La alternativa a Sánchez que el Congreso no encuentra

El PP presenta el nuevo curso como el final de la legislatura, pero sigue sin reunir una mayoría para sustituir al Gobierno. Junts puede elevar la presión y provocar derrotas puntuales sin formar parte de una alternativa con Feijóo

31 de Agosto de 2026
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Sánchez en el Congreso, en una imagen de archivo.
Sánchez en el Congreso, en una imagen de archivo.

Alberto Núñez Feijóo lleva meses anunciando el agotamiento de la legislatura. Cada desencuentro entre el Gobierno y sus socios, cada votación perdida y cada advertencia de Junts sirve al Partido Popular para recuperar la misma conclusión: Pedro Sánchez debería convocar elecciones porque ya no dispone de una mayoría estable en el Congreso.

La mayoría de la investidura nunca fue una coalición política y con el paso de los meses se ha vuelto más exigente. Junts negocia cada iniciativa, Podemos marca distancias desde la izquierda y los grupos que hicieron posible la elección de Sánchez mantienen intereses diferentes en cuestiones centrales. El Gobierno necesita trabajar cada mayoría y septiembre volverá a exigir negociación, acuerdos y capacidad para conciliar posiciones que en ocasiones se encuentran muy alejadas.

Pero después de meses reclamando el final de la legislatura, el PP continúa sin resolver la pregunta fundamental: qué mayoría parlamentaria puede sustituir a la que sostiene a Sánchez. Con la actual composición del Congreso, PP y Vox no suman lo suficiente, el PNV rechaza una operación que dependa de la extrema derecha y Junts puede enfrentarse al PSOE sin estar dispuesto por ello a convertir a Feijóo en presidente.

El propio PP conoce esa dificultad. Génova ha manejado en distintos momentos la posibilidad de una moción de censura aun sabiendo que, sin Junts o el PNV, estaría condenada al fracaso. La distancia entre reclamar un cambio de Gobierno y disponer de los votos para hacerlo explica bastante mejor el momento político que cualquier recuento aislado de derrotas parlamentarias.

Junts presiona, pero no construye una mayoría con el PP

Los siete diputados de Junts tienen capacidad para hacer perder votaciones al Ejecutivo cuando suman sus votos a PP y Vox, pero también para endurecer una negociación, retrasar una iniciativa o utilizar cada acuerdo pendiente para aumentar la presión sobre el PSOE.

Convertir esas coincidencias parlamentarias en el embrión de una mayoría alternativa exige ignorar lo que sucede inmediatamente después. La formación de Carles Puigdemont continúa reclamando competencias para Cataluña, acaba de recuperar su proposición sobre inmigración y mantiene posiciones territoriales incompatibles con las defendidas por PP y Vox. Puede compartir con ambos un voto negativo y regresar al día siguiente a negociar con el PSOE una transferencia competencial.

Esa posición resulta además políticamente rentable para Junts. No necesita integrarse en un bloque estable para condicionar la legislatura. Puede exigir al Gobierno el cumplimiento de sus compromisos, votar en su contra cuando considere insuficientes los avances y mantener abierta la negociación cada vez que exista la posibilidad de obtener nuevos acuerdos.

Confundir la presión de Junts sobre Sánchez con la disposición de sus siete diputados a investir a Feijóo conduce a una lectura que los propios números del Congreso no sostienen. Hasta ahora, la formación independentista no ha dado el paso que necesitaría el PP para convertir las derrotas ocasionales del Ejecutivo en una alternativa de gobierno.

El problema que Feijóo no resuelve pidiendo elecciones

El Partido Popular dispone de una salida política para esa dificultad: reclamar que sean los ciudadanos quienes modifiquen la composición del Congreso. Feijóo tiene pleno derecho a defender un adelanto electoral y a sostener que el Ejecutivo debería someterse de nuevo a las urnas. Lo que no puede presentar es esa aspiración como si equivaliera a una mayoría parlamentaria que ya existiera.

Las elecciones generales llegarán como máximo en 2027 y entonces los ciudadanos decidirán qué Congreso quieren. Hasta ese momento, la posibilidad de sustituir a un presidente depende de los diputados que existen, no de los que cada partido espera conseguir en los próximos comicios.

