“Y yo que tengo memoria para ello –ha constatado Solana– recuerdo como en los 60 y 70 las reproducciones baratas de sus obras estaban en todos los lados, en la consulta del médico, en las minifaldas, camisetas… Quiso, siguiendo la utopía soviética o la menos radical de la Bauhaus, disminuir la distancia entre el arte y la vida”.Esto se debe a que el artista francohúngaro buscaba la interacción de su arte con el espectador. Aseguraba que la geometría estaba en el interior de la naturaleza e instaba al espectador a moverse o desplazarse de un lado a otro para atrapar el efecto óptico deseado y convertirse así en el verdadero creador de la obra de arte.
Vasarely, que prefería denominar arte cinético al estilo que había creado, inventó un algoritmo útil para su obra: “unas obras que hoy podrían haber sido creadas por ordenador, lo que le hace estar de máxima actualidad”, ha declarado el comisario de la muestra.Además ha precisado que Vasarely “ayudó a industrializar el arte con el concepto de multiplicidad. Quería hacer obras que mejorasen la sociedad, que la clase media pudiera comprar, que no estuvieran en subasta o galerías. Quería acabar con el concepto de arte que se tenía en los 60”.Víctor Vasarely. El nacimiento del Op Art hace balance de la evolución artística de este creador, interesado por la astronomía, la psicología de la Gestalt (también conocida como psicología de la forma o psicología de la configuración), que alcanzó fama mundial a partir de la muestra que realizó en 1965 en el MOMA, de Nueva York.
La exposición está dividida en ocho secciones, a partir de un cierto orden cronológico, que comienza con Estructuras Vega, inspirada en las noticias que surgían sobre misteriosas señales que llegaban de remotas galaxias. Estos cuadros están diseñados a partir de distorsiones cóncavo-convexas de una retícula, en una compleja combinación del cubo y la esfera, que remite simbólicamente al movimiento en dos direcciones de la luz que emana de estrellas, al funcionamiento de las galaxias que han nacido por condensación y de un universo que se expande.A esta serie le sigue Periodo gráfico, donde el artista se interesó por los problemas formales del arte geométrico y adoptó como maestros espirituales a Piet Mondrian, Theo van Doesburg, Kazimir Málevich, El Lissitzky y Lászlo Moholy-Nagy. Aquí sus imágenes aún no eran abstractas, pero las paradojas ópticas que producían sus retículas de líneas y cruces ya anticipaban el ilusionismo espacial.También destacan Estudios precinéticos, Belle-Isle/Cristal/Denfert, Sistemas universales a partir de un alfabeto plástico, Algoritmos y permutaciones, Folclore planetario y Múltiples, donde Vasarely experimentó con los más variados materiales y procedimientos técnicos, como los milenarios de la tejeduría, la serigrafía o las láminas coloreadas a mano o reproducidas industrialmente y montadas en soportes de madera o metal. La muestra podrá verse en Madrid hasta el 9 de septiembre.
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