ARCO 2026: cómo recorrer la feria sin perderse entre 200 galerías y miles de obras

Madrid vuelve a convertirse en capital mundial del arte contemporáneo con una edición marcada por el futuro, el mercado y el regreso de la mirada crítica

20 de Febrero de 2026
Actualizado a las 20:44h
Guardar
Arco 2025, foto Agustín Millán

Cada año ocurre lo mismo: ARCOmadrid abre sus puertas y miles de visitantes entran en IFEMA con la sensación de que es imposible verlo todo. Y, en realidad, lo es. La edición de 2026, que se celebrará del 4 al 8 de marzo, reunirá cerca de doscientas galerías internacionales y más de un millar de artistas, consolidando una vez más a Madrid como uno de los grandes nodos del mercado artístico global. Pero recorrer ARCO no consiste en caminar sin rumbo entre stands: exige criterio, contexto y una estrategia previa.

Arco 2025, foto Agustín Millán
Arco 2025, foto Agustín Millán

Las guías profesionales publicadas antes de la feria coinciden en una idea fundamental: ARCO ya no es solo una feria comercial, sino un mapa anticipado de hacia dónde se dirige el arte contemporáneo internacional.

El verdadero centro de ARCO: entender su estructura

El visitante ocasional suele pensar que todos los espacios tienen el mismo peso, pero la feria funciona mediante capas curatoriales muy definidas. El Programa General concentra a las galerías consolidadas del circuito internacional, aquellas que dialogan directamente con museos, bienales y colecciones institucionales.

Aquí aparecen artistas plenamente integrados en el sistema del arte global: pintura expandida, escultura conceptual, fotografía crítica o instalación política. Es también el territorio donde suelen producirse las adquisiciones públicas españolas durante los primeros días profesionales.

Sin embargo, los especialistas recomiendan empezar por otro lugar.

Arco 2025, foto Agustín Millán
Arco 2025, foto Agustín Millán

Opening: donde aparece el arte que aún no es tendencia

La sección Opening, dedicada a galerías jóvenes seleccionadas por comisarios independientes, suele ser el espacio más revelador. Históricamente, muchos artistas que años después llegan a museos internacionales aparecen primero aquí.

Es el laboratorio real de ARCO: propuestas experimentales, formatos híbridos y discursos menos condicionados por el mercado inmediato. Instalaciones tecnológicas, prácticas ecológicas o investigaciones sobre identidad digital marcarán previsiblemente esta edición, alineadas con el creciente interés institucional por el arte postdigital.

Para críticos y coleccionistas, esta zona funciona como un termómetro del futuro.

ARCO 2045: imaginar el arte que aún no existe

Uno de los ejes conceptuales de 2026 gira en torno al programa curatorial ARCO2045, planteado como una reflexión artística sobre el futuro. No se trata de ciencia ficción visual, sino de examinar cómo los artistas responden a cuestiones urgentes: inteligencia artificial, transformación climática o nuevas formas de percepción tecnológica.

La presencia creciente de obras generadas mediante algoritmos, entornos inmersivos o procesos colaborativos entre humanos y máquinas confirma una tendencia clara: el arte contemporáneo ya no representa el mundo, sino que lo simula, lo modela o lo anticipa.

Miquel Barceló Arco 2025, foto Agustín Millán
Miquel Barceló Arco 2025, foto Agustín Millán

El regreso silencioso de la pintura

Pese al dominio tecnológico, los análisis previos publicados por medios especializados apuntan a un fenómeno significativo: el retorno de la pintura como lenguaje dominante. No una pintura tradicional, sino expandida hacia lo instalativo y lo conceptual.

Muchos galeristas internacionales están apostando nuevamente por el objeto pictórico físico frente a la saturación digital. Superficies matéricas, formatos monumentales y revisiones críticas de la figuración aparecen como respuesta a una época excesivamente virtual.

En este contexto, ARCO confirma una paradoja recurrente: cuanto más digital es el mundo, mayor es el deseo de presencia material.

Cómo recorrer la feria como un profesional

Los comisarios y críticos coinciden en varias recomendaciones prácticas:

Primero, evitar recorrer los pabellones linealmente. ARCO está diseñada para provocar fatiga visual; seleccionar previamente secciones permite mantener capacidad crítica.

Segundo, prestar atención a los stands monográficos. Cuando una galería apuesta por un solo artista suele existir un discurso curatorial sólido detrás.

Tercero, observar qué espacios atraen a conservadores de museos durante las primeras horas profesionales. Allí suelen concentrarse las obras con mayor relevancia institucional.

El Amazonas toma protagonismo en ARCO 2025: un diálogo vital
El Amazonas toma protagonismo en ARCO 2025: un diálogo vital

La semana del arte: ARCO más allá de IFEMA

ARCO no termina en la feria. Madrid se transforma durante esos días en un ecosistema artístico completo. Programas como GalleryWalks, organizados antes de la inauguración, permiten recorrer galerías de la ciudad y comprender el contexto comercial y crítico en el que opera la feria.

Este fenómeno convierte marzo en una auténtica cartografía cultural donde coleccionismo privado, instituciones públicas y artistas emergentes conviven en un mismo circuito urbano.

El mercado también importa

La edición de 2026 llega además marcada por un debate económico relevante: la competitividad fiscal del mercado del arte español frente a otros países europeos. Galeristas y asociaciones profesionales llevan tiempo señalando que el IVA aplicado a la venta de obras condiciona la presencia internacional y la capacidad de atraer coleccionistas.

Este trasfondo económico explica muchas decisiones curatoriales invisibles para el público general: qué galerías participan, qué obras viajan y qué artistas logran visibilidad internacional.

ARCO es, al mismo tiempo, exposición cultural y termómetro financiero.

Arco 2025, foto Agustín Millán
Arco 2025, foto Agustín Millán

Una feria que define el presente

A diferencia de las grandes exposiciones museísticas, ARCO no mira al pasado sino al presente inmediato. Lo que se muestra en sus pasillos suele anticipar debates estéticos que dominarán los próximos años.

Por eso recorrerla exige algo más que curiosidad: implica observar cómo artistas, galerías e instituciones negocian el significado del arte en tiempo real.

Cuando las puertas se abran el 4 de marzo, miles de obras competirán por atención. Pero quienes lleguen con una mirada preparada descubrirán que ARCO no es un exceso visual imposible de abarcar, sino una radiografía precisa del arte contemporáneo hoy.

Y quizá también una pregunta abierta sobre el arte que todavía está por venir.

Lo + leído