A rey muerto, rey puesto. Ya lo sabemos. Por supuesto. Pero a los tipos sentimentales que se creen que son grandes felinos urbanos se les rompe el corazón cuando la efigie de su predilecto es sustituida por otra.
Ya no sale Alcaraz en la tele en la ventanita correspondiente al TENIS.
Y, por supuesto, tiene su lógica, y lo entendemos. En realidad han mantenido la imagen de don Carlitos desde que se lesionó, aunque en Roland Garros ni siquiera llegó a estar inscrito.
No nos parece mal. A rey muerto rey puesto, repetimos.
Pero ojalá el gran Carlos Alcaraz, el mito del Palmar, se recupere por completo y volvamos a verle el año que viene luchando por Roland Garros.
En el momento de dictar estas palabras su sustituto en el multimedia colectivo, Rafael Jódar, aún no ha jugado su partido con Sverev, empezará dentro de un rato.
Ojalá lo gane, desde luego. Sería magnífico volver a verle enfrentarse con Fonseca, ver si es capaz de derrotarlo como hizo en Mad Madrid.
En cualquier caso Rafael Jódar, para tranquilidad de mi amigo Don Man, jamás empujará en el futuro a ningún recogepelotas. Quizá lo hizo o quizá no, pero ya sabe lo que es enfrentarse a la opinión del público en esta época en la que todos opinan y dicen y escriben.
Carlos Alcaraz. Rafael Jódar. La tele. Roland Garros.
El mundo es un lugar magnífico.
Duerme Tigre.