Reunión Sánchez-Feijóo: una foto impagable para el sanchismo

El encuentro entre presidente del Gobierno y jefe de la oposición de hoy queda suspendido por el accidente ferroviario de Adamuz

19 de Enero de 2026
Actualizado a las 8:48h
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Sánchez y Feijóo en Moncloa en una imagen de archivo
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo | Foto: Pool Moncloa

La política española afronta un momento de especial tensión institucional y estratégica. Tras casi diez meses sin un encuentro formal entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ambos dirigentes habían acordado reunirse hoy por la tarde en el Palacio de La Moncloa, previsiblemente a las 18.00 horas, según fuentes del Partido Popular citadas por Europa Press. Sin embargo, el encuentro ha sido suspendido por el accidente ferroviario en Adamuz y se fijará nueva fecha en los próximos días.

Esta cita, que llegaba en un contexto marcado por desafíos internacionales y desacuerdos internos, se perfila como un punto de inflexión en la relación entre el Ejecutivo y la oposición.

El detonante principal de esta reunión es la necesidad de abordar el papel de España en un posible envío de tropas de paz a Groenlandia y Ucrania, este último plan siempre condicionado a la existencia de un acuerdo de alto el fuego y un marco internacional que lo avale. 

El Gobierno considera imprescindible mantener un diálogo institucional con el principal partido de la oposición en cuestiones de Estado, especialmente en materia de defensa y política exterior. La reunión forma parte de esta estrategia de consultas, que continuará en días posteriores con otros grupos parlamentarios.

Aunque el Gobierno ha planteado la reunión en torno al posible despliegue en Ucrania y la política de defensa, el Partido Popular ha dejado claro que no quiere limitar el encuentro a ese único asunto. El líder del PP pretende aprovechar la cita para trasladar al presidente su rechazo al nuevo sistema de financiación autonómica que el Gobierno está impulsando. Según recoge Europa Press, Feijóo quiere actuar como “altavoz de lo que es justo” en materia de financiación regional, después de que todas las comunidades autónomas (excepto Cataluña) expresaran su desacuerdo con el modelo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

La reunión será la primera entre Sánchez y Feijóo desde el 13 de marzo del año anterior, lo que evidencia la distancia política e institucional entre ambos líderes. Durante este periodo, las tensiones entre Gobierno y oposición se han intensificado, especialmente en torno a la amnistía, la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la política territorial.

Este largo silencio institucional ha sido interpretado por analistas y dirigentes políticos como un síntoma de la profunda fractura política que atraviesa el país. Algunos sectores del PP, como el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, han expresado públicamente su escepticismo sobre los resultados del encuentro, calificándolo incluso como una “foto para Sánchez” y dudando de que vaya a producirse un diálogo real si no se abordan todos los temas relevantes para el partido conservador.

Desde el Ejecutivo, la reunión se presenta como un gesto de responsabilidad institucional. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha subrayado la importancia del encuentro y ha expresado su deseo de que Feijóo acuda con “sentido de Estado” y responsabilidad, restando importancia a las críticas de Vox, que ha cuestionado la conveniencia de la cita.

El Gobierno considera que la situación internacional exige una posición coordinada entre las principales fuerzas políticas, especialmente ante la posibilidad de que España participe en misiones de paz o de vigilancia en escenarios como Ucrania o incluso Groenlandia, un asunto que también podría aparecer en la conversación, según declaraciones del vicesecretario del PP Elías Bendodo.

La reunión no se produce en un vacío político. Es un termómetro de la fractura política que vive España, donde la desconfianza entre Gobierno y oposición ha alcanzado niveles inusualmente altos. La falta de diálogo ha dificultado acuerdos en cuestiones clave para el funcionamiento del Estado. Esta parálisis, este bloqueo, debe atribuirse casi en exclusiva a un PP trumpizado que ha optado por el bloqueo sistemático y el no a todo lo que provenga del Gobierno.

En este contexto, el encuentro puede interpretarse como un intento de recomponer puentes o, al menos, de establecer un canal de comunicación mínimo en asuntos de Estado. Sin embargo, las expectativas son moderadas: tanto en el Gobierno como en la oposición se asume que las diferencias ideológicas y estratégicas seguirán siendo profundas.

Sin duda, se trata de una reunión necesaria, pero de resultados inciertos. La agenda internacional exige coordinación y responsabilidad institucional, mientras que la política interna reclama puentes que hoy parecen debilitados. Aunque las expectativas son moderadas, el simple hecho de que ambos líderes vuelvan a sentarse a hablar tras diez meses ya supone un avance en un clima político marcado por la confrontación. No obstante, Sánchez gana más que Feijóo. El primero refuerza su papel institucional mientras que el segundo acude a la cita a rastras, renunciando a su estrategia de confrontación total y forzado por el vendaval de la historia que se ha desatado en los últimos días.

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