Homo homini lupus

Incluso aquel vecino educado hasta el hartazgo puede dejarnos con dos palmos de narices con un saludo a lo romano en menos de lo que canta un gallo. ¿Será verdad que el fascismo germina dentro de nosotros con muy pocas semillas que sembrar?

08 de Septiembre de 2026
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El nuevo rostro del fascismo en el siglo veintiuno. “Hasta los huevos”

Con los muy orgullosos de ser de ultraderecha y muy españoles y muy patriotas (de banderita y pulserita) y muy racistas y muy xenófobos y muy machistas y muy… les pasa lo mismo que a los infractores de tráfico: siempre habrá otro más kamikaze aún que los adelante por la derecha y se queden con dos palmos de narices sin saber cómo actuar. Nunca están a salvo de ser lo suficientemente de derechas y mantener el estandarte del Dios, Patria y Orden en lo más alto del mástil.

En esta carrera desenfrenada de sacar pecho por la desigualdad, la injusticia, la inhumanidad en definitiva, no nos puede sorprender ya nada ni nadie. Incluso aquel vecino de gentiles maneras y educado hasta el hartazgo puede dejarnos con dos palmos de narices con un saludo a lo romano en menos de lo que canta un gallo. ¿Será verdad que el fascismo germina dentro de nosotros con muy pocas semillas que sembrar?

En esta encrucijada, qué camino tomar: ¿la vía de la educación constante y sin desmayo o la de la lucha sin cuartel cuando el monstruo ya es una hidra de siete cabezas?

A estas alturas, en la que orbe entero arde en deseos de pugnar por ser más cruel que el vecino, en ansias de destripar el gaznate del más débil a la mínima oportunidad para creerse el dueño del mundo, o casi, la espiral de desquiciamiento generalizado es tal que hasta las democracias sirven de plataforma para que las masas de votantes les den con sus sufragios los salvoconductos necesarios para ejecutar, más pronto que tarde, sus propósitos espurios.

Sartre dijo que “al fascismo se le destruye” porque “el diálogo no es para las bestias”. En esta encrucijada, qué camino tomar: ¿la vía de la educación constante y sin desmayo o la de la lucha sin cuartel cuando el monstruo ya es una hidra de siete cabezas? Mientras las gentes que abominan de estas propuestas inhumanas debaten acaloradamente por elegir un camino u otro, los encargados de llevar a buen puerto las ideas de la extrema derecha a martillo pilón mantienen una hoja de ruta alimentada religiosamente por tótems del heteropatriarcado más carpetovetónico bien armado hasta los dientes de riquezas de dudosa procedencia.

Hay quien sostiene que, con el monstruo llamando a nuestras puertas un día tras otro sin que hayamos movido un dedo, todavía estamos a tiempo de frenarlo. Pero la realidad se impone y esta oleada mundial de caspa ultra que nos retrotrae a lo peor de nosotros como especie (ahí está la Historia más reciente para certificarlo) ya ha olido sangre y es insaciable en sus propósitos. No será porque no estábamos advertidos desde hace tiempo.

Ahora ya es tarde y no queda más que contemplar con impotencia la destrucción a las que nos van a abocar en todos los sentidos. Homo homini lupus.

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