Pedro Tejada: "Un amplio público encuentra más entretenido recrearse en los bulos"

El escritor publica La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías, la reconstrucción de un crimen cometido en México en 1945 con Max Aub como narrador

17 de Mayo de 2026
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Pedro Tejada narra la historia de un crimen cometido en México en 1945
Pedro Tejada narra la historia de un crimen cometido en México en 1945

El escritor Pedro Tejada acaba de publicar La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías (Ediciones Algorfa), la reconstrucción de un crimen a los ojos del inmortal escritor Max Aub, que cobra vida y se convierte en narrador de la historia. Tejada, gran experto en la obra aubiana y director del Festival Castelló Negre, da el salto del relato corto a la novela con este trabajo audaz con interesantes tintes experimentales donde se mezcla la narración clásica noir con otros géneros literarios de ficción y no ficción. “Todo el conocimiento previo sobre Max Aub me ha servido para seguir divulgando a este escritor, pero hablando con mucha libertad y con imaginación”.

La novela está basada en un hecho real, un suceso sangriento. ¿Cómo llega a su conocimiento el crimen de los hermanos Villar Lledías?

En una de mis frecuentes indagaciones en el Archivo de la Fundación Max Aub (Segorbe) encontré en la caja 51 casi ciento veinte recortes, de diferentes periódicos mexicanos, que el autor había ido recopilando, casi a diario, durante cincuenta y dos días a propósito del suceso. Queda claro que este le interesó mucho, pero no escribió ni una línea sobre él. Esto me ha permitido fabular y armar esta novela, sobre el asesinato de los ancianos y hermanos millonarios Miguel y Ángel Villar Lledías, el 23 de octubre de 1945, con singular violencia y ensañamiento, en su propia residencia de México D. F., que, además fue saqueada. Muy pronto, María, la hermana superviviente al asalto se convirtió en la principal sospechosa de la policía, la prensa y casi todo México.

La historia también habla de cómo la reputación de una persona puede ser destruida en un instante. Eso que ya pasaba en 1945, hoy adquiere una dimensión mucho más preocupante por el poder de las redes sociales, los bulos y las fake news...

Sí, de ahí el título de La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías.

Esto de la posverdad es una auténtica plaga. ¿Lograremos superar esta etapa negra de la humanidad?

Ojalá, pero no lo creo. Siempre existen intereses políticos y económicos para que esta lacra ancestral perviva. Además, un amplio público encuentra más entretenido recrearse en los bulos, que emprender la fastidiosa tarea de contrastar noticias y fuentes. Siempre ha faltado cultura y educación y no vamos camino de remediarlo.

El linchamiento social es el deporte de moda en nuestros días. En eso no hemos ido a mejor. Curiosamente, la linchada de su novela es una mujer, ¿cuánto hay de reivindicación feminista en su obra?

Se trata de la reivindicación de una persona que, en este caso, es una mujer. Es el personaje principal de la novela, interesantísimo, que aparece en la propia portada de la novela: inteligente, tenaz en la defensa de su inocencia cuando nadie la creía. Por supuesto, sufre el machismo de la época, pero sobre todo las envidias. Esta anciana multimillonaria era vejada por su fealdad y su avaricia, y daba mucho juego a la prensa calumniarla con crueles acusaciones como las de incesto con sus hermanos. Sin embargo, al final de la novela y de sus días supo darles un madrazo (una hostia) a tanto maldiciente.  

Parafraseando a Max Aub, podría decirse que el de los hermanos Villar Lledías no fue precisamente un crimen ejemplar...

Al contrario, todo lo que rodeó a este brutal doble homicidio me ha dado para aderezar esta novela con “Epitafios y Asesinatos Poco ejemplares” (subtítulo de la novela). Crímenes ejemplares es un alegato de Aub contra la intolerancia y los abusos policiales y esta novela también va por esos derroteros.

Quizá el mayor crimen lo cometían los periodistas "suceseros" cuando redactaban aquellas noticias de crónica negra perpetrando atentados contra la gramática y la sintaxis. Como filólogo, ¿cree que ha mejorado el estilo de la prensa o cada vez se escribe peor?

Bueno, hay de todo. Desde columnistas con un estilo prodigioso a plumillas que ya cometen gazapos —estoy siendo generoso— en los propios titulares. En mi novela reproduzco muchos fragmentos de esos artículos con los comentarios jocosos (inventados, claro) de Max Aub.

Usted es experto en la recuperación de la figura de Max Aub (lleva más de 20 años indagando en su vida y obra). Todo el libro transpira un cariño personal hacia ese autor. ¿Ha querido rendir homenaje a un escritor que le ha dado tanto?

Sí, entre otras cosas. Digamos que quería seguir hablando de este magnífico autor, pero desde otra perspectiva. Abandonar, de momento, la erudición y el vicio de las notas a pie de página.

Max Aub era un maestro del humor negro, la retranca y la ironía. Y en buena medida su novela tiene mucho de esa expresión literaria tan española...

Así es. Aparte de los comentarios jugosos de este Max Aub inventado, aparece una tertulia de café, donde nuestro autor, rodeado de mexicanos, sabe defenderse a la perfección de las pullas que le lanzan por su condición de gachupín.

A menudo cuenta que Max Aub era un gran jugador. De hecho, murió en su casa de México cuando preparaba una partida de naipes con unos amigos. ¿Le gusta esa suerte de literatura como juego, ese lado lúdico de la escritura? 

Max Aub, a pesar de que la guerra civil y el exilio le hizo abrazar la causa del testimonio, nunca abandonó sus inicios vanguardistas y las vanguardias fueron en gran medida la reivindicación absoluta del juego. En mi novela se ve todo esto. La monotonía para Aub era otro crimen y en esta novela se incorpora el juego para romperla: mezcla de géneros, acertijos...

En alguna entrevista asegura que ha disfrutado recuperando el recuerdo de los españoles exiliados en México tras la guerra civil española. ¿Ha logrado la ley de memoria histórica reparar moralmente a tanta gente que vio truncada sus vidas?

Según mi información se ha producido solo parcialmente, como el que muchos de los descendientes hayan podido solicitar la nacionalidad española. Sin embargo, todavía existe mucho trabajo pendiente respecto a la anulación efectiva de las sentencias condenatorias del franquismo.

México, un país de rabiosa actualidad por razones obvias... Qué buena sátira hubiese hecho Max Aub con quienes reivindican las atrocidades de Hernán Cortés...

En realidad, se enfrentó siempre a la mentira y a los radicalismos. Allí tuvo que soportar también a quienes echaban pestes continuamente contra los españoles, consolándose pensando que esos sentimientos solo podrán desaparecer cuando los “fantasmas de la raza y la sangre se borren de la faz de la tierra.”

Poco a poco, y gracias a la labor de investigadores como usted, se va recuperando la figura de Max Aub. ¿Cree que llegará el día en que ocupe el lugar que le corresponde entre los más grandes de las letras de este país?

Soy bastante escéptico. No porque no piense que pudiera llegar ese día. El problema sería después mantenerse. A ese lugar llegaron, por ejemplo, Unamuno, Baroja, Delibes y Cela. Pero ¿quién los lee hoy en día?

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