La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inauguró las jornadas Post MIR y Post EIR organizadas por el Grupo CTO en el Riyadh Air Metropolitano con un mensaje cuidadosamente medido: Madrid como destino ideal para que los futuros especialistas desarrollen su carrera. En un tono alejado del enfrentamiento político habitual, la presidenta insistió en que la sanidad madrileña lidera los indicadores nacionales y llegó a compararla con modelos internacionales como el de Estocolmo.
El acto tenía un objetivo claro: convencer a miles de médicos y enfermeros que acaban de superar el examen MIR y EIR para que elijan Madrid en la adjudicación de plazas. La región ofertará este año 2.004 plazas de formación sanitaria especializada, según anunció la propia presidenta. Sin embargo, detrás del discurso institucional emergen preguntas incómodas que la comunidad sanitaria lleva años planteando: si el sistema es tan competitivo y atractivo, ¿por qué tantos profesionales deciden marcharse una vez terminada la residencia?

Promesas políticas frente a la realidad asistencial
Durante su intervención, Ayuso defendió contratos de larga duración, mejores condiciones salariales, limitación del número de pacientes y turnos mixtos para favorecer la conciliación. También destacó ofertas públicas de empleo bianuales y mejoras retributivas en guardias y festivos.
El problema, según múltiples organizaciones médicas y datos independientes, es que muchas de estas medidas chocan con la situación diaria en los centros sanitarios. Un estudio del Observatorio de Atención Primaria elaborado por profesionales y sindicatos cifra en un 72,7% los centros de salud madrileños con déficit de médicos, lo que afecta a cientos de miles de pacientes sin profesional asignado.
La presión asistencial es uno de los elementos clave para explicar la desafección de los nuevos médicos. Las agendas saturadas, las sustituciones incompletas y la elevada carga burocrática se traducen en jornadas prolongadas y menor tiempo clínico real por paciente, un aspecto especialmente sensible para quienes salen de la residencia buscando consolidar una carrera de calidad.

¿Por qué se van los médicos tras terminar el MIR?
La fuga de profesionales no responde a una única causa, sino a un conjunto de factores estructurales que se repiten año tras año:
1. Sobrecarga asistencial y falta de plantillas estables
La Atención Primaria madrileña presenta una proporción elevada de vacantes no cubiertas. Esto implica que muchos profesionales deben asumir cupos más amplios o compartir consultas entre varios centros, una situación que incrementa el desgaste laboral. (El País)
2. Mejores condiciones en otras regiones o en el sector privado
Aunque Madrid cuenta con grandes hospitales y alta complejidad clínica —un atractivo indudable para la formación—, numerosos especialistas señalan que otras comunidades ofrecen contratos más estables o menos presión asistencial, especialmente en medicina de familia y pediatría.
3. Conciliación difícil y exceso de guardias
El discurso institucional insiste en la conciliación, pero en la práctica la cobertura de guardias y la escasez de profesionales hacen difícil reducir la carga real de trabajo.
4. Diferencia entre formación y empleo posterior
Muchos MIR eligen Madrid por el prestigio docente de hospitales punteros, pero una vez terminada la residencia encuentran un mercado laboral fragmentado, con contratos temporales o movilidad forzada.

El contraste entre el relato político y los indicadores
Ayuso defendió que Madrid tiene los mejores tiempos de espera quirúrgica y una cobertura ejemplar en Atención Primaria. Sin embargo, la crítica recurrente desde asociaciones profesionales apunta a que los indicadores agregados ocultan realidades desiguales entre áreas sanitarias.
Mientras algunos hospitales de referencia figuran entre los más valorados del país, centros periféricos o de zonas con menor renta acumulan dificultades para cubrir plazas. Esta dualidad —excelencia hospitalaria junto a fragilidad en la base del sistema— es uno de los grandes debates de la sanidad madrileña.
Además, el dato de que un porcentaje significativo de la población no tenga médico asignado evidencia un problema de continuidad asistencial que preocupa especialmente a los especialistas en salud pública.

La comparación con Estocolmo: ¿realidad o recurso retórico?
La referencia a Estocolmo busca proyectar una imagen de modernidad y eficiencia sanitaria. Sin embargo, los expertos suelen advertir que las comparaciones internacionales requieren contexto: financiación per cápita, estructura del sistema, ratios profesionales y peso de la Atención Primaria no son directamente equiparables.
Más allá del debate técnico, el mensaje político persigue reforzar la idea de Madrid como polo sanitario de excelencia, capaz de atraer talento nacional e internacional. Pero la atracción inicial no garantiza la permanencia si las condiciones laborales no acompañan.

El papel del modelo público-privado
Sin entrar en confrontaciones directas con el Ministerio de Sanidad, la presidenta defendió la colaboración público-privada como un elemento que permite a los profesionales “elegir”. Este argumento es recurrente en el modelo madrileño, donde coexistencia y movilidad entre ambos sectores forman parte del ecosistema laboral.
Para los críticos, sin embargo, esta coexistencia puede generar un efecto de drenaje: profesionales formados en el sistema público terminan desplazándose hacia la privada en busca de mejores condiciones o menor presión asistencial. El debate sigue abierto y es uno de los puntos centrales del futuro legislativo sanitario en España.

El factor simbólico del evento
Las jornadas celebradas en el Riyadh Air Metropolitano no fueron solo un acto académico. Fueron también una escenificación política. Reunir a miles de futuros especialistas en un estadio emblemático proyecta un mensaje: Madrid quiere ser el destino natural del talento sanitario.
La intervención de Ayuso evitó referencias directas a conflictos recientes y optó por un tono emocional, apelando a la vocación médica, al “reto de la vida” y a la solidaridad del sistema sanitario español. El objetivo era claro: generar identificación emocional más allá de los datos.
El desafío real: retener talento, no solo atraerlo
El verdadero reto para la sanidad madrileña no es únicamente llenar las plazas MIR, sino conseguir que esos profesionales permanezcan años después. Y ahí es donde los datos muestran una tensión persistente entre el discurso institucional y la percepción del personal sanitario.
Si las condiciones laborales no mejoran de forma tangible —menos sobrecarga, más estabilidad contractual y mayor capacidad de planificación profesional—, Madrid seguirá siendo para muchos una excelente escuela… pero no necesariamente un destino definitivo.
Una jornada entre la esperanza y el escepticismo
La imagen final del acto fue la de miles de jóvenes médicos escuchando promesas de innovación, liderazgo sanitario y reconocimiento profesional. Para muchos, esa visión sigue siendo inspiradora. Para otros, la experiencia de compañeros mayores funciona como advertencia.
El futuro inmediato dependerá de si las medidas anunciadas se traducen en cambios verificables en los centros de salud y hospitales. Porque, más allá de la retórica política, la decisión de quedarse o marcharse se toma en las guardias de madrugada, en las agendas saturadas y en la sensación —o no— de que el sistema cuida también a quienes cuidan.
Y ahí, más que en los discursos, es donde se juega el verdadero partido por el talento médico en Madrid.