Esther Piqueras: “Ayudar a la Fundación Carme Chacón es salvar vidas a niños”

Entrevista a la presidenta de la fundación y madre de la reconocida y recordada dirigente socialista sobre la labor humanitaria de la entidad: operaciones a niños con cardiopatías, investigación y legado social

Esther Piqueras
Esther Piqueras | Foto: Agustín Millán

La Fundación Carme Chacón nació de una idea concebida por la propia exministra antes de su fallecimiento: ayudar a niños con cardiopatías graves que no tienen recursos para ser operados. Hoy, ese proyecto es una realidad gracias al impulso de su madre, Esther Piqueras, presidenta de la entidad, que continúa el legado humano, ético y solidario de su hija. En esta entrevista a Diario Sabemos, Piqueras detalla el origen de la Fundación, sus objetivos y los retos de futuro.

¿Cómo nace la Fundación Carme Chacón?

La idea nació de Carme. Fue ella quien quiso crear una fundación para ayudar a niños cardiópatas como lo fue ella. De hecho, llegó a reunirse con personas como Emilio Butragueño, Lionel Messi y su cardiólogo para iniciar los primeros pasos. No tuvo tiempo de desarrollarla, pero nosotros decidimos continuar ese proyecto tan bonito, solidario y profundamente humano.

¿Fue difícil ponerla en marcha tras su fallecimiento?

Sí, fue muy difícil. Arrancar cualquier proyecto ya lo es, pero cuando además eres la madre, la carga emocional es enorme. Aun así, había que ser objetiva y fiel a la idea de Carme. El objetivo siempre fue hacerlo bien y conseguir lo que ella quería.

¿Por qué decidió asumir usted la presidencia de la Fundación?

Porque soy su madre y sentía que debía hacerlo. Evidentemente, en el futuro pasaré el testigo a su hermana o a su hijo cuando sea mayor de edad. Pero de momento estoy yo, junto a sus amigas y amigos. La Fundación está formada, en gran parte, por personas muy cercanas a Carme.

¿Quiénes forman el Patronato y los órganos de la Fundación?

El Patronato está compuesto por amigas y amigos de Carme y por profesionales del ámbito sanitario. Está María Torres, que es la tesorera y fue secretaria de Carme en el Ministerio y en el Congreso; Tere Punillera, amiga personal; y el doctor Raúl Abella, cardiólogo pediátrico y presidente del Comité Científico. También contamos con un Comité de Honor presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, con personas de ideologías muy diversas.

¿Es una fundación política?

 No. La Fundación no nace para hacer política, sino para salvar niños. Hay pluralidad ideológica porque Carme era una persona muy querida, pero nuestro objetivo es exclusivamente humanitario.

¿Cuál es el principal objetivo de la Fundación?

Operar a niños con cardiopatías graves que no tienen recursos económicos. Son niños, en su mayoría, no españoles, porque en España, con más o menos dificultades, la sanidad pública acaba respondiendo. En otros países, si no se les opera, estos niños mueren.

¿De dónde proceden los niños a los que ayudan?

Principalmente de Panamá y de la República Dominicana. Hasta ahora hemos operado a 18 niños y todos están perfectamente.

¿Dónde se realizan las intervenciones?

En Barcelona, en el Hospital Universitario Dexeus del Grupo Quirón, con el que tenemos un convenio de precio humanitario. Los cirujanos y anestesistas no cobran nada por su trabajo, y nosotros asumimos los costes hospitalarios necesarios.

¿Qué edades tienen los niños que se operan?

Desde bebés de pocos meses, desde que nacen, sin límite de edad mientras sean niños. Cuanto antes se interviene, mejor, porque con el tiempo las arterias se endurecen y las cardiopatías se complican.

La Fundación no solo cubre la operación, ¿verdad?

Exacto. