El Ministerio de Cultura de España ha hecho historia al devolver a la familia de Pedro Rico, primer alcalde republicano de Madrid, siete obras de arte incautadas durante la Guerra Civil. Este acto de restitución no solo marca una victoria para la memoria histórica, sino que también subraya la importancia de la justicia y la reparación tras décadas de olvido y despojo.

Las siete piezas, que estuvieron dispersas en cinco museos de renombre como el Museo del Prado, el Museo Nacional del Romanticismo y el Museo de Bellas Artes de Valencia, fueron incautadas por la Junta del Tesoro Artístico republicana en 1938 para su protección. Sin embargo, al finalizar la Guerra Civil y con el régimen franquista tomando el poder, las obras no fueron devueltas a sus legítimos propietarios, en particular a Pedro Rico, quien se vio obligado a exiliarse en Francia tras ser perseguido políticamente. Las piezas habían sido almacenadas en diferentes instituciones, pero la restauración de su historia se había perdido, hasta ahora.
En un emotivo acto celebrado en el Museo del Prado, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, destacó la trascendencia de esta devolución, calificándola de “acto de justicia y reparación histórica”. Según Urtasun, este proceso no solo implica una restitución de bienes, sino también una reparación moral que reivindica la memoria de aquellos que sufrieron bajo la dictadura franquista. Durante su intervención, el ministro también recordó que, a pesar del periodo de represión y censura, la cultura nunca fue borrada, y las obras de Pedro Rico son el reflejo de esa resistencia cultural.

Las siete obras restituídas incluyen "La romería", "El viático", "El bautizo", "Romería", "Salida de toreros", "Escena de majos y celestina" y "Asalto a la diligencia", todas ellas de autores del siglo XIX. Estas piezas costumbristas, creadas por artistas como Eugenio Lucas y su hijo Lucas Villaamil, fueron parte de la colección personal de Rico, un abogado y político que desempeñó un papel crucial durante la República, pero cuya figura fue borrada de la historia debido a su identificación con la causa republicana.
La recuperación de estas piezas es el resultado de una meticulosa investigación llevada a cabo por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, que ha permitido reconstruir su trayectoria desde su incautación. Además de los siete cuadros entregados, dos piezas más, "Vendedor de periódicos" y "El merendero", que estaban en el Museo de Bellas Artes de Asturias, serán devueltas en un futuro cercano. La investigación del Ministerio de Cultura ha identificado más de 6.000 bienes que fueron incautados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista y que aún permanecen en posesión de diversas instituciones, la mayoría de ellos distribuidos entre museos estatales.

Durante la ceremonia de restitución, Francisca Rico, nieta de Pedro Rico, expresó su emoción al recibir los cuadros de su abuelo. Aseguró que esta restitución representa un "desagravio a la memoria de nuestro abuelo", y resaltó la importancia de recuperar los bienes perdidos, que fueron incautados no solo por razones políticas, sino como parte de un proceso de expropiación masiva que afectó a miles de familias republicanas.
Además de la carga simbólica de devolver las obras de arte, el evento también tuvo un componente jurídico significativo. Las piezas fueron recuperadas gracias a la Ley de Memoria Democrática, que permite la restitución de bienes incautados durante la Guerra Civil y la dictadura, un marco legal que aún está siendo utilizado para la resolución de otros casos similares. Urtasun subrayó que este proceso de restitución es la culminación de una tarea larga y compleja, marcada por burocracia y obstáculos legales, pero necesaria para cumplir con la justicia histórica.
La historia de las obras de Pedro Rico es solo una parte de un vasto legado de bienes robados o incautados que quedaron en manos del régimen franquista y que, después de más de 80 años, comienzan a ser devueltos. Sin embargo, el proceso sigue siendo largo y complicado, ya que muchas de las piezas no tienen una documentación clara sobre su origen y aún están en poder de instituciones públicas o privadas. Por ello, el ministerio ha anunciado que continuará con la identificación y restitución de otros bienes, brindando a los descendientes de las víctimas la oportunidad de recuperar lo que les pertenece por derecho.

Este acto de restitución de los cuadros de Pedro Rico es un símbolo de reparación para todos aquellos cuyos bienes fueron despojados durante la dictadura franquista. A través de la memoria, la justicia y la cultura, se cierra un ciclo de olvido que por fin empieza a sanar. La recuperación de estas obras, que finalmente regresan a sus legítimos dueños, es una victoria tanto para la familia de Pedro Rico como para toda la sociedad española que busca hacer justicia a través de la historia y la cultura.
La batalla por la restitución de los bienes incautados durante la Guerra Civil continúa, y cada paso en este proceso es un recordatorio de la importancia de la memoria colectiva y el derecho a la reparación. La cultura, como emblema de la democracia y de la justicia, sigue siendo el vehículo para reconstruir una historia que, aunque tardíamente, se está recuperando.