La negociación del VI Convenio Colectivo Estatal de Instalaciones Deportivas y Gimnasios ha entrado en una fase de máxima tensión. La cuarta reunión de la comisión negociadora, celebrada el pasado 9 de junio, ha evidenciado la profunda distancia que separa a la representación sindical y a la patronal sobre el futuro de un sector que emplea a miles de trabajadores y trabajadoras en toda España.
UGT ha rechazado de forma contundente la propuesta económica presentada por las organizaciones empresariales, al considerar que no responde a las necesidades reales de las plantillas ni aborda los problemas estructurales que arrastra la actividad desde hace años. Para el sindicato, limitar la negociación a una actualización salarial supone desaprovechar una oportunidad histórica para modernizar y dignificar un sector que ha experimentado una fuerte transformación en la última década.
Una negociación centrada únicamente en los salarios
Uno de los principales puntos de fricción entre ambas partes es el alcance de la negociación. Mientras la patronal ha planteado centrar el debate exclusivamente en las tablas salariales, UGT insiste en que el convenio debe abordar de manera global cuestiones relacionadas con la clasificación profesional, las condiciones laborales, la estabilidad en el empleo, la formación y la regulación de las distintas categorías existentes.
Desde la organización sindical consideran que los problemas del sector no pueden resolverse únicamente mediante ajustes retributivos. Según defienden, existen desequilibrios acumulados que requieren una revisión profunda del texto convencional para adaptarlo a la realidad actual de los gimnasios, centros deportivos y empresas vinculadas a la actividad física.
La negativa empresarial a discutir el conjunto del convenio fue uno de los aspectos más criticados durante la reunión, ya que, a juicio de UGT, impide avanzar hacia una regulación más justa y equilibrada para las personas trabajadoras.
La propuesta empresarial
La oferta trasladada por la patronal contempla una evolución salarial gradual hasta el año 2030. Para 2026 plantea una congelación de salarios, limitándose a adaptar las categorías afectadas al Salario Mínimo Interprofesional.
A partir de 2027, la propuesta incorpora una actualización del 2,5% para determinadas categorías, acompañada de una reorganización de las tablas salariales. También contempla la integración del plus de transporte dentro del salario base, fijándolo en 3,1 euros por jornada trabajada y anualizándolo posteriormente.
Las empresas proponen además incrementos del 2% para 2028, del 2,5% para 2029 y del 3% para 2030.
Aunque la patronal considera que esta hoja de ruta permitiría una mejora progresiva de las retribuciones, la valoración sindical es radicalmente distinta.
UGT considera la oferta insuficiente
Durante la reunión, los representantes sindicales trasladaron su rechazo a una propuesta que, según sostienen, no garantiza unas condiciones salariales adecuadas para una parte importante de la plantilla.
El principal motivo de discrepancia es que la oferta empresarial no asegura que todas las categorías profesionales alcancen los 20.000 euros anuales en un plazo razonable. Según denuncia UGT, el planteamiento empresarial retrasa ese objetivo hasta el final de la vigencia del convenio, una situación que consideran injustificable teniendo en cuenta la evolución del sector y el incremento del coste de la vida.
Además, el sindicato advierte de que varios grupos profesionales quedarían excluidos de ese umbral salarial, lo que perpetuaría diferencias retributivas que consideran incompatibles con la realidad económica actual.
Para la organización, resulta especialmente preocupante que algunas de las categorías con menores ingresos continúen alejadas de una remuneración que permita afrontar con garantías el aumento de los gastos cotidianos que soportan los hogares.
El salario de 20.000 euros, línea roja sindical
La principal reivindicación de UGT durante esta negociación es la implantación de un salario mínimo sectorial de 20.000 euros anuales para todo el personal incluido en el convenio.
Sin embargo, el sindicato subraya que esta cifra debe reflejarse de manera efectiva en las nóminas y no quedar neutralizada mediante mecanismos de compensación o absorción salarial.
Por ello, una de sus exigencias fundamentales es eliminar cualquier fórmula que permita descontar complementos o conceptos ya existentes para alcanzar artificialmente esa cantidad. La organización defiende que los 20.000 euros deben representar una mejora económica real y verificable para las personas trabajadoras.
En este sentido, los representantes sindicales consideran que mantener las cláusulas de compensación y absorción vaciaría de contenido cualquier avance salarial acordado durante la negociación.
La retroactividad económica, otro punto clave
Otra de las demandas consideradas irrenunciables por UGT es que cualquier acuerdo incluya efectos económicos retroactivos desde el 1 de enero de 2026.
El sindicato argumenta que la duración de las negociaciones no puede convertirse en un perjuicio para las plantillas. Según esta posición, las personas trabajadoras no deben asumir el coste de los retrasos derivados del proceso negociador.
La retroactividad permitiría que las mejoras salariales pactadas se aplicasen desde el inicio del año, compensando así el tiempo transcurrido hasta la firma definitiva del convenio.
Próxima cita: 1 de julio
Pese a las discrepancias existentes, ambas partes han acordado continuar las conversaciones. La próxima reunión negociadora se celebrará el 1 de julio y estará destinada a analizar varios de los puntos incluidos en la plataforma reivindicativa presentada por la parte social.
UGT ha dejado claro que el estudio de determinados aspectos concretos no implica renunciar al debate global sobre el resto de materias que forman parte de su propuesta. El sindicato insiste en que la negociación debe desarrollarse de manera integral y abordar todas aquellas cuestiones necesarias para mejorar las condiciones laborales del sector.
La reunión de julio se presenta así como una cita decisiva para comprobar si la patronal está dispuesta a modificar sus planteamientos iniciales o si, por el contrario, se mantiene el bloqueo que ha marcado las últimas semanas.
Mientras tanto, la organización sindical asegura que continuará defendiendo un convenio que permita mejorar los salarios, corregir desigualdades y ofrecer una respuesta efectiva a las demandas de miles de profesionales que desarrollan su trabajo en instalaciones deportivas y gimnasios de todo el país.