En este punto, Manuel Domínguez Moreno ha referido la incoherencia de muchos y muchas profesionales de los medios que se declaraban en contra de la prostitución pero que no dudaban en trabajar para medios que se estaban financiando por los anuncios de prostitución. «Como editor ha sido testigo de cómo grandes profesionales, con un espíritu ético y un compromiso con la igualdad real indiscutible, trabajaban, sin embargo, es estos medios. Yo les preguntaba, ¿por qué sigues trabajando ahí? La respuesta siempre era la misma: “hay que comer”. Cuando repreguntaba haciendo hincapié en el hecho de que una parte de su sueldo se pagaba con el proselitismo publicitario de la prostitución la respuesta era verdaderamente sorprendente: “Yo no trabajo en esa sección”», ha dicho, añadiendo que en ningún medio que él haya editado o dirigido jamás se aceptó un euro de este tipo de publicidad.Para entrar en el debate de la abolición, que tantas diferencias genera incluso dentro del movimiento feminista, Manuel Domínguez Moreno ha hecho una división de las distintas tipologías. En primer lugar, ha hablado de la derivada de la explotación y la trata, la que se genera de la explotación de seres humanos que llegan a Occidente a través de las mafias de la migración ilegal. En segundo término, se ha referido a la prostitución obligada, la que es consecuencia de una situación económica sobrevenida. Finalmente, ha analizado un tipo de prostitución derivado de la elección libre de la práctica de relaciones sexuales con una contraprestación económica.La primera supone el 77% de toda la prostitución y su abolición tiene más que ver con una cuestión de voluntad política porque «si se quiere, este tipo de prostitución se puede eliminar mañana con la prohibición de los burdeles». Incluso, ha expuesto, en un gobierno de espíritu feminista cuesta tomar esa decisión. «Los burdeles son centros de comercio sexual que deberían estar prohibidos porque, en gran medida, las mujeres que allí «trabajan» están explotadas y, tal y como se ha podido comprobar en diferentes operaciones policiales, tienen, en muchos casos, relación con las redes de tráfico de seres humanos», ha afirmado Manuel Domínguez Moreno.
Manuel Domínguez Moreno en un momento de la conferenciaRespecto a la segunda categoría, tienen que ser las estructuras de protección social las que den las condiciones adecuadas que impidan que las personas tengan que prostituirse para poder tener ingresos económicos.Finalmente, en referencia a la prostitución que se ejerce libremente es mucho más difícil pensar en su abolición, puesto que chocaría contra la libertad de decisión de las personas.«La prostitución es un fenómeno que va en contra de los valores de la igualdad real, porque ésta requiere un exhaustivo estudio sociológico que debe permitir desgranar a todos los niveles la variedad de matices que encierra en sí misma, sobre todo ahora que abordamos su amplio y variado significado con una normalidad que trasciende lo cotidiano para hacerse norma irrenunciable. He realizado personalmente una investigación profunda que se fundamenta en tres ejes prioritarios y que son absolutamente contrarios a lo que representa la prostitución:- La igualdad: Un concepto connatural, algo que no es la prostitución
- La igualdad legal: Concepto evidente, constitucional y democrático, algo que no es la prostitución
- La igualdad real: Un concepto de derecho natural irrenunciable, algo que no es la prostitución», ha dicho.
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