Lo que se mueve en la justicia, ¿es “casualidad” o “causalidad”?

Las últimas decisiones judiciales sobre el hermano y la esposa del presidente Sánchez han reabierto el debate sobre el lawfare

26 de Septiembre de 2025
Actualizado a las 12:05h
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El juez Peinado, que investiga a Begoña Gómez, en una imagen de archivo. El Poder Judicial le abre expediente. Foto: La Sexta
El juez Peinado, que investiga a Begoña Gómez, en una imagen de archivo. El Poder Judicial le abre expediente. Foto: La Sexta

La “causalidad” es el principio, el origen de algo. Y es que algo está ocurriendo en el mundo judicial que hace pensar que no es “casualidad” lo que se cuece entre bastidores. No es de extrañar que un diputado del Partido Popular, que “casualmente” fue asistente de la mujer de Rajoy, Jaime de Los Santos, diga en el hemiciclo que con la maniobra del juez Peinado de poner en manos de un jurado popular un hipotético juicio a Begoña Gómez, “ya no se podrá hablar de Lawfare”. Ni tampoco los gestos de Núñez Feijóo cuando leía en su móvil el auto del magistrado. Las derechas política y judicial se creen que han ganado la batalla porque, en sólo quince días, se ha abierto juicio oral al fiscal general del Estado, al hermano de Pedro Sánchez, y se está a punto de hacer lo mismo con su mujer. Como contrapartida, al novio de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también se le abre juicio oral. Todo en dos semanas como si se hubiese abierto la caja de pandora. De los Santos niega el lawfare, pero sus compañeros de Madrid y de Valencia hablan abiertamente de persecución por parte de las juezas que investigan los fraudes fiscales de González Amador y la gestión del president Mazón en la Dana. Una es “la hermana de un guardia civil ascendido a general por Marlaska”, en palabras de Miguel Ángel Rodríguez, y a la otra “la instrucción se la está haciendo su marido, titular del juzgado número 3 de Valencia”.

No son casualidades. Obedecen a una evidente causalidad. Desde el principio de toda esta movida se han hecho las cosas aposta y por mucho que se froten las manos en Génova, los dirigentes del PP no se dan cuenta de que los que están ganando es la extrema derecha. Vox sube en las encuestas cada vez que un juez anuncia una nueva acción.

No es casualidad, es una causalidad evidente el hecho de que, un día después de haberse abierto el juicio oral contra Alberto González Amador por fraude fiscal y organización criminal, el juez Peinado se haya descolgado con un disparatado auto en el que pone en marcha un procedimiento que, siendo legal, no existen precedentes de su utilización en delitos de malversación que es lo que pretende acusar a Begoña Gómez. Así pues, a nadie le extraña el trasfondo político que algunos quieren ver en esta nueva decisión. Muchos expertos jurídicos están convencidos que la tumbarán sus superiores de la Audiencia Provincial.

Nadie puede dudar de que Peinado tiene una enorme capacidad de reaccionar para neutralizar los acontecimientos que pueden dañar la imagen del partido de su hija, concejala de Boadilla. No ha dejado pasar ni 24 horas desde que se conoció que el novio de la lideresa madrileña se sentará en el banquillo para coger su varita mágica y sacarse una modalidad de juicio oral con jurado popular para Begoña Gómez, su asistenta, Cristina Álvarez, y el que cree que fue quien la nombró, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín.

Es cierto que uno de los delitos que puede ser evaluado por un jurado popular es el de la malversación de caudales públicos, el que Peinado cree que existen suficientes indicios para procesar a los imputados. Pero no dicta auto de apertura de juicio oral, sino que se limita a proponer esta fórmula citando para el día que tiene guardia en el juzgado, un sábado, a las partes para “explicarles” lo que pretende hacer. Tal y como dijo una conocida jueza, “es una falta de respeto teniendo todos los días de la semana citar en fin de semana porque el juez está de guardia”.  Peinado nos tiene acostumbrados a este tipo de excentricidades que rozan la prepotencia desde el día que exigió un estrado para interrogar al ministro de justicia, “con el fin de situarse por encima de él”. O su malestar por las medidas de seguridad exigidas en la entrada del Palacio de la Moncloa cuando fue a interrogar a Pedro Sánchez.

Peinado lo ha logrado. El juicio a González Amador ha pasado a un segundo plano, así como las informaciones de que el novio de Diaz Ayuso camufla como alquiler de locales industriales su negocio de alojamiento turístico. El juez podría haber esperado a hacer público el auto una o dos semanas. Sobre todo, porque en el asunto de la asistenta de Begoña Gómez todavía le queda por rematar el intenso trabajo de la UCO que está examinando los correos de la cuenta de Moncloa de los últimos ocho años. ¿Casualidad o causalidad?

Pero ahí no termina la cosa porque hay otros actores en este esperpéntico espectáculo en que se ha convertido la actividad judicial. Miguel Ángel Rodríguez, el jefe de gabinete de la presidenta de la CAM, neutralizó los efectos de la noticia del procesamiento de su “protegido”, González Amador, lanzando acusaciones contra la magistrada que se encarga del juzgado 19 que fue la que dictó la apertura de juicio oral, señalándola como la hermana de un enchufado de Marlaska cuando otra cosa no será pero Carmen Rodríguez Medel está libre de toda sospecha de concomitancia con la izquierda política.

Era una forma de contrarrestar todas las informaciones que estaban apareciendo esos días en los medios. Apenas se ha reparado en el escrito de la fiscalía en el caso de Álvaro García Ortiz en el que el ministerio público pide el archivo de la causa “porque no está probado que el fiscal general del Estado haya sido el autor de la famosa filtración delictiva”. Tampoco se está informando sobre las dificultades que está encontrando la sala de Lo Penal para designar a los jueces que compondrán el tribunal y para fijar las fechas de celebración de la vista oral.

La derecha, mientras tanto, difundía, con profusión de titulares, el auto de la Audiencia de Badajoz avalando la apertura de juicio oral contra el hermano de Pedro Sánchez. Algo que se sabía que iba a ocurrir sobre todo después del nombramiento de Emilio García Cancho como presidente de la instancia. Un juez que se hizo un selfie en el Aeropuerto de Madrid con el líder de Vox, Santiago Abascal, del cual no oculta su profunda admiración, y, al mismo tiempo, como titular de instrucción número 2 de la capital pacense abrió diligencias contra la exmilitante socialista, Leire Díaz, por su actuación en la causa de David Sánchez.

Y habrá mas sorpresas en los próximos días sobre todo en los casos Koldo, Abascal, y Cerdán. Ténganlo por seguro. ¿Casualidad o causalidad?

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