El cierre del año 2025 dejó un dato que, a primera vista, puede parecer positivo para la Comunidad de Madrid: el paro registrado se situó en 274.930 personas, la cifra más baja al finalizar un ejercicio desde 2007. En términos interanuales, el desempleo descendió en 9.099 personas, lo que supone una reducción del 3,2% respecto a diciembre de 2024. Sin embargo, desde UGT Madrid advierten de que estos números, aun siendo favorables, no deben ocultar los problemas estructurales del mercado laboral madrileño.
Así lo ha señalado Isabel Vilabella, secretaria de Empleo del sindicato, quien subraya que “siempre es una buena noticia que el paro baje, pero Madrid, como comunidad más rica de España, tiene margen de sobra para acelerar mucho más ese descenso”. La dirigente sindical recuerda que, mientras el desempleo se redujo en torno a un 6% en el conjunto del país, en la Comunidad de Madrid la caída fue casi la mitad, quedándose en ese 3,2%.
Una bajada sostenida, pero de intensidad limitada
El dato anual se vio reforzado por la evolución del último mes del año. En diciembre de 2025, el paro registrado descendió en 1.504 personas respecto a noviembre, lo que representa un ajuste mensual del 0,54%. Se trata de una tendencia coherente con el comportamiento habitual de los últimos meses, marcada por la campaña navideña y el aumento de la contratación temporal en determinadas actividades.
Para UGT Madrid, este comportamiento confirma una mejora progresiva, pero también evidencia un problema de fondo: “Madrid necesita una media de 20 contratos para generar un solo empleo”, señala Vilabella. Esta ratio refleja, según el sindicato, una rotación excesiva, con muchas contrataciones de corta duración que no se traducen en estabilidad real para las personas trabajadoras.
El peso del sector servicios y la fragilidad del modelo
Uno de los elementos que más preocupa a la organización sindical es la concentración del desempleo en el sector servicios, que aglutina en torno al 80% de las personas en paro en la Comunidad de Madrid. Este dato está directamente relacionado con un modelo productivo muy dependiente del comercio, la hostelería y otras actividades de bajo valor añadido.
Durante la campaña navideña, este sector fue el principal motor de contratación, especialmente entre mujeres jóvenes. “La Navidad ha permitido crear empleo, pero sobre todo en servicios y con contratos que no siempre garantizan estabilidad ni salarios suficientes”, explica Vilabella. Al mismo tiempo, el paro masculino aumentó en determinados segmentos debido a despidos en la construcción, un sector muy sensible a los cambios de ciclo.
La brecha de género sigue intacta
El desglose por sexo vuelve a poner de manifiesto una desigualdad persistente. De las 274.930 personas desempleadas, 162.757 son mujeres, frente a 112.173 hombres. En términos relativos, casi seis de cada diez personas en paro en la Comunidad de Madrid son mujeres, una proporción que apenas varía año tras año.
Para UGT Madrid, esta realidad no es coyuntural. “La brecha de género en el empleo sigue siendo una asignatura pendiente en Madrid”, advierte la secretaria de Empleo. Aunque el paro femenino se redujo en casi 5.000 personas en el último año, el sindicato insiste en que la desigualdad se mantiene tanto en el acceso al empleo como en las condiciones laborales, especialmente en lo relativo a parcialidad y salarios.
Jóvenes y mayores: mejoras desiguales
Por edades, los datos muestran una evolución positiva, aunque desigual. El paro entre las personas menores de 25 años descendió en 301 personas en el último año, mientras que entre las mayores de 25 años la reducción fue mucho más intensa, con 8.798 desempleados menos.
UGT Madrid valora la mejora del empleo juvenil, pero alerta de que muchos de estos puestos están ligados a contratos de corta duración y a sectores con menor proyección profesional. “No basta con que los jóvenes entren al mercado laboral; es imprescindible que lo hagan en condiciones que les permitan construir un proyecto de vida”, señala Vilabella.
Inmigración y aportación al sistema
Otro dato relevante del balance de 2025 es el papel de la población extranjera. Según UGT Madrid, uno de cada tres nuevos cotizantes en la Comunidad de Madrid durante el último año fue una persona extranjera. Para el sindicato, este hecho desmonta discursos alarmistas y pone el foco en la contribución real de este colectivo.
“Las personas trabajadoras extranjeras aportan su fuerza de trabajo y sus cotizaciones, y son ya una parte esencial del sostenimiento del sistema”, subraya Vilabella, quien reclama políticas de integración laboral y social que eviten la precarización y la economía sumergida.
Contratación indefinida, pero con matices
Los datos de contratación confirman que el 57% de los contratos firmados en 2025 fueron indefinidos, un efecto que UGT Madrid atribuye a la reforma laboral y a la subida del salario mínimo interprofesional. Sin embargo, el sindicato introduce un matiz clave: alrededor del 50% de los contratos a tiempo parcial son involuntarios.
“Muchas personas aceptan jornadas parciales porque no encuentran un empleo a tiempo completo”, explica Vilabella. Esta situación tiene consecuencias directas en los ingresos mensuales y en las futuras prestaciones, y contribuye a un fenómeno que UGT considera inaceptable: trabajar y seguir siendo pobre.
El reto pendiente: salarios y protección social
Desde UGT Madrid insisten en que la reducción del paro no puede ser el único indicador de éxito. “Para nosotros es inadmisible que haya personas en situación de pobreza aun teniendo empleo”, afirma la secretaria de Empleo. Por ello, el sindicato reclama mejoras salariales, refuerzo de las prestaciones sociales y políticas activas de empleo más ambiciosas, acordes con la capacidad económica de la región.
2025 cerró con menos paro en la Comunidad de Madrid, pero también con desequilibrios persistentes. El mensaje de UGT Madrid es claro: los datos mejoran, pero no lo hacen al ritmo ni con la calidad que cabría exigir a la principal economía regional del país. El desafío para 2026 no es solo crear empleo, sino garantizar que ese empleo permita vivir con dignidad.