gran despliegue de contratación se esconde una realidad más compleja. Las oficinas del SEPE registraron una bajada del desempleo de 36.223 personas, una cifra que, si bien sitúa el total de desempleados en 2.320.721 (el nivel más bajo en un mes de mayo desde 2008), supone el menor descenso del paro desde 2012. Esta notable desaceleración en el ritmo de caída enciende las alertas sobre un posible estancamiento en la capacidad del sistema para seguir absorbiendo la bolsa de desempleados.

Como ya es habitual con la llegada del buen tiempo, el sector servicios se ha convertido en el gran dinamizador del empleo. La proximidad de una campaña estival en la que se prevé batir récords con la llegada de cien millones de turistas extranjeros ha movilizado en masa a la hostelería y el comercio para liderar las contrataciones. En concreto, la restauración ha sumado más de 65.000 nuevos trabajadores, estructurando un potente contingente veraniego de 1,67 millones de ocupados. Si sumamos la logística, el comercio y los servicios auxiliares, este bloque vinculado directamente al turismo concentra más de siete millones de afiliados en su punto álgido.

No obstante, la gran sorpresa de este año no reside únicamente en las terrazas o los hoteles. El verdadero motor silencioso está siendo el empleo en la construcción, que crece al 5,9% anual, una tasa que duplica con holgura la media del régimen general. Con casi 12.000 nuevos ocupados en mayo, el sector del ladrillo vuelve a superar la barrera del millón de trabajadores en activo. A esta inercia se han sumado las urgencias de la campaña de recolección en el campo, que ha aportado más de 20.000 afiliados al sistema agrario gracias a la mano de obra intensiva de los temporeros.

En el cómputo de los últimos doce meses, el dinamismo general de la economía española ha permitido generar 553.431 nuevos puestos de trabajo. Se trata del balance anual más elevado de los últimos tres años, lo que equivale a un ritmo de crecimiento del empleo del 2,54%, la tasa más sólida que registra el país desde la primavera de 2024.

Detrás de la frialdad de las estadísticas se aprecian cambios demográficos y sociológicos de gran calado. El empleo femenino ha alcanzado su cota más alta de la historia en España, rozando los 10,6 millones de trabajadoras en activo, lo que representa ya el 47,5% del total del mercado laboral tras sumar más de 271.000 mujeres en el último año. Asimismo, los trabajadores autónomos han vuelto a batir un récord histórico al situarse en los 3,46 millones de profesionales por cuenta propia, impulsados principalmente por el comercio, la construcción y los servicios.

Dentro del colectivo de autónomos, el crecimiento está virando hacia sectores de alto valor añadido y mayor productividad. Las actividades científicas y técnicas ya forman el grupo más numeroso con 354.000 profesionales, mientras que los negocios vinculados a la informática, las telecomunicaciones y el sector inmobiliario avanzan a un ritmo anual superior al 11%. Por su parte, la globalización del mercado laboral es ya un hecho incuestionable: los trabajadores extranjeros representan el 15% del total de ocupados, sumando 3,35 millones de personas, de las cuales más de medio millón gestionan su propio negocio como autónomos.

A pesar de que el paro registrado ha bajado en las 17 comunidades autónomas (con Andalucía, Cataluña y Madrid a la cabeza gracias al tirón del turismo), el recorte interanual del desempleo se sitúa en el 5,47%. Los analistas coinciden en que, aunque sectores como los servicios, la industria y la construcción sigan reduciendo sus listas de parados, el margen de mejora es cada vez más estrecho. La nota positiva del balance la aportan los jóvenes menores de 25 años, cuyo desempleo ha bajado de la barrera de las 165.000 personas por primera vez en un mes de mayo.

En lo que respecta a la calidad de la contratación, de los más de 1,3 millones de contratos laborales que se firmaron durante el quinto mes del año, el 43,22% tuvieron carácter indefinido. Esta cifra consolida la transformación del modelo de contratación en España, asegurando que casi la mitad de los nuevos empleos que se crean para afrontar los meses de mayor actividad económica cuenten con garantías de estabilidad a largo plazo.

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