Ávila sufre el mayor incendio registrado en España: 50.000 hectáreas devoradas por un fuego histórico

La catástrofe abulense rompe todos los registros de la serie oficial mientras España supera las 153.000 hectáreas quemadas, Madrid afronta nuevas reactivaciones y Castellón mantiene a miles de personas lejos de sus hogares

26 de Julio de 2026
Guardar
Ávila sufre el mayor incendio registrado en España: 50.000 hectáreas devoradas por un fuego histórico

El incendio iniciado en Burgohondo ha alcanzado una dimensión que España no había conocido desde que existen registros oficiales homogéneos. Las llamas han quemado ya alrededor de 50.000 hectáreas en la provincia de Ávila, una superficie que convierte este fuego en el mayor incendio forestal de la historia reciente del país y en el más extenso de la serie estadística nacional, iniciada en 1968.

El dato, todavía provisional, ha sido confirmado por la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, que ha advertido de que España atraviesa una campaña “extraordinariamente complicada”. La superficie afectada puede variar cuando se complete la medición técnica y se diferencien con precisión las zonas quemadas, las islas interiores que hayan quedado intactas y los espacios recorridos parcialmente por las llamas.

Pero incluso con ese margen de revisión, la magnitud de la catástrofe resulta incontestable. El fuego de Ávila ha superado los grandes incendios que hasta ahora encabezaban los registros españoles y ha dejado una cicatriz que atraviesa montes, espacios protegidos, explotaciones ganaderas, carreteras y localidades enteras del Valle del Tiétar y del entorno del Alberche.

La Estadística General de Incendios Forestales del Ministerio para la Transición Ecológica recoge los siniestros ocurridos en España desde 1968 y constituye la fuente oficial más completa para analizar su evolución. Hasta 2025, únicamente 16 incendios de toda esa serie habían superado las 20.000 hectáreas. El de Burgohondo ha rebasado ampliamente esa frontera y ha inaugurado una escala desconocida en el país. 

Un territorio arrasado desde Burgohondo hasta el Tiétar

El incendio abulense ha recorrido una enorme extensión desde su origen en Burgohondo. Las llamas alcanzaron el Valle de Iruelas, avanzaron hacia El Tiemblo y Cebreros y obligaron posteriormente a desalojar localidades del Valle del Tiétar ante el giro del viento hacia el sur.

Durante los momentos más críticos, el cielo quedó cubierto por una nube de humo que convirtió la tarde en una noche de tonalidades rojizas y negras. Los equipos de emergencia tuvieron que defender los cascos urbanos mientras las pavesas saltaban por delante del frente principal y generaban nuevos focos a gran distancia.

La vegetación extremadamente seca, las altas temperaturas, la accidentada orografía y las fuertes rachas de viento impulsaron un incendio capaz de modificar sus propias condiciones atmosféricas. Ese comportamiento errático dificultó la anticipación de los movimientos del fuego y obligó a cambiar repetidamente las estrategias de defensa.

Miles de personas han tenido que abandonar sus viviendas. Talavera de la Reina acoge a cerca de 2.000 evacuados procedentes, en su mayoría, del Valle del Tiétar y de la Sierra de Gredos. Muchos permanecen en pabellones, residencias y recintos habilitados apresuradamente, pendientes de las noticias que llegan de sus pueblos y sin saber en qué estado encontrarán sus casas, fincas o negocios.

Los frentes están contenidos, pero el peligro continúa

La Unidad Militar de Emergencias considera contenidos los principales frentes que afectan a Ávila y Madrid. Esta calificación supone que el operativo ha conseguido frenar su propagación general, pero no significa que los incendios estén controlados ni extinguidos.

Varias cabezas continúan activas y pueden provocar reactivaciones. Los medios terrestres y aéreos concentran sus esfuerzos en atacar directamente las llamas, enfriar puntos calientes y consolidar líneas de defensa antes de que cambien nuevamente las condiciones meteorológicas.

El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene desplegados 44 medios aéreos y terrestres en los diferentes incendios del país. El dispositivo incluye diez brigadas de bomberos forestales, siete helicópteros, cinco aviones de carga en tierra, 17 aeronaves anfibias, cuatro aparatos de coordinación y una unidad móvil especializada en análisis y planificación.

La mayor parte de estos recursos se concentra en Burgohondo y San Martín de Valdeiglesias, aunque también hay medios estatales trabajando en Castellón, León y Almería. A ellos se suman los efectivos autonómicos, la UME, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los servicios sanitarios y los contingentes enviados por otros países europeos.

