Inverosímil. Inexplicable. Absurdo. Ridículo. Sí, ridículo.
Podemos alegar algunos eximentes: al diablo de Leganés le habían roto los nervios retrasando el partido una vez tras otra. Es indignante que en el Open USA de Nueva York no tengan suficientes pistas cubiertas como para que el número 12 del mundo pueda jugar cuando le toca. Pero, indignante o no indignante, así es. No tienen suficientes pistas cubiertas.
Y cuando por fin, tras los cien mil retrasos, Jódar salió la pista... le tocó un jugador del que no sabía nada, con un nombre que parece una onomatopeya en español, Bu, y al que le había tocado la lotería del rescate como "perdedor afortunado" . Lucky Looser.
¿Y todos los que soñábamos con un enfrentamiento de Jódar con Alcaraz, y hasta creíamos que podría ganar este Open USA?
... Ay, ingenuos de nosotros.
Jódar no daba pie con bola, no le entraban las pelotas dentro de la pista. Parecía un aficionado jugando contra un profesional. ¿Dónde estaba su mítica capacidad de recuperación y su no menos mítico control mental?
Si nosotros fuésemos supersticiosos, como Fernando Alonso, pensaríamos que la presencia de Ferrer, junto al siempre solitario padre del jugador, le trajo mala suerte al diablo de Leganés. (Supongo que ya habrá oído el lector el "suelto" que corre por el Gran Circo de la Fórmula 1, sobre quién es la persona que lleva ya años ya trayendo mala suerte al asturiano. Muy mala. Si el público insiste mucho lo contaremos con detalle este fin de semana.
Habrá que esperar para volver a ver a Jódar en otra pista de tenis, y todo el mundo lo hará con los dedos cruzados y cara de susto. ¡Bú! El 124 del mundo lo ha eliminado.
Aunque también podría ser, sin dejar el análisis mágico, que la presencia de Alcaraz, barriéndole como favorito ante el público español, haya desafinado su alma de guerrero.
Alcaraz. In you we trust.
Tigre Tigre
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