La cascada de reprimendas al nombramiento fugaz de Soria para el Banco Mundial no cesó pese a la encendida defensa del dimitido ministro que ha hecho el mismísimo Rajoy –“es un funcionario, y como tal y como hacen muchos ha reingresado en la administración y ha participado en un concurso. El concurso se ha resuelto y yo a partir de ahí no puedo hablar absolutamente de nada más”, dijo sin rubor– y la tibieza con que lo han apoyado sus principales espadas como la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro Luis de Guindos o los más jóvenes Javier Maroto o Pablo Casado, sin contar al siempre fiel Rafael Hernando.Alberto Núñez Feijoo desde Galicia, Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre desde Madrid, Isabel Boning desde Valencia, Juan Manuel Moreno Bonilla desde Andalucía, o Rosa Valdeón, vicepresidenta de la Junta de Castilla y León, que no se cortó un pelo al asegurar sentir “vergüenza ajena” tras conocerse la noticia. La número dos de Juan Vicente Herrera, para quien su opinión al respecto era “mejorable”, pidió también “que algunos políticos dejen de hacer daño a la política de verdad”.A partir de ahora, y pese a la “perseverancia” que se arroga Rajoy en pos de formar un gobierno a toda costa aunque esté más pensando en ganar por mayoría absoluta en diciembre, las aguas por Génova han subido de nivel ostensiblemente y ya no se oculta abiertamente el malestar con las formas de un presidente cada día que pasa más cuestionado. A día de hoy, sólo los votos le avalan. Un argumento de peso. Pero estos pueden ir quedándose por el camino a puñados cuando comience este calvario judicial que aguarda al PP a la vuelta de la esquina. Añadir DiarioSabemos como fuente preferida de Google de forma gratuita
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