Crece la inquietud en la izquierda española ante una posible sanción de ERC a Rufián por su propuesta de Frente Amplio

De acuerdo con el reglamento del partido, cualquier militante tiene derecho a presentar ante los órganos de control denuncias por actos de otros compañeros de la formación

11 de Mayo de 2026
Actualizado a las 11:48h
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Rufián con Delgado y Santaolalla en el acto en la sala Galileo
Rufián con Delgado y Santaolalla en el acto en la sala Galileo

La posibilidad de que Gabriel Rufián sea sancionado por ERC a raíz de sus gestiones para impulsar un Frente Amplio de izquierdas es un síntoma de las tensiones internas que atraviesa el independentismo catalán en un momento de redefinición estratégica. El debate no es solo disciplinario: revela una pugna más profunda sobre el rumbo político del partido, su relación con el resto de la izquierda española y el papel que debe jugar en un escenario donde las alianzas son cada vez más volátiles.

La dirección de ERC ha visto con recelo las conversaciones que Rufián habría mantenido para explorar la creación de un espacio político amplio, transversal y de izquierdas, inspirado en experiencias latinoamericanas como el Frente Amplio uruguayo. Para algunos sectores republicanos, estas gestiones se interpretan como una iniciativa personal que desborda los márgenes de la disciplina interna. Creen que con estas operaciones de unidad promocionadas por Rufián se desvía el tiro: la independencia de Cataluña.

La posibilidad de una sanción –que podría ir desde una amonestación formal hasta la suspensión temporal de militancia– se enmarca en el debate sobre la autoridad interna y la cohesión del partido. ERC, que ha sufrido retrocesos electorales recientes, intenta evitar la imagen de desorden y reafirmar un liderazgo claro.

El interés de Rufián por un Frente Amplio responde a una preocupación compartida por parte de la izquierda: la pérdida de influencia institucional y la incapacidad de articular un proyecto común que compita con la derecha y la extrema derecha. En este sentido, su iniciativa puede leerse como un intento de anticiparse a un ciclo político adverso.

Sin embargo, dentro de ERC existe el temor de que un espacio de izquierdas no independentista diluya la identidad del partido o lo subordine a dinámicas estatales. La tensión entre estrategia independentista y alianzas progresistas no es nueva, pero el caso Rufián la ha reactivado con fuerza.

Más allá de la figura del portavoz en el Congreso, el episodio refleja un malestar más amplio. ERC se encuentra en un momento de introspección: debate su liderazgo, su relación con Junts, su papel en Madrid y su capacidad para conectar con un electorado que se ha vuelto más volátil. En este contexto, cualquier movimiento que parezca desmarcarse de la línea oficial se interpreta como una amenaza a la estabilidad interna. Algunas fuentes de ERC sostienen que una sanción a Rufián podría agravar las tensiones y proyectar una imagen de cerrazón. En cualquier caso, la decisión tendrá consecuencias simbólicas importantes.

La discusión sobre el futuro de Rufián dentro de ERC no se resolverá solo con un expediente disciplinario. Forma parte de un debate más profundo sobre el papel de la izquierda catalana en un escenario político incierto. Lo que está en juego no es únicamente la figura de un dirigente, sino la capacidad del partido para adaptarse a un nuevo ciclo sin perder cohesión.

Según una información de El País, “un grupo de críticos de ERC pide suspender cautelarmente a Rufián como portavoz en Madrid”. Y añade: “El malestar creciente de una parte importante de la militancia de Esquerra Republicana por la actuación de su líder en Madrid, Gabriel Rufián, se ha convertido este miércoles en acciones concretas de cara a intentar hacer que el diputado rinda cuentas a nivel interno”.

Según el rotativo de Prisa, el Col·lectiu Primer d’Octubre, un pequeño grupo de militantes muy crítico con las dos últimas direcciones y la línea de la formación, “ha registrado una denuncia ante los órganos de control del partido de Oriol Junqueras, al considerar que la cruzada de Rufián para ERC asuma un papel destacado en la unidad de la izquierda alternativa –sin el beneplácito de la cúpula– vulnera los estatutos del partido. Entre otras cosas piden que se le suspenda de manera cautelar en el cargo de portavoz. El diputado, muy a su estilo, se ha limitado a replicar el mensaje en X del Col·lectiu como respuesta a la decisión”.

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