Pedraz cerca a la cúpula policial del PP por la guerra sucia contra Podemos

El juez ha imputado al ex alto cargo de la UDEF José Manuel Catalán

01 de Junio de 2026
Actualizado el 02 de junio
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audiencia nacional bancos Pedraz

La sombra de la denominada "policía patriótica" vuelve a proyectarse con fuerza sobre los tribunales madrileños, reabriendo una de las heridas más profundas del panorama político de la última década. El magistrado de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha dictado un auto de enorme calado institucional al imputar al comisario José Manuel Catalán, quien fuera un peso pesado en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF). Este movimiento reactiva la investigación penal que busca esclarecer si, durante los años de gobierno del Partido Popular, se instrumentalizaron los aparatos del Estado para perseguir y fabricar dosieres falsos contra la cúpula de Podemos.

La decisión del juez Pedraz supone un vuelco de timón en el procedimiento. Inicialmente reacio a expandir las pesquisas, el magistrado ha terminado alineándose con el criterio de la Fiscalía y ha estimado el recurso de apelación presentado por el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. Con esta resolución, Catalán —antiguo jefe de la Brigada de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción— y otra funcionaria policial quedan citados a declarar en calidad de investigados el próximo 25 de junio. La causa profundiza así en el presunto diseño de investigaciones irregulares y sin aval judicial que se desplegaron entre 2015 y 2016, justo cuando la formación morada irrumpía en el tablero político amenazando el bipartidismo tradicional.

El núcleo de esta nueva fase de la instrucción judicial se sitúa muy lejos de las fronteras españolas, concretamente en el consulado de España en Nueva York. Los servicios jurídicos de Pablo Iglesias han puesto el foco en la misteriosa visita que estos funcionarios policiales realizaron el 12 de abril de 2016 a la ciudad estadounidense. Allí, acompañados por el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago —un nombre recurrente en las investigaciones sobre la brigada política del Ministerio del Interior de aquella etapa—, los agentes tomaron declaración al exministro de Finanzas de Venezuela, Rafael Isea.

El análisis político de este episodio revela una supuesta estrategia de retroalimentación informativa y judicial. El escrito de la acusación argumenta que el propósito formal de cruzar el Atlántico para interrogar a Isea era obtener su firma o ratificación en un presunto documento que vinculaba de forma directa a los fundadores de Podemos con flujos de dinero del Gobierno venezolano. Sin embargo, la querella sostiene que el verdadero objetivo no era la búsqueda de la verdad material, sino tejer una coartada legal que validase las informaciones que previamente se habían filtrado a determinados medios de comunicación, alimentando una prolongada campaña de desprestigio contra la reputación de los diputados del partido.

La pieza que ha terminado por convencer al juez Pedraz para ampliar el abanico de imputaciones tiene su origen en el testimonio del propio exministro venezolano. Durante su comparecencia ante la Audiencia Nacional en septiembre de 2025, Isea puso en serios aprietos la legalidad de aquella reunión en Nueva York al desvelar numerosas irregularidades en la confección del acta que redactaron los policías españoles. El testigo relató a sede judicial su firme voluntad de no incriminarse firmando un documento cuya veracidad e integridad él mismo no podía asegurar, lo que debilitó de forma drástica la versión de los investigadores de la UDEF.

Este procedimiento judicial, que arrancó a comienzos de 2024 tras una querella formal de la organización política, sitúa al sistema democrático ante el espejo de sus propias disfunciones. Lo que se juzga en esta causa no es solo la actuación individual de un puñado de comisarios, sino la presunta existencia de investigaciones prospectivas creadas de la nada y al margen de cualquier control judicial. La resolución del próximo mes de junio determinará si las estructuras policiales se desviaron de sus fines constitucionales para intervenir de manera directa en el devenir político de la nación a través del lawfare o guerra judicial.

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