Arturo Pérez-Reverte, 'touché', el verdadero derrotado

La estocada recibida por el padre del mercenario Alatriste parte de un fallo primigenio por su endiosamiento nunca cuestionado al intentar poner tierra de por medio sobre el verdadero origen de la Guerra Civil, echando un insultante manto de equidistancia

29 de Enero de 2026
Actualizado a las 18:55h
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Pérez Reverte Vigorra
Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra son los encargados de dirigir los debates suspendidos sobre la Guerra Civil.

Mucho más allá de la polémica, estéril o constructiva, que ha rodeado las jornadas sobre la guerra civil organizadas en Sevilla bajo el título, remodelado por un supuesto error de maquetación, de 1936: ¿la guerra que todos perdimos?; mucho más allá de las muchas mentiras y medias verdades que se han contado sobre la controversia; mucho más allá del cruce dialéctico de grueso calibre utilizado, por unos más que por otros, para denigrar al oponente en un calco chusco de aquello que degeneró en un cruento golpe de estado y una guerra civil hace 90 años; mucho más allá de todo ello, el aplazamiento sine die de las jornadas se debe única y exclusivamente a la actuación torpe y arrogante del que sin duda alguna es el verdadero derrotado en toda esta tormenta mediática con la guerra civil de fondo, producto de una altivez, engolamiento, sobreactuación y altanería sin límites marca de la casa, de un individuo que se superpone en no pocas ocasiones a sus arquetípicos personajes novelescos de cartón piedra, con el honor y la gloria siempre por única bandera y santo y seña.

De entrada, apuntar que la cita en Sevilla llevaba originariamente el título de un artículo del novelista Arturo Pérez-Reverte, principal organizador de estos debates que debían celebrarse la semana próxima en la capital andaluza. Por tanto, nada de casualidades, interpretaciones maliciosas ni supuestos errores de maquetación al respecto, como se ha intentado señalar desde el victimismo más lacerante y ofensivo. Por cierto, bajo un título génerico original sin interrogantes, otra tosquedad más que sumar a un cúmulo ya incontable en esta historia, que ha servido solo para una cosa, para demostrar la torpeza y arrogancia de su principal artífice y mentor, que a través de sus declaraciones estos días parecía más hablar por boca de su gran personaje literario, el mercenario capitán Alatriste, que por él mismo como insigne académico de la RAE.

Pretenciosidad, engreimiento, victimismo insultante como punto de partida único de la agresividad en el discurso acusatorio, señalando siempre al oponente como único culpable de la situación y nunca reconociendo errores en origen. Si mal empezó, mal ha terminado el entuerto. Cierto es que la pregunta que ahora hace el nuevo enunciado bajo interrogantes de las jornadas que se celebrarán finalmente el próximo otoño se responde solo y rápidamente, sin tapujos ni dobleces ni subterfugios ni excusas blanqueadoras que ya se han prestado raudos a avanzar algunos de los ponentes, como el periodista sevillano Juanma Lamet, tildando de simple “pataleta” la espantada de David Uclés. Muchos entregados a esa equidistancia blanqueadora no han dudado en cargar sus tintas sobre el autor de aclamada La península de las casas vacías por ser el origen de la polémica. “Para mí era un deber moral no formar parte del mismo plantel con figuras antidemocráticas como Aznar o Espinosa de los Monteros. Me avergonzaba”, ha dicho Uclés en una entrevista en El País.

Porque, a estas alturas del debate y la discusión, ¿alguien puede poner en cuestión esta afirmación de Uclés? ¿Alguien puede cuestionar que Aznar y Espinosa de los Monteros, hijos de insignes dirigentes franquistas, son “figuras antidemocráticas” que expresamente se han negado a condenar el régimen de Franco y su dictadura de casi 40 años?

En definitiva, la estocada recibida por el padre del mercenario Alatriste parte de un fallo primigenio por su endiosamiento incuestionado al intentar poner tierra de por medio sobre el verdadero origen de la Guerra Civil, echando un insultante manto de equidistancia sobre unas heridas aún supurantes casi un siglo después. Y esa herida sigue ahí precisamente por eso que Uclés ha denunciado sin paños calientes, que con su renuncia ha desencadenado toda la polémica y posterior suspensión del evento, donde estaba prevista la participación de políticos, cineastas, historiadores, novelistas, ensayistas y actores, entre otros.

Pero de casta le viene al galgo. Las jornadas de debate del pasado 2024 de la novena edición de Letras en Sevilla también fueron presentadas por Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra y llevaban por título ‘El poder de las mujeres. Hasta aquí hemos llegado’. Dos presentadores hombres. El resto ya es historia.

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