Un joven de 21 años falleció en Navarra en agosto de 2024 tras consumir isotonitazeno, uno de los compuestos de la familia de los nitazenos, convirtiéndose en la primera víctima documentada en España vinculada a estas sustancias. El suceso, ocurrido hace casi dos años, ha trascendido ahora gracias a un informe clínico elaborado por profesionales del Grupo de Toxicología Clínica del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Navarra.
¿Qué son los nitazenos?
Los nitazenos son una familia de opioides sintéticos (es decir, fabricados en laboratorio, sin derivar de la planta del opio) que engloba más de 20 compuestos distintos, entre ellos el isotonitazeno, el metonitazeno, el protonitazeno y el etonitazeno. Fueron desarrollados en la década de 1950 por la farmacéutica suiza Ciba AG como posibles analgésicos, pero nunca llegaron a aprobarse para uso médico por su extrema toxicidad.
Su potencia es excepcional: algunos compuestos pueden ser hasta 1.000 veces más potentes que la morfina y entre 10 y 40 veces más fuertes que el fentanilo, el opioide sintético que ya ha causado una grave crisis de salud pública en Estados Unidos. En dosis de apenas nanogramos pueden resultar letales.
Del olvido al narcotráfico
Durante décadas, los nitazenos permanecieron olvidados en archivos científicos. Su resurgimiento llegó tras las restricciones al fentanilo impuestas por el Gobierno chino en 2019: la industria química legal, que había abastecido a los cárteles, cambió su foco hacia estas moléculas más antiguas pero igual de mortíferas. El narcotráfico encontró en ellas una alternativa barata, potente y, sobre todo, difícil de detectar.
Actualmente se distribuyen principalmente en la darknet y, en algunos países, se emplean para adulterar heroína, lo que multiplica el riesgo de sobredosis involuntaria entre consumidores que desconocen lo que están tomando.
El caso de Navarra: una sobredosis que no se detectó a tiempo
El joven navarro había sido atendido por primera vez la madrugada del 28 de julio de 2024 tras consumir isotonitazeno con fines recreativos. Los servicios de emergencia le administraron tres dosis de naloxona (el antídoto frente a los opioides) durante el traslado, y en el hospital fue necesaria una dosis adicional por una intensa depresión respiratoria.
Las pruebas toxicológicas no detectaron opioides, porque los análisis estándar no identifican los nitazenos. El paciente fue dado de alta. Cinco días después, el 2 de agosto, fue hallado muerto en su domicilio tras volver a consumir la sustancia por vía nasal.
El problema de la detección y el tratamiento
Los nitazenos presentan una estructura molecular distinta a la de la heroína o el fentanilo, lo que complica tanto su detección como el tratamiento de las sobredosis. La naloxona (el fármaco que revierte las sobredosis por opioides) es menos eficaz contra ellos, ya que estas sustancias se disocian muy lentamente de los receptores cerebrales, requiriendo en muchos casos dosis múltiples. Un estudio en Reino Unido estima que hasta un tercio de las muertes relacionadas con nitazenos podrían no haberse contabilizado porque la sustancia se degrada rápidamente en las muestras de sangre post-mortem.
Situación en Europa y en España
La Agencia Europea de Drogas (EMCDDA) contabilizó 305 muertes vinculadas a nitazenos en 2023 en ocho países europeos: Estonia, Letonia, Finlandia, Suecia, Noruega, Irlanda, Reino Unido y Francia. En países como Reino Unido e Irlanda, también se han registrado cientos de fallecimientos, especialmente cuando se usan para adulterar heroína.
En España, el informe “Estudio de la amenaza de los nitazenos en España”, elaborado por Episteme Social y financiado por el Ministerio de Sanidad, concluía que la disponibilidad de esta sustancia era “prácticamente inexistente”. Sin embargo, el caso de Navarra demuestra que la amenaza ya no es solo potencial. Las autoridades sanitarias advierten que los análisis toxicológicos habituales apenas detectan su presencia, lo que podría estar enmascarando más casos de los conocidos.