Madrid vuelve a mirar hacia Villa del Prado

La evolución favorable registrada durante la noche no ha impedido nuevas incidencias en la Comunidad de Madrid. El incendio ha recuperado actividad en el sector de Villa del Prado y Protección Civil ha ordenado evacuar por segunda vez la urbanización El Encinar del Alberche.

Los residentes han tenido que dirigirse al casco urbano de Villa del Prado, donde deben permanecer confinados junto al resto de la población. La repetición del desalojo demuestra la inestabilidad de una emergencia en la que una zona puede parecer segura durante varias horas y volver a quedar amenazada tras una reactivación.

En la región permanecen evacuados doce municipios o núcleos de población, entre ellos Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Robledo de Chavela, Navalagamella, Aldea del Fresno, Zarzalejo, Rozas de Puerto Real, Cadalso de los Vidrios y Cenicientos. También continúan confinados San Martín de Valdeiglesias, Valdemaqueda, Villa del Prado y Pelayos de la Presa.

La principal preocupación se concentra en el entorno del embalse de San Juan. El operativo trata de impedir que los focos situados al norte del pantano vuelvan a ganar fuerza y se propaguen hacia áreas que ya habían sido defendidas.

La sanidad madrileña ha realizado cerca de 1.000 atenciones relacionadas con los incendios. La mayoría corresponde a problemas respiratorios, crisis de ansiedad y necesidades sanitarias de las personas evacuadas. Trece pacientes han requerido ingreso, aunque ninguno se encuentra en estado grave.

El humo cubre el centro peninsular

Los incendios de Ávila, Madrid y Toledo han afectado conjuntamente a unas 77.000 hectáreas. La columna de humo es visible desde los satélites meteorológicos y ha provocado un deterioro significativo de la calidad del aire en amplias zonas del centro de la Península.

Las autoridades sanitarias recomiendan evitar actividades en el exterior, mantener cerradas puertas y ventanas y utilizar mascarillas FFP2 cuando resulte imprescindible salir en las áreas más expuestas. Niños, mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares deben extremar las precauciones.

En Toledo, los bomberos provinciales han reforzado el dispositivo y se han desplegado en La Iglesuela después de que la emergencia nacional se ampliara también a esta provincia.

Castellón suma evacuaciones y confinamientos

La emergencia continúa igualmente en la provincia de Castellón. El incendio iniciado en la Vall d’Uixó sigue avanzando por la Sierra de Espadán y ha obligado a evacuar a cerca de 17.000 personas.

Azuébar y Almedíjar se han sumado a la relación de municipios desalojados, mientras la Generalitat ha ordenado confinar Onda, con unos 26.000 habitantes, debido a la presencia de humo. La población debe cerrar puertas y ventanas y apagar aparatos de aire acondicionado o sistemas que introduzcan aire procedente del exterior.

El fuego ha recorrido unas 4.300 hectáreas y mantiene un perímetro superior a los 40 kilómetros. Once municipios integrados en el parque natural de la Sierra de Espadán se encuentran afectados.

Un año que multiplica por seis la superficie quemada

España ha alcanzado ya las 153.000 hectáreas calcinadas en lo que va de 2026, seis veces más que durante el mismo periodo del año anterior. Se han contabilizado 32 grandes incendios forestales, aquellos que superan las 500 hectáreas.

Pedro Sánchez ha advertido de que el país pasó de unas 130.000 a más de 150.000 hectáreas quemadas en menos de 24 horas. El presidente del Gobierno ha insistido en que la respuesta debe abordar tres fases inseparables: prevención, actuación durante la emergencia y reconstrucción de los territorios destruidos. También ha anunciado que el Consejo de Ministros declarará las zonas afectadas como gravemente dañadas por una emergencia de protección civil. 

La batalla inmediata sigue siendo contener las llamas, proteger a la población y permitir que los evacuados regresen con seguridad. Después llegará una reconstrucción larga y dolorosa.

Ávila ha entrado ya en la historia de los grandes desastres forestales españoles. Sus 50.000 hectáreas quemadas no representan únicamente una cifra récord. Son bosques destruidos, animales muertos, explotaciones arruinadas, pueblos vaciados y miles de personas que contemplan cómo el paisaje que formaba parte de sus vidas ha desaparecido bajo una extensión interminable de ceniza.

Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo + leído