La debacle del sanchismo acerca al PSOE al peor resultado histórico que logró Pedro Sánchez

El PSOE acumula su mayor desplome en esta legislatura: pierde ocho diputados en poco más de un mes

16 de Junio de 2026
Actualizado a las 14:58h
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Sanchez Cuadro Debacle
Imagen creada con la herramienta de IA Grok

Lo dijo el CIS, lo señalaban los sondeos de distintos medios de comunicación, incluidos los de corte progresista e, incluso, los altavoces de Moncloa y Ferraz. Pedro Sánchez afronta la tormenta política más intensa de su mandato. El barómetro de Sigma Dos para El Mundo correspondiente a junio sitúa al PSOE en el 26,4% del voto, dos puntos porcentuales por debajo del 28,4% registrado en mayo, una caída que se traduce en la pérdida de trece escaños respecto a los 121 con que el partido cuenta hoy en el Congreso. Los datos son contundentes, pero lo es aún más el contexto en que se producen: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y las informaciones sobre las presuntas cloacas internas del PSOE han actuado como detonador de una crisis que no tiene precedente en lo que va de legislatura.

La encuesta refleja el impacto directo de los escándalos acumulados en las últimas semanas. El cuestionario anterior, cerrado entre el 24 y el 29 de abril, se elaboró cuando Zapatero aún participaba activamente en mítines del partido y nada hacía sospechar que la llamada "fontanera socialista", Leire Díez, hubiera mantenido contactos con la Fiscalía General o con la directora de la Guardia Civil. Cuando, ya en las dos primeras semanas de junio, se vuelve a pulsar el ánimo del electorado, el efecto es inequívoco: el desgaste acumulado ya no puede absorberse.

La pinza PP-Vox suma 200 diputados

La caída socialista no se diluye en la abstención ni se reparte equitativamente entre distintas fuerzas. Seis de los ocho diputados que el PSOE pierde en este mes aterrizan en manos de la derecha. Alberto Núñez Feijóo capitaliza dos de ellos, elevando al PP hasta el 32,6% del voto y los 140 escaños, lo que le otorga una ventaja de 6,2 puntos sobre Sánchez. La distancia es reveladora si se compara con los apenas 1,4 puntos que separaron a ambos partidos en las elecciones de julio de 2023. Santiago Abascal, por su parte, se anota tres asientos más en Andalucía, Baleares y Castilla y León, llevando a Vox hasta los 60 diputados. La suma del bloque conservador alcanza así los 200 escaños, treinta más que el resultado real de las urnas hace tres años.

A este escenario se añade la irrupción de Aliança Catalana, la formación independentista de carácter antiinmigración, que dobla su apoyo en un solo mes y obtendría dos escaños, restando uno más al PSOE en Cataluña.

La fidelidad del voto socialista, en mínimos históricos

Más allá del trasvase de escaños, los datos internos del sondeo revelan un debilitamiento profundo en la base electoral socialista. Solo el 66,9% de quienes votaron al PSOE en 2023 repetiría hoy ese voto, el porcentaje de fidelidad más bajo registrado en lo que va de legislatura. Y el flujo hacia la derecha es ya el más alto desde que Sánchez fue investido: el 8,8% de los antiguos votantes socialistas se decanta ahora por el PP (unas 688.000 personas) y otro 4,5% opta por Vox (cerca de 352.000). En total, más de un millón de votos, el 13,3% del caudal que reunió Sánchez en 2023, se desplaza hacia los partidos conservadores.

Lo que más llama la atención no es solo la magnitud de la fuga, sino su naturaleza. Los indecisos entre los ex votantes socialistas han caído hasta el 7%, cuando tras el estallido del caso Cerdán ese porcentaje llegó al 18,3%. La conclusión es clara: quienes abandonan al PSOE ya saben adónde van. No hay duda, hay decisión.

El factor Zapatero y la crisis de confianza institucional

La encuesta recoge también algo cualitativamente nuevo en este ciclo de desgaste. El 32% de los españoles que no repetiría su voto al PSOE lo justifica explícitamente por "desconfianza ante las informaciones que rodean a la Presidencia del Gobierno". En mayo, ese argumento solo lo esgrimía el 23,8% de los ex electores socialistas, que entonces ponían más el acento en la gestión o en el liderazgo del partido. El escándalo ha desplazado a la política como principal motivo de abandono.

La semana en que se publica el barómetro no promete tregua: Begoña Gómez pasó ayer por el juzgado y el miércoles le toca declarar al propio Zapatero, cuyo deterioro judicial empieza a pesar sobre un PSOE que durante años lo utilizó como activo político y referente internacional.

Los socios de Gobierno también acusan el golpe

El contagio no se limita al partido mayoritario de la coalición. Los principales socios parlamentarios de Sánchez retroceden en este barómetro: Bildu pasa del 1,2% al 1%, el PNV del 1,2% al 0,9% y Junts del 1,1% al 0,8%. Sumar, que ha mantenido su apoyo al Ejecutivo incluso ante la imputación de Zapatero, apenas suma una décima y se queda en el 7%, sin poder aprovechar la sangría socialista. Podemos mantiene sus dos escaños con el 3,4% del voto, también sin beneficiarse del momento.

Las únicas formaciones de izquierda que registran ganancias son las que han marcado distancias con el Gobierno. El BNG suma una décima hasta el 0,8% y se anota dos escaños. Adelante Andalucía, que irrumpe por primera vez en este sondeo tras su éxito en las autonómicas, obtendría un diputado con el 0,7% del voto, también a costa del PSOE, que en Andalucía acumula su mayor pérdida regional, dos escaños.

Un Gobierno acostumbrado a los golpes, pero no a este

Desde febrero de 2024, cuando la detención de Koldo García destapó el caso que hoy tiene al ex ministro José Luis Ábalos acusado a la espera de sentencia, el Ejecutivo ha encajado un escándalo tras otro: la imputación de Begoña Gómez, la condena al fiscal general, el caso Cerdán, y ahora la figura de Zapatero en el centro del foco judicial. Ninguno de esos golpes anteriores provocó una caída tan brusca en tan poco tiempo.

Cuando distintos sondeos afirman la misma tendencia no es solo una fotografía del presente. Es la señal de que la ecuación política en España ha cambiado de manera sustancial: la derecha suma más que nunca, la izquierda alternativa no logra capitalizarlo, y el PSOE afronta una fuga de votos con una característica que la hace especialmente peligrosa: la decisión ya está tomada.

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