Oficialmente no se mueve un pelo en Génova, 13. Fidelidad al líder y fidelidad a la marca PP. Hasta que Rajoy no diga la última palabra no se pueden ni deben escucharse voces disonantes, aunque sea en sordina, que las hay y no pocas. De hecho, la dimisión a medias de Esperanza Aguirre –porque sigue como concejala en la bancada de la oposición del Ayuntamiento de Madrid– es un aldabonazo en plena línea de flotación de la estrategia marcada por Rajoy.El líder del PP no quería que nada, ni nadie, interfiriera en sus planes de renovar mandato para la Moncloa. Pero nada le está saliendo como él planificó. Ni siquiera el Rey ha seguido sus planes al encargar Gobierno al principal líder de la oposición. Y por si fuese poco, en Valencia siguen saliendo casos de corrupción a espuertas y en Madrid la sombra del encarcelado Francisco Granados, ex número dos de Aguirre, es demasiado alargada y ha planeado sobre el último registro judicial en Génova, 13.Visto el panorama, a Esperanza Aguirre no le quedaba otra que escenificar una nueva espantada, la enésima en su larguísimo historial político, si quería salir indemne, una vez más, de la quema a la que la justicia está sometiendo también al PP madrileño.Visto el panorama, a Esperanza Aguirre no le quedaba otra que escenificar una nueva espantada, la enésima en su larguísimo historial políticoAguirre, que sigue sin sentirse salpicada bajo ningún concepto por la corrupción que emana de las cañerías del PP de Madrid que ella ha presidido durante años y años con mano de hierro hasta este San Valentín, responde políticamente por no haber sabido ver tanto presunto delincuente a su alrededor. Tanto es así que solo un día después de dimitir como presidenta del PP ha convocado una multitudinaria rueda de prensa municipal para escenificar su plena disposición durante los próximos cuatro años como principal líder de la oposición al gobierno municipal de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid. “Nada tiene que ver una cosa con la otra”. Y se ha quedado tan tranquila. “No me pienso jubilar”, asegura mientras quita hierro al asunto asegurando que ser concejal de la oposición “ya no es primera línea política”. Pues eso, que una humilde concejal del Partido Popular pide paso para llegar a Moncloa. El tiempo dirá si sus variopintas estratagemas le dan resultado.
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