Feijóo sondea el fichaje de Ortega Smith por el PP

El Partido Popular podría aprovecharse de la información privilegiada sobre Vox que puede haberse llevado consigo el cargo cesado por Abascal

23 de Febrero de 2026
Actualizado el 25 de febrero
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Macarena Olona acompañada de Abascal y Ortega Smith en un acto de Vox en Málaga.

Las últimas semanas han sido decisivas para el futuro político de Javier Ortega Smith. Finalmente, Santiago Abascal lo ha echado del partido. Vox lo ha suspendido cautelarmente de militancia y ha iniciado el proceso que podría culminar en su expulsión definitiva. La dirección del partido lo acusa de desobedecer órdenes internas, especialmente su negativa a dejar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid.

Su enfrentamiento con la cúpula es abierto: ha declarado que defenderá su honorabilidad incluso por la vía judicial y acusa a Vox de mentir. Este contexto lo sitúa fuera del núcleo de poder de Vox y sin un espacio claro dentro del partido. Y ahí es donde se disparan los rumores. ¿Podría terminar Ortega Smith en el PP? Nada es imposible en la política española, especialmente si tenemos en cuenta que algunos cargos voxistas han terminado transmigrando al Partido Popular. Y conviene no perder de vista que Génova 13 se está ultraderechizando, como demuestra el hecho de que Feijóo invitara al grupo musical radical Los Meconios y al influencer fascista Vito Quiles a los actos de final de campaña de las recientes elecciones aragonesas. Por tanto, nada se puede descartar.

Aunque Vox y PP difieren en estilos y estrategias, comparten parte del electorado y de la agenda en temas como unidad nacional, seguridad o fiscalidad. Ortega Smith podría encontrar en el PP un espacio más amplio y con mayor capacidad institucional. No desentonaría. Ambas partes ganarían. El PP se apuntaría el tanto de arrebatarle un as a Abascal y al atraerse al votante más cafetero y duro; Ortega Smith podrá seguir en primera línea de la política haciéndole mucho daño a su antiguo partido. Su venganza se vería amplificada.

A lo largo de los últimos años, varios cargos locales y autonómicos han pasado de Vox al PP tras conflictos internos. Aunque cada caso es distinto, muestra que el partido fundado por Fraga es un destino habitual para perfiles desencantados con Vox. Los rebotados y disidentes que hacen las paces con sus antiguos compañeros. A fin de cuentas, ambos partidos son hermanos, ya lo dice la portavoz popular Ester Muñoz.

En momentos de competencia electoral con Vox, el PP ha buscado integrar figuras capaces de atraer votantes más conservadores. Ortega Smith, como fundador de Vox y figura reconocida, podría encajar en esa lógica. Smith ha sido uno de los rostros más duros de Vox, con un estilo muy confrontativo. Pero con el tiempo se ha ido quedando “blando” al lado de otros que han ido todavía mucho más allá en la radicalización. El ala centrista del PP, especialmente bajo liderazgos que buscan moderación como Juanma Moreno Bonilla, podría ver su incorporación como un riesgo para la imagen del partido. Pero eso ya le da igual a Alberto Núñez Feijóo, que coquetea sin complejos con el trumpismo neofascista para no perder votos respecto a Vox.

La salida de Smith del partido ultraderechista está siendo ruidosa y judicializada. El PP suele evitar fichajes que lleguen envueltos en polémicas recientes, pero eso no le resta opciones al cesado por Abascal. En los últimos ciclos electorales, el PP ha preferido atraer electores de Vox sin integrar a sus líderes más visibles, para evitar tensiones internas. Si falla la operación, a Smith le quedaría crear o sumarse a una plataforma local o cívica: una opción frecuente para políticos que salen de partidos en conflicto. También puede mantener su acta como independiente: si conserva sus cargos, podría operar sin siglas mientras redefine su rumbo. De momento, Abascal guarda silencio sobre la expulsión del que fuera su mano derecha. En un momento de “mafia y estafa en España”, no está para “mirarse el ombligo” y apunta que no toca hablar de asuntos internos. Prefiere callar. Sin embargo, el asunto es serio. Ortega Smith ha anunciado que llegará hasta el final, incluso a los tribunales, para defender su puesto y su militancia. Y no hablamos de un cualquiera. Ha sido un cargo de rango superior con información privilegiada sobre cuestiones como la supuesta financiación del partido por parte de la oposición iraní y de un banco húngaro en la esfera del autócrata Viktor Orbán. Ortega está muy quemado con su cese fulminante y la forma descarnada en que se ha hecho. Ya habla de “asquerosa y repugnante guerra sucia” puesta en marcha por Abascal contra él. Además, añade que todo aquel que crea que se va a callar “puede perder toda esperanza”. “No me merezco lo que estoy sufriendo”, concluye.

Un eventual salto de Ortega Smith al PP tendría efectos simbólicos importantes: mostraría que Vox pierde a uno de sus fundadores y reforzaría la narrativa del PP como polo aglutinador del espacio conservador. Sin embargo, también podría generar tensiones internas en el PP y reactivar el discurso victimista de Vox frente a “traiciones” o “purgas”.

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