Sánchez toma el mando político ante el gran incendio y alerta: "La situación sigue siendo compleja"

El presidente visita el puesto de coordinación de Cenicientos, anuncia una respuesta unificada para Madrid y Ávila y pide aprovechar una decisiva ventana de oportunidad antes de que el viento vuelva a impulsar las llamas

25 de Julio de 2026
Actualizado a las 12:17h
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Pedro Sánchez visita el Puesto de Mando Avanzado y las zonas afectadas por los incendios en Madrid

Pedro Sánchez ha situado la lucha contra el gigantesco incendio que devasta Madrid y Ávila en el centro de la acción del Gobierno. El presidente del Ejecutivo ha visitado este sábado el Puesto de Mando Avanzado de Cenicientos y algunas de las zonas castigadas por las llamas, donde ha advertido de que la emergencia continúa siendo extremadamente compleja pese al descenso de las temperaturas y a la mejora de la humedad.

La gran incógnita sigue siendo el viento. Los equipos de extinción consiguieron durante la madrugada reducir la intensidad de los frentes y limitar su avance, pero las previsiones apuntan a nuevas rachas que podrían superar los 50 kilómetros por hora. Una reactivación de esa naturaleza podría echar por tierra parte del trabajo realizado durante la noche y obligar a modificar las líneas de defensa y las rutas de evacuación.

La evolución de los incendios

"No sabemos exactamente cuál va a ser la evolución de los vientos", ha admitido Sánchez. El presidente ha señalado también el riesgo de tormentas secas, capaces de generar descargas eléctricas sin apenas lluvia y provocar nuevos focos en una zona donde la vegetación está sometida a un estrés extremo.

La principal decisión operativa anunciada durante la visita ha sido la creación de un Mando Unificado de la Emergencia. Hasta ahora, los dispositivos actuaban en dos grandes sectores, uno correspondiente a la Comunidad de Madrid y otro a la provincia de Ávila. Desde este momento, la Unidad Militar de Emergencias tratará ambos frentes como una única catástrofe.

La reorganización responde a la posibilidad cada vez más evidente de que los incendios confluyan en el entorno de San Martín de Valdeiglesias. Las llamas no entienden de límites administrativos y la proximidad de ambos perímetros convierte la coordinación entre comunidades en una necesidad inmediata.

El jefe de la UME, el teniente general Francisco Javier Marcos Izquierdo, ha explicado que trabajar bajo una sola estructura permitirá ganar tiempo, agilizar las decisiones y distribuir los recursos con mayor eficacia. En una emergencia de estas dimensiones, cada minuto puede resultar determinante para impedir que un cambio de viento dirija el fuego hacia una localidad habitada.

Pedro Sánchez lídera la lucha contra el fuego

Sánchez ha respaldado la decisión y ha recordado que el Gobierno asumió la dirección de la emergencia después de que la Comunidad de Madrid y la Junta de Castilla y León solicitaran la declaración de la situación operativa 3. Con la activación del máximo nivel, el Estado pasó a liderar la respuesta y a coordinar los medios estatales, autonómicos, provinciales y municipales.

El presidente ha insistido en que no se trata de sustituir a las administraciones territoriales, sino de integrar todas sus capacidades dentro de un mismo sistema. Al menos diez comunidades autónomas han ofrecido ya recursos para participar en la extinción. A ellos se suman los medios de la UME, las brigadas forestales, los bomberos, los agentes medioambientales, los servicios sanitarios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

La ayuda internacional ha comenzado también a movilizarse. Está prevista la llegada de cuatro aviones Canadair procedentes de Grecia e Italia, activados mediante el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Portugal enviará además más de un centenar de efectivos militares para reforzar el operativo en Ávila.

La prioridad, según Sánchez, no es proteger hectáreas, sino vidas. El presidente ha colocado en primer lugar la defensa de los núcleos poblacionales, la seguridad de las personas evacuadas y la atención a quienes permanecen confinados.

