La entrada masiva de los días 30 y 31 de julio en Ceuta ya no puede explicarse únicamente como la consecuencia de una concentración espontánea de miles de personas atraídas por rumores en las redes sociales. El informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) describe un fenómeno mucho más complejo: hubo planificación previa, una estrategia de movilización digital, diferentes fases de entrada y comportamientos de las fuerzas de seguridad marroquíes que fueron desde la permisividad hasta lo que la propia Policía española denomina "guiado activo" hacia determinados puntos de paso.
La investigación, sin embargo, deja abierta la pregunta fundamental: quién dirigió la operación. Ese matiz es esencial después de semanas de acusaciones políticas que han señalado indistintamente al Gobierno marroquí, a Rusia, a Israel, a Estados Unidos, a organizaciones criminales y a diferentes redes de desinformación. Hasta ahora existen indicios y hechos documentados sobre varios de esos actores, pero no una prueba concluyente que permita atribuir a ninguno de esos Estados la dirección de la entrada masiva.
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El propio debate político ha terminado reflejando esa incertidumbre. Pedro Sánchez sostiene que no existen «pruebas sólidas» que permitan afirmar que las autoridades marroquíes diseñaron la operación. Alberto Núñez Feijóo asegura que «hay indicios» de coordinación desde Marruecos. Gabriel Rufián fue mucho más lejos y acusó directamente a Rabat de enviar a decenas de miles de personas para intentar derribar al Gobierno español.
La documentación disponible permite ir bastante más allá de la hipótesis de una avalancha espontánea, pero no tanto como algunas de esas afirmaciones políticas.
El informe policial descarta que la movilización fuera espontánea
Uno de los elementos más sólidos del informe CENIF es su análisis de la campaña desarrollada en redes sociales durante los días anteriores a la crisis.
Facebook, Instagram y TikTok fueron inicialmente los principales canales de difusión, pero durante los días 29 y 30 de julio una parte de la conversación se trasladó a grupos cerrados de WhatsApp, donde comenzaron a circular indicaciones mucho más operativas sobre fechas, rutas, puntos de concentración y formas de cruzar la frontera.
La Policía sostiene que aquella viralización «responde a un patrón preestablecido» destinado a maximizar la difusión de los mensajes entre la población a la que iban dirigidos, fundamentalmente jóvenes marroquíes próximos geográficamente a Ceuta.
La diferencia resulta fundamental. Una cosa es que miles de personas reaccionen espontáneamente ante un rumor viral y otra que exista una estructura capaz de transformar esos rumores en instrucciones, concentraciones y desplazamientos hacia puntos determinados de la frontera.
Los tres mensajes que ayudaron a movilizar a miles de personas
La campaña se apoyó especialmente en tres elementos. El primero fue una interpretación falsa de una sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente. En las redes terminó simplificada hasta convertirse en un mensaje extraordinariamente atractivo: si se entra nadando en Ceuta, España no puede devolver al migrante.
El segundo fue la celebración en Marruecos de la Fiesta del Trono, que alimentó la idea de que el despliegue de seguridad en otras zonas dejaría menos protegida la frontera.
El tercero fue la regularización extraordinaria aprobada en España, que también fue manipulada para hacer creer que quienes consiguieran entrar podrían obtener posteriormente documentación. El propio informe señala que esta medida no tenía incidencia directa sobre quienes cruzaran en aquellas fechas, pero eso no impidió que circularan mensajes asegurando que «en España, al final consigues papeles».
La campaña continuó incluso después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio. VerificaRTVE analizó más de 12.000 mensajes difundidos posteriormente en grupos de WhatsApp y encontró nuevas fechas de entrada, posibles rutas, recomendaciones logísticas y falsedades sobre aperturas de frontera o traslados automáticos de menores a la Península.
Marruecos: de la pasividad al "guiado" de los cruces
La parte más comprometida para Rabat no está, sin embargo, en las redes sociales. Está sobre el terreno.
El informe policial habla expresamente de «permisividad policial en Marruecos» y recoge testimonios prácticamente coincidentes de migrantes que aseguraron que efectivos marroquíes no se limitaron a permanecer pasivos, sino que les indicaron que entraran por el agua en la zona del espigón del Tarajal.
Las imágenes estudiadas por los investigadores muestran además a miembros uniformados de las fuerzas de seguridad marroquíes dando indicaciones y gestionando movimientos hacia determinadas zonas de acceso. También aparecen individuos sin uniforme dirigiendo a grupos hacia el Tarajal.
Este es uno de los elementos que más complica la posición mantenida inicialmente por el Gobierno español. Sánchez reconoció posteriormente en el Congreso que durante diez horas centrales del 30 de julio la gendarmería marroquí «permitió el cruce de la frontera», aunque reclamó determinar todavía si aquello respondió a incapacidad o a inacción.
El CENIF va un paso más allá al describir comportamientos activos de determinados efectivos. Pero ni siquiera eso permite concluir automáticamente que la orden procediera del Gobierno marroquí o del Palacio Real. La participación de fuerzas marroquíes y la autoría política de una operación son dos cuestiones diferentes.
Rusia e Israel amplificaron la crisis, pero no hay pruebas de una operación estatal
El otro gran frente abierto está en la desinformación internacional.
Pedro Sánchez señaló inicialmente a redes asociadas a Rusia e Israel. Posteriormente precisó en el Congreso que los servicios españoles no habían determinado que los Estados ruso o israelí estuvieran detrás de la operación.
También Bruselas ha detectado actividad rusa. La Comisión Europea confirmó que canales vinculados a Rusia intentaron aprovechar la crisis en internet, aunque señaló que no dispone de «pruebas concluyentes» de que la propia entrada masiva fuera provocada por desinformación procedente de actores estatales extranjeros. En el ecosistema proisraelí ocurre algo parecido.
Una investigación ha documentado redes digitales con cientos de miles de seguidores que difundieron durante la crisis mensajes como "Ceuta es ahora Gaza", presentaron los acontecimientos como una "invasión militar" marroquí e incluso alentaron movilizaciones para derribar al Gobierno de Sánchez. Algunos de esos canales mantienen vínculos ideológicos, personales o comerciales con Israel, pero sus responsables niegan recibir financiación o instrucciones del Estado israelí.
Por tanto, hablar de ecosistemas informativos prorrusos o proisraelíes está respaldado por la información disponible. Afirmar que Moscú o Tel Aviv organizaron la crisis no lo está.
La gran incógnita de Ceuta continúa sin respuesta
Un mes después, existe ya una imagen mucho más precisa de lo ocurrido.
Sabemos que hubo una campaña digital que no fue enteramente espontánea. Sabemos que circularon instrucciones concretas sobre cómo y cuándo entrar. Sabemos que las fuerzas marroquíes permitieron durante horas el paso de miles de personas y que el informe policial documenta incluso actuaciones de guiado. Sabemos también que redes prorrusas y proisraelíes aprovecharon posteriormente la crisis para amplificar mensajes contra España y contra el Gobierno.
Pero continúa faltando la pieza principal.
¿Quién diseñó la operación y quién ocupaba el nivel superior de dirección?
El CENIF considera que existió planificación, pero no ha conseguido individualizar a quienes estarían en la cúspide. Esa ausencia impide convertir indicios muy graves en una conclusión que todavía no está acreditada.
Y precisamente ahí debería situarse ahora la investigación. Porque la pregunta ya no es únicamente por qué decenas de miles de personas llegaron simultáneamente a la frontera de Ceuta.
La pregunta es quién consiguió que lo hicieran.
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