El mercado inmobiliario español comienza a ofrecer señales de desaceleración, aunque todavía está lejos de traducirse en un alivio para quienes buscan comprar una vivienda. Los últimos datos del Consejo General del Notariado reflejan una caída del 10,2% en las compraventas durante abril, hasta las 57.755 operaciones. Sin embargo, el precio medio de la vivienda siguió avanzando con fuerza y registró un incremento interanual del 9,4%, situándose en 2.046 euros por metro cuadrado.
La evolución confirma que el descenso de la actividad no está acompañado de una reducción de los precios. Al contrario. Los pisos se encarecieron un 12,2%, muy por encima de las viviendas unifamiliares, cuyo aumento fue del 3,4%. La presión sobre el mercado continúa siendo intensa, especialmente en las zonas con mayor demanda y menor disponibilidad de vivienda.
Las operaciones descendieron en quince comunidades autónomas. Galicia encabezó las mayores caídas, con un retroceso del 23%, seguida de Cantabria y Baleares. Solo Extremadura y Castilla-La Mancha lograron cerrar abril con ligeros incrementos en las compraventas.
Los precios, sin embargo, dibujan un escenario muy distinto. Dieciséis comunidades registraron subidas, con incrementos especialmente intensos en Asturias, La Rioja, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. Baleares volvió a consolidarse como el territorio con la vivienda más cara de España, seguida por Madrid y el País Vasco.
También se aprecia un cierto enfriamiento del crédito hipotecario. Los préstamos para la compra de vivienda disminuyeron un 6,3%, aunque el importe medio aumentó hasta superar los 181.000 euros. Este dato refleja que quienes finalmente acceden a una vivienda necesitan financiaciones cada vez más elevadas, consecuencia directa del incremento de los precios.
El comportamiento del mercado confirma una realidad que los expertos vienen señalando desde hace meses. La menor actividad no responde tanto a una pérdida de interés por comprar como a las crecientes dificultades económicas para hacerlo. Los elevados precios, el endurecimiento de las condiciones financieras y la escasez de oferta limitan la capacidad de acceso de muchas familias, especialmente de los jóvenes.
A esta situación se suma un dato que ayuda a medir el momento económico. La creación de empresas descendió un 4,5% en abril, aunque siete comunidades autónomas registraron aumentos, con Extremadura, Asturias y Aragón liderando el crecimiento. Galicia, Navarra y Castilla y León, por el contrario, concentraron las caídas más acusadas.
El mercado inmobiliario continúa así instalado en un equilibrio frágil. Se venden menos viviendas, pero siguen siendo más caras, una combinación que mantiene el acceso a la vivienda entre las principales preocupaciones sociales y económicas del país. Sin un incremento significativo de la oferta residencial y políticas que favorezcan el acceso a precios asequibles, resulta difícil pensar que esta tendencia vaya a modificarse en el corto plazo.