Feijóo vive en campaña

El adelanto del calendario interno del PP confirma una estrategia asentada desde hace años. La oposición permanente sigue ocupando el espacio donde debería aparecer un proyecto de gobierno

06 de Julio de 2026
Actualizado a las 10:00h
Guardar
Feijóo vive en campaña

Alberto Núñez Feijóo ha decidido acelerar la maquinaria electoral del Partido Popular. En julio proclamará a los candidatos de las principales alcaldías y dejará para septiembre la designación de quienes encabezarán las candidaturas autonómicas. Oficialmente, el objetivo es estar preparados ante un eventual adelanto electoral. Políticamente, el movimiento refleja algo mucho más profundo. Feijóo lleva demasiado tiempo instalado en una campaña electoral permanente.

Cada comparecencia, cada sesión de control y cada iniciativa de la dirección popular parecen responder a una lógica exclusivamente electoral. Todo gira alrededor del desgaste del Gobierno, de la expectativa de unas elecciones inminentes y de la construcción de un clima de final de ciclo. El anuncio del calendario interno no inaugura esa estrategia. Simplemente la oficializa.

Es una forma eficaz de mantener movilizado al electorado propio y de proyectar una imagen de organización frente a un Ejecutivo sometido a una enorme presión política. Pero la campaña permanente también tiene un precio. Cuando toda la acción política se orienta hacia las próximas urnas, las propuestas pasan a un segundo plano y el debate público termina reducido a una sucesión de eslóganes, reproches y cálculos partidistas.

Ese es precisamente el principal problema del liderazgo de Feijóo. Después de varios años al frente del Partido Popular, resulta mucho más sencillo identificar aquello a lo que se opone que aquello que realmente propone. España afronta desafíos enormes en vivienda, desigualdad, envejecimiento demográfico, productividad, transición energética o financiación de los servicios públicos. Sin embargo, cuesta encontrar un proyecto coherente que explique cuál sería la alternativa del PP para afrontar esos retos.

La oposición forma parte esencial de cualquier democracia. Lo preocupante aparece cuando la oposición acaba convirtiéndose en un fin en sí mismo. Feijóo parece haber asumido que el deterioro del Gobierno basta para abrirle las puertas de La Moncloa. Es una apuesta legítima, pero también arriesgada. La experiencia democrática demuestra que el desgaste del adversario puede acercar a un partido al poder, aunque difícilmente basta para consolidar una mayoría social estable.

A esa indefinición se suma una evidente contradicción política. El líder popular continúa presentándose como un dirigente moderado, aunque buena parte de su capacidad para gobernar depende de acuerdos con una ultraderecha que condiciona cada vez más el discurso del PP en materias como igualdad, inmigración, memoria democrática o políticas climáticas. La frontera que Feijóo prometía mantener aparece hoy mucho más difusa de lo que proclamaba cuando llegó a la presidencia del partido.

También preocupa la facilidad con la que el Partido Popular alimenta dudas sobre las propias reglas del sistema democrático cuando el resultado político no le resulta favorable. Las recientes insinuaciones sobre el crecimiento del censo electoral o la reiterada deslegitimación de instituciones cuando sus resoluciones no coinciden con los intereses del PP erosionan la confianza ciudadana en las reglas comunes y contribuyen a una polarización de la que después todos dicen lamentarse.

La proclamación anticipada de candidatos puede reforzar la estructura territorial del Partido Popular de cara a las próximas citas con las urnas. Nadie puede reprochar a un partido que prepare su organización. Lo que sí merece un análisis crítico es que la planificación electoral siga ocupando el espacio reservado a la política.

Porque España no necesita dirigentes que vivan permanentemente en campaña. Necesita dirigentes que gobiernen o aspiren a gobernar explicando con claridad qué país quieren construir. Y, por ahora, Feijóo continúa ofreciendo más estrategia electoral que proyecto político. Esa sigue siendo la gran asignatura pendiente del líder de un Partido Popular que parece haber confundido la campaña con una forma permanente de hacer política.

 

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído