UGT denuncia que la Comunidad de Madrid llega al verano con sus montes en riesgo

UGT del Cuerpo de Agentes Forestales denuncia el “ninguneo” de la Comunidad de Madrid y alerta de un verano crítico por la falta de personal, instalaciones deterioradas y riesgos para la salud laboral

12 de Mayo de 2026
Actualizado a las 9:33h
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Protesta de los agentes forestales de la Comunidad de Madrid
Protesta de los agentes forestales de la Comunidad de Madrid

La campaña de alto riesgo de incendios forestales en la Comunidad de Madrid arranca envuelta en una denuncia durísima de quienes trabajan cada día sobre el terreno. El Sindicato Profesional UGT del Cuerpo de Agentes Forestales (UGT-CAF) ha acusado a la Administración regional de mantener un “abandono sistemático” hacia los Agentes Forestales madrileños justo cuando el operativo del Plan INFOMA 2026 debería estar completamente reforzado y preparado para afrontar uno de los veranos más delicados de los últimos años.

El sindicato denuncia una combinación explosiva: falta crónica de personal, oficinas en estado precario, módulos improvisados para alojar a la plantilla y la aparición incluso de amianto en dependencias públicas. Todo ello acompañado, aseguran, de una negativa total por parte de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM) y de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior a negociar mejoras laborales.

“UGT-CAF y toda la afiliación que representa estamos siendo apartados y menospreciados por completo por el Director de Emergencias, el Director de la ASEM y, por supuesto, por el consejero como responsable último”, denuncia el sindicato en un comunicado especialmente duro. Para la organización, ignorar al sindicato supone “obviar a los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid”.

Oficinas deterioradas y módulos improvisados

La situación descrita por el sindicato dibuja un escenario de enorme precariedad organizativa justo antes del verano. Según UGT-CAF, la incorporación de nuevos agentes —tras procesos selectivos que han llegado a prolongarse durante más de cuatro años— se está realizando sin planificación real sobre dónde trabajarían esos profesionales.

El problema es tan grave, aseguran, que muchas comarcas forestales no disponen de espacio físico suficiente para albergar a las nuevas incorporaciones. El criterio utilizado para distribuir a los nuevos efectivos sería, según denuncian, tan simple como colocarlos “donde quepan”, sin analizar las necesidades reales de vigilancia, prevención y actuación en cada territorio.

La respuesta de la Administración ha sido instalar módulos prefabricados que, según el sindicato, ni siquiera están garantizados en todas las zonas previstas. UGT-CAF denuncia que algunos de esos módulos no podrán colocarse por incumplimientos urbanísticos o porque directamente no llegarán a tiempo para el inicio de la campaña.

La organización sindical también critica el estado de esos espacios provisionales. Algunos módulos reutilizados como vestuarios presentan deficiencias estructurales y temperaturas extremas. “Se han registrado hasta 5 grados en el interior”, advierten, acusando a los responsables del CAF de actuar mediante “parches” continuos mientras las instalaciones siguen deteriorándose.

El amianto irrumpe en Buitrago de Lozoya

Uno de los aspectos más graves denunciados afecta a la oficina de Buitrago de Lozoya. Allí, durante unas obras que inicialmente habían sido presentadas como una reforma integral, apareció un techo de uralita con amianto.

La situación ha generado una enorme preocupación entre los trabajadores y trabajadoras del cuerpo forestal, que acusan a la Administración de intentar volver a ocultar el problema en lugar de actuar conforme marca la normativa de prevención de riesgos laborales.

“Después de la película del radón en la oficina de San Lorenzo del Escorial llega la segunda parte: el amianto”, denuncian desde UGT-CAF. El sindicato acusa a los responsables de “poner en riesgo la salud” de la plantilla y de limitarse a “tapar con una nueva capa de incompetencia” un problema extremadamente sensible.

La preocupación no es menor. El amianto está considerado un material altamente peligroso cuando sus fibras pueden liberarse al ambiente y ser inhaladas. La normativa española obliga a identificar, controlar y gestionar adecuadamente cualquier presencia de materiales con amianto en edificios públicos o centros de trabajo.

UGT-CAF recuerda que la legislación exige inspecciones técnicas específicas, elaboración de planes de gestión, vigilancia continuada y actuaciones preventivas para evitar riesgos sobre trabajadores y usuarios de las instalaciones.

Sin embargo, según denuncian, la respuesta trasladada desde responsables de infraestructuras del CAF habría sido demoledora: “No hay dinero para hacer las cosas como deberían hacerse”.

Plantillas insuficientes y relevo generacional bloqueado

El sindicato sostiene además que la Comunidad de Madrid sigue incumpliendo los compromisos adquiridos respecto al número total de Agentes Forestales necesarios para garantizar un servicio adecuado.

Aunque próximamente se incorporarán 91 nuevos agentes, UGT-CAF advierte de que las jubilaciones previstas absorberán buena parte de ese refuerzo. El resultado, según sus cálculos, es que la plantilla continuará muy lejos del objetivo pactado de 453 efectivos. “Volveremos a estar muy lejos de la cifra comprometida para garantizar la seguridad de nuestros montes”, alertan.

El problema del relevo generacional preocupa especialmente en un contexto marcado por el aumento de fenómenos climáticos extremos, olas de calor más intensas y temporadas de incendios cada vez más prolongadas y agresivas.

Los Agentes Forestales desempeñan funciones esenciales que van mucho más allá de la extinción de incendios: vigilancia ambiental, control de actividades ilegales, protección de fauna y flora, inspecciones medioambientales y coordinación en emergencias rurales. La reducción de efectivos impacta directamente sobre la capacidad de respuesta del sistema público.

Un INFOMA bajo la sombra de la propaganda

La denuncia sindical llega precisamente cuando el Gobierno regional prepara la presentación pública del dispositivo INFOMA 2026, el gran operativo autonómico de prevención y lucha contra incendios forestales.

UGT-CAF acusa a la Administración de construir un relato propagandístico que choca frontalmente con la realidad cotidiana que vive el personal operativo. Mientras se anuncian medios, recursos y campañas institucionales, los trabajadores denuncian que muchas comarcas afrontarán el verano sin capacidad mínima suficiente.

La organización prevé “un verano complicado” en numerosos puntos de la región y teme que la falta de personal, las malas condiciones laborales y el deterioro de infraestructuras terminen afectando tanto a la prevención como a la capacidad de reacción ante incendios graves.

El sindicato también carga contra el bloqueo de la negociación colectiva y acusa a la Agencia de Seguridad y Emergencias de mantener una actitud de “ninguneo” permanente hacia la representación sindical.

Amenaza de movilizaciones

Ante este escenario, UGT-CAF ya advierte de posibles movilizaciones si la Comunidad de Madrid mantiene su actual posición.

El sindicato asegura que no descarta iniciar protestas públicas durante las próximas semanas para visibilizar la situación del colectivo y reclamar medidas urgentes tanto en materia de personal como de seguridad laboral e infraestructuras.

La denuncia abre además una cuestión política de fondo: cómo puede afrontarse una campaña de incendios forestales cada vez más compleja mientras quienes sostienen el operativo alertan de falta de medios, precariedad y riesgos para su propia salud.

Porque detrás de cada incendio forestal no solo hay hectáreas calcinadas. También hay trabajadores expuestos, sistemas públicos sometidos a tensión extrema y una gestión política que, según denuncian los propios agentes, lleva demasiado tiempo funcionando a base de improvisaciones, retrasos y parches.

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