La posibilidad de ver un partido de Alcaraz salva el día a muchos aficionados, les sirve como faro y fuga ante las dificultades de la vida y las tensiones del trabajo.
Pero lo que no esperaba nadie es que al Mito del Palmar se le sumase el Niño de Leganés.
En el ATP 500 de Viena nos hemos encontrado con la multiplicación de los panes y los tenistas. Ver jugar a Alcaraz: cojoguapo, pero ver jugar a Jódar, es prácticamente igual de cojo y de guapo.
Ambos han ganado, y en dos sets, sus dos primeros partidos, contra jugadores de muy alto nivel. Pero da igual que digamos los nombres de los jugadores derrotados. Así que repetimos los del Mito y el Niño.
-¡Vamos, Carlitos!
-¡Vamos, Rafa!
Nos ha tocado la lotería tenística. Somos millonarios en espectáculo y esperanza. Estamos encantados.
Tigre Libre
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