Y duele un poco, la verdad. Dos veces duele un poco. La más inmediata y evidente es que al ver crecer a Rafael Jódar es imposible no pensar que Carlos Alcaraz, el gran Carlos Alcaraz el Mito del Palmar, no va a estar en Roland Garros, y ni siquiera sabemos cuando y en qué condiciones volverá.
Y duele también cuando escuchamos al público y a los comentaristas llamarle Rafa. Porque Rafa, para el tenis español, sigue siendo, aunque ya no esté activo, otro Rafa; uno que se apellida Nadal.
Pero así es la vida y ante este nuevo Rafa lo único que nos queda es aplaudir y disfrutar. De la nada a número treinta y cuatro del mundo. Fantástico hoy, venciendo sus nervios y el excesos de miradas alrededor, en su partido contra Borges (no confundir con Jorge Luis, por favor).
Cierto que hay en Roma otro español que está más arriba en el ranking ATP: Alejandro Davidovich Fokina, pero aunque apreciamos largamente al malagueño de sangre rusa está claro que es imposible depositar, al menos de momento tantas esperanzas de crecimiento en él como las que está depositando la afición en Jódar.
Un regalo inesperado del partido de Jódar contra Borges ha sido volver a encontrar la voz del siempre interesante Roberto Carretero, comentando.
Bravo por Movistar.
Tigre Tigre