Silencio
Solo el 33% de las trabajadoras que habían sufrido acoso sexual, hablaron con sus supervisoras sobre lo que había pasado. La principal razón de este silencio es que no creían que se pudiera hacer mucho para abordar el comportamiento indecente de un cliente.“Se lo conté a mi supervisora dos días más tarde porque estaba avergonzada y tenía miedo de que fueran a decirme que fue culpa mía”Otras explicaron que optaron por no denunciar porque el comportamiento inapropiado de los huéspedes es tan frecuente y está tan extendido que se “ha normalizado” o se han vuelto “inmunes” a el. La sensación entre alguna mujeres de que este comportamiento es normal no significa que no las afecte. El 51% de las trabajadoras encuestadas afirmaron sentirse incómodas por algo un un cliente hizo o dijo.El pasado mes de junio la Conferencia Internacional del Trabajo aprobó dos nuevos instrumentos para proteger a las trabajadoras y trabajadores del acoso sexual: el Convenio 190 y la Recomendación 206.Ambos documentos ratifican que toda persona tiene derecho a trabajar sin violencia y acoso, vinculan esto con el derecho a la igualdad y la no discriminación y subrayan las razones de género detrás de la violencia y el acoso. Especialmente importante para el colectivo de camareras de piso es el reconocimiento de que las trabajadoras y trabajadores deben ser protegidos de la violencia y el acoso por parte de “terceros”, incluidos clientes, usuarios o proveedores de servicios.Este Convenio que ya ha sido ratificado en decenas de países (la Ministra en funciones Carmen Calvo manifestó la intención de España de ratificarlo) se convierte en una gran herramienta para trabajar en la erradicación del acoso sexual y la violencia de género en los centros de trabajo.
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