SENSE nació de una pregunta: ¿podemos comprender un territorio sin depender siempre de internet, una nube extranjera o un fabricante? En Magenta Technologies desarrollamos una plataforma que reúne sensores distintos, procesa información cerca de su origen y continúa trabajando si fallan las comunicaciones. No queríamos otro aparato aislado, sino una herramienta adaptable a ciudades, infraestructuras, emergencias y entornos degradados.
La oportunidad de probarla llegó con la Festa Major de Gràcia. Fraternitat de Baix es una calle residencial estrecha que, durante unos días, recibe colas de centenares de visitantes. Desplegamos cinco nodos en tres puntos: dos para observar el flujo peatonal y tres para registrar ruido, temperatura, humedad y luminosidad. De acuerdo con los vecinos, no utilizamos cámaras.
La instalación se preparó en dos semanas. El núcleo de SENSE permaneció en las oficinas de Magenta, a más de dos kilómetros, mientras los equipos enviaban datos desde la calle. Hubo calor, grandes aglomeraciones, funcionamiento nocturno y dos episodios de lluvia. El sistema continuó operativo y permitió entregar información diaria a los responsables de seguridad.
El dato más visible fue la afluencia. Los sensores registraron 247.231 impactos, pero un impacto no equivale automáticamente a una persona diferente. Fraternitat funciona como un corredor: quien entra acaba saliendo, puede cruzar varios puntos y también repetir la visita. Por eso no convertimos mecánicamente cada detección en un visitante.
La estimación sitúa el movimiento entre 185.000 y 215.000 tránsitos peatonales durante siete días, con un valor central próximo a 200.000. Para contrastar el sistema se realizaron trece ventanas aleatorias de observación manual, firmadas por responsables de seguridad. Documentaron 6.185 cruces durante 302 minutos.
La interpretación depende del comportamiento de la calle. De madrugada pasaba poca gente y los sensores separaban mejor las trayectorias. Por la tarde y la noche, las colas eran compactas y el avance estaba condicionado por la multitud. Cuando había más personas resultaba más difícil individualizar cada paso. La horquilla incorpora esa diferencia y evita una falsa exactitud científica.
Los registros ambientales completaron la fotografía. Tres puntos acústicos, situados al principio, en el centro y al final, reflejaron mínimos de 56 a 58 decibelios entre las cuatro y las siete de la mañana, y niveles de 75 a 84 entre las nueve de la noche y la medianoche. No eran sonómetros oficiales, pero ofrecieron una visión coherente del ambiente del conjunto de la calle, sin detectar grandes episodios extraordinarios. También observamos una temperatura media de 30,5 grados, humedades cercanas al 60 % y diferencias de iluminación entre tramos.
Fraternitat permitió declarar TRL 7 para la configuración probada de SENSE. Dicho sin jerga: la tecnología dejó de funcionar únicamente en el laboratorio y demostró que podía hacerlo en un entorno real, con usuarios, incidencias y condiciones que no caben en una presentación.
Este recorrido ha sido dirigido desde Magenta por mujeres que han asumido la coordinación técnica, la organización y buena parte de las decisiones del despliegue. No lo entendemos como una etiqueta decorativa, sino como algo que debería resultar normal en tecnología. Quizá algún día deje de ser noticia. Mientras tanto, conviene que tampoco pase inadvertido.
La enseñanza principal no son solo los 200.000 tránsitos. Es haber demostrado que una calle puede explicarse mediante datos sin invadirla, y que la tecnología resulta más valiosa cuando reconoce sus límites, contrasta sus resultados y sirve a quienes deben tomar decisiones.
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