Tres menores de 14 y 15 años han sido detenidos en València acusados de agredir sexualmente a una compañera de instituto y grabar los hechos en un centro comercial. Un cuarto implicado, de 13 años, es inimputable por su edad. El procedimiento judicial seguirá su curso. Pero el contexto en el que se produce no es excepcional.
Un fenómeno que deja de ser anecdótico
Los informes anuales de la Fiscalía General del Estado y del Ministerio del Interior llevan tiempo señalando un incremento en los delitos sexuales cometidos por menores de edad. El fenómeno no es homogéneo ni responde a una única causa, pero sí revela una tendencia sostenida que preocupa a jueces, educadores y profesionales de la intervención social.
En muchos de estos casos aparece un elemento común: la grabación y difusión de los hechos. El uso del teléfono móvil no es accesorio. Forma parte del propio comportamiento. La tecnología amplifica, pero no crea, una lógica previa.
La exposición constante a contenidos sexuales en internet, sin mediación ni contexto, ha sido señalada por múltiples estudios como un factor de distorsión en la construcción de expectativas y conductas. No explica por sí sola la violencia, pero sí configura un entorno en el que determinadas prácticas se despojan de su gravedad real.
La respuesta institucional suele centrarse en el ámbito penal y en el refuerzo de protocolos escolares. Son herramientas necesarias. Sin embargo, el problema desborda esos límites. La educación afectivo-sexual continúa siendo irregular y, en ocasiones, objeto de disputa política más que de consenso técnico. Mientras tanto, el acceso temprano a contenidos explícitos es masivo y prácticamente inevitable. El resultado no es desconocimiento. Es una socialización parcial y fragmentada.
Que adolescentes de 14 y 15 años estén acusados de una agresión sexual grave no puede interpretarse como un simple fallo individual ni como un episodio aislado. Tampoco como un colapso generacional. Es, más bien, la manifestación de un entorno en el que la prevención ha ido por detrás de los cambios culturales y tecnológicos.
La justicia actuará conforme a la ley de menores. Pero la reiteración de casos similares obliga a una conclusión menos inmediata y más incómoda: el sistema de protección, educación y supervisión no está llegando a tiempo.