La Constitución establece además una moción de censura constructiva. Para desalojar a un presidente antes de las elecciones no basta con reunir una mayoría contra él, sino que hay que construirla alrededor de otro candidato. El mecanismo obliga así a responder a la pregunta que el PP no ha podido resolver durante toda la legislatura: dónde están los 176 diputados que investirían hoy a Alberto Núñez Feijóo.

PP y Vox no alcanzan esa cifra. El PNV no está disponible para completar una mayoría dependiente de la extrema derecha. ERC, EH Bildu y BNG tampoco forman parte de ninguna combinación posible. Junts mantiene una estrategia de presión sobre el Gobierno, pero esa confrontación no se ha traducido en apoyo a una investidura del líder popular.

Por eso pueden producirse votaciones en las que el Ejecutivo sea derrotado por una suma amplia que se deshace en cuanto se intenta trasladarla a una investidura. Los diputados de Junts, Podemos, PP y Vox pueden coincidir circunstancialmente en el rechazo a una iniciativa, pero no forman una mayoría política capaz de acordar quién debe gobernar España y con qué programa.

Negociar no equivale a estar paralizado

La fragmentación parlamentaria ha instalado además una idea discutible en la conversación política española: que un Gobierno obligado a negociar cada ley se encuentra necesariamente incapacitado para gobernar.

La realidad es bastante más compleja. El Ejecutivo no dispone de una mayoría automática y tendrá que continuar alcanzando acuerdos con fuerzas políticas diferentes. Esa necesidad ralentiza determinadas iniciativas y obliga a realizar concesiones, pero negociar con el Parlamento forma parte del funcionamiento de un sistema en el que los ciudadanos han elegido una Cámara sin mayorías absolutas.

Septiembre permitirá comprobar qué capacidad mantiene el Gobierno para seguir aprobando medidas y qué recorrido tiene la negociación presupuestaria. Si consigue articular los acuerdos necesarios para desarrollar su programa, la ausencia de una mayoría fija no impedirá continuar. La experiencia de esta legislatura demuestra, de hecho, que el Ejecutivo ha sido capaz de alcanzar pactos con formaciones muy diferentes dependiendo de la materia sometida a votación.

PSOE y Sumar gobiernan en minoría y necesitan ampliar sus apoyos cada vez que una iniciativa llega al Congreso. Esa realidad estaba presente desde el comienzo y explica los acuerdos alcanzados con ERC, Junts, PNV, EH Bildu o BNG. Sánchez dispone de un abanico de posibles acuerdos parlamentarios mucho más amplio que el que tendría Feijóo para intentar una investidura con la composición actual de la Cámara.

Una oposición sin mayoría alternativa

El nuevo curso volverá a traer negociaciones complicadas. Junts utilizará sus siete diputados para presionar, Podemos intentará marcar perfil propio desde la izquierda y cada socio defenderá sus prioridades. El Gobierno tendrá que reconstruir acuerdos, como lleva haciendo desde que comenzó una legislatura nacida de una mayoría formada por partidos con proyectos muy diferentes.

Lo que resulta difícil de sostener es que cada discrepancia acerque necesariamente a Feijóo a La Moncloa. Si existiera una mayoría alternativa, el sistema parlamentario ofrece un procedimiento perfectamente definido para demostrarlo. Después de casi tres años de legislatura, el PP sigue sin poder reunirla.

La realidad institucional es que Pedro Sánchez continúa al frente de un Gobierno con capacidad para buscar acuerdos en distintos espacios del Congreso, mientras enfrente no existe una coalición parlamentaria preparada para sustituirlo. Hay partidos que pueden coincidir con el PP para bloquear determinadas iniciativas del Ejecutivo, pero esa suma desaparece cuando la cuestión deja de ser rechazar una ley y pasa a ser decidir quién debería ocupar La Moncloa.

Después de tantos meses anunciando el agotamiento de la legislatura, la pregunta empieza a desplazarse hacia la oposición. Si Sánchez carece, como sostiene el PP, de apoyos suficientes para continuar, Feijóo tendrá que explicar por qué sigue sin disponer de los necesarios para sustituirlo.

Mientras la composición del Congreso siga siendo la actual, las dificultades parlamentarias obligarán al Gobierno a negociar cada paso y podrán provocar nuevas derrotas. Pero ninguna de ellas resolverá el problema que el PP arrastra desde la investidura. Para sustituir a Sánchez no basta con reunir votos contra él, hay que construir una mayoría para gobernar, y esa mayoría hoy no existe.

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