63.000 personas están afectadas por órdenes de evacuación o confinamiento

Más de 63.000 personas están afectadas por órdenes de evacuación o confinamiento entre Madrid y Ávila. En la Comunidad de Madrid permanecen desalojados municipios como Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Navalagamella, Valdemaqueda, Aldea del Fresno, Zarzalejo y Peralejo.

San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Villa del Prado continúan confinados. En Ávila, más de 5.000 personas han tenido que abandonar sus casas en Burgohondo, El Hoyo de Pinares, Villanueva de Ávila y La Atalaya de El Tiemblo, mientras miles de vecinos permanecen confinados en Cebreros, Navaluenga y El Tiemblo.

La superficie quemada por los incendios de Madrid y Ávila se aproxima ya a las 25.000 hectáreas. El fuego madrileño ha arrasado unas 9.940, mientras que en Ávila se calcula que han ardido entre 13.000 y 15.000. Durante la noche, ambos frentes avanzaron muy poco, pero siguen activos y fuera de control.

Sánchez ha pedido aprovechar la mejora temporal de las condiciones meteorológicas. La bajada de las temperaturas y el incremento de la humedad ofrecen una ventana de oportunidad durante el fin de semana. El objetivo es consolidar perímetros, enfriar zonas quemadas, abrir líneas de defensa y frenar la cabeza del incendio antes de que el viento recupere intensidad.

El humo ha extendido los efectos de la emergencia mucho más allá de los municipios directamente amenazados. La ciudad de Madrid ha amanecido bajo un cielo marrón, con olor a quemado y una visible reducción de la calidad del aire. Muchos vecinos y turistas han vuelto a utilizar mascarillas y han cerrado las ventanas de sus viviendas.

Medidas preventivas 

Las autoridades aconsejan evitar el ejercicio al aire libre, permanecer en interiores, mantener cerradas puertas y ventanas y utilizar mascarillas FFP2 cuando sea imprescindible salir. Las recomendaciones se dirigen especialmente a menores, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

El presidente ha dedicado también una parte de su intervención a reclamar información veraz y responsabilidad frente a los rumores. Ha agradecido el trabajo de los medios de comunicación y ha pedido a la ciudadanía que consulte únicamente fuentes contrastadas e instrucciones oficiales.

«La desinformación puede poner en peligro la seguridad», ha advertido Sánchez, consciente de que los mensajes falsos sobre evacuaciones, carreteras abiertas o cambios en la dirección del fuego pueden provocar desplazamientos innecesarios y dificultar el trabajo de los equipos de emergencia.

La visita ha servido además para que el jefe del Ejecutivo vuelva a defender un pacto de Estado contra la emergencia climática. Sánchez ha señalado que en lo que va de año se han quemado ya más de 130.000 hectáreas, una superficie que supera la media anual de las últimas décadas cuando todavía queda buena parte del verano.

El presidente considera que la magnitud de los incendios demuestra que la respuesta no puede limitarse a movilizar recursos cuando las llamas ya han comenzado. Ha reclamado aumentar la prevención, escuchar las advertencias científicas, reforzar los medios humanos y mejorar la capacidad de adaptación ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.

España ha registrado en 2026 más de una treintena de grandes incendios forestales, frente a una media de nueve en estas fechas durante la última década. Para Sánchez, estas cifras reflejan una emergencia climática que avanza más deprisa de lo previsto y que exige acuerdos políticos duraderos.

El Gobierno se ha comprometido también a participar en la reconstrucción de las zonas afectadas. Cuando termine la extinción habrá que evaluar viviendas, explotaciones, infraestructuras y espacios naturales, además de ofrecer ayuda a los ayuntamientos y comunidades que afrontarán una recuperación larga y costosa.

Pero ese momento todavía no ha llegado. El incendio sigue activo, el viento continúa siendo imprevisible y decenas de miles de personas permanecen lejos de sus casas o encerradas en ellas.

Sánchez ha querido trasladar un mensaje de unidad y prudencia: todos los recursos disponibles están trabajando bajo un mando común, existe una oportunidad para frenar el fuego y la prioridad absoluta es salvar vidas. Las próximas horas decidirán si esa ventana meteorológica permite contener la catástrofe o si las llamas vuelven a tomar la iniciativa.

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