Hablar tan claro de que no se está tratando tu caso en Italia con perspectiva de género es algo que has preferido mantener en silencio ¿has perdido ahora el miedo a contarlo?Voy superando el miedo. Por eso ahora lo cuento. Y lo hago por el deseo que me mueve y que me hace pedir a esos profesionales que tienen en sus manos la decisión del futuro de mis hijos que actúen con el corazón en la mano. Que saquen la profesionalidad que llevan dentro. Tienen que ver que yo no soy ninguna delincuente, ni que estoy fuera de ley. Soy una madre, soy una buena mujer que siempre ha luchado por hacerle la vida digna a sus hijos, que quiere preservarlos del miedo, de los malos tratos y hacerles llegar y enseñar los valores más importantes de la vida. Tienen que saber que yo no lucho por querer ganarle a ningún juzgado ni a él, yo solo quiero ganar la paz de mis hijos. ¿Solo quien te quiere y está a tu lado tu familia, amigos y abogados, saben de lo difícil que es tu día a día?Nadie se puede imaginar lo que es esto. Solo ellos, que están siempre conmigo saben la verdad. Lo que yo quiero que sepa todo el mundo es que no hay día que no me levante con ese algo de más que pueda hacer para estar ya tranquila con mis niños. Pero sí, lo que pasamos de puertas para dentro es sobrevivir a una pesadilla. ¿Maltratar sale muy barato al maltratador?Al maltratador le sale muy barato pero al resto nos sale muy caro. Los hijos son los primeros que pagan ese precio. Yo podría haber aceptado quedarme en una casa con un hombre que me maltrataba, habría resistido y aguantado lo que hubiera hecho falta si a mis hijos les hubiera dado una vida digna, si ellos no tuvieran que levantarse con miedo, si la casa hubiera sido el lugar más seguro para ellos.“A Pedro Sánchez le pido que me apoye a mí y a todas las Juanas Rivas de este país porque por desgracia son muchas, demasiadas”¿Ante esa barbarie respondes con feminismo?Estoy orgullosa de una palabra tan bella como la del feminismo. De que se lleve luchando por un término que necesita tanto esta sociedad. Pero tú hace cinco años no te considerabas feminista… Así es. Antes veía a las feministas como extremistas. Sin embargo ahora me reconozco y abrazo en el feminismo. Es una lucha en la que estoy conociendo a muchas y muy grandes luchadoras y luchadores que me están dando energía. Una energía que tendría que estar más cerca de todo el mundo. Ahora más que nunca veo que todo por lo que luchamos es posible, que podemos alcanzar la igualdad. Por eso es importante que las feministas sigamos soñando. Están sucediendo muchas cosas, estamos empoderándonos, estamos aprendiendo a no hacernos culpables de nuestras circunstancias. Yo he aprendido que no podía quedarme estancada en el maltrato, que tenía que salir de él. Y eso ha sido gracias al feminismo. ¿A quienes te critican por la decisión que tomaste o por los abogados que te asesoran qué les dices?Les digo que no me juzguen porque solo cuando se sufre violencia se sabe por lo que se pasa. Lo único que he hecho en cada momento es tomar decisiones pensando que eran la mejor salida. Y las decisiones que he tomado junto a todo mi equipo de abogados eran y son con toda la información que tenemos en cada momento. A todos ellos les digo que siempre decidía en base a una cosa: la esperanza. No es que un día me levantara de la cama y tomase una decisión caprichosa. Tanto yo como mis abogados hemos querido defender los derechos de dos niños. Yo no siento que haya nada malo. No me fui para desaparecer. Me fui para salvaguardarlos del daño de la violencia. ¿Crees que el momento es más propicio para ti por el cambio de gobierno y por los nuevos aires feministas que corren con él?Así lo siento, de verdad que sí. Ahora que tenemos un gobierno feminista tengo más esperanzas. ¿Qué le pedirías a Pedro Sanchez? Que me apoye a mí y a todas las Juanas Rivas de este país porque por desgracia son muchas, demasiadas. Me acuerdo de un acto que vino a Granada hace unos meses y ahora le veo en la presidencia y me digo ¡las vueltas que da la vida! Me gustaría conocerle y contarle que yo solo quiero el final de todo esto por mis hijos. Que ni soy tozuda ni estoy encerrada en un camino sin razón. Lo que trata de hacer es proteger a mis pequeños y a las madres que nos dejen seguir la vida, que sigamos hacia adelante sin la zancadilla del maltrato. Deseo que tanto este gobierne como los jueces sean capaces de ver la realidad de las maltratadas y que nos den una esperanza. La esperanza de un futuro en paz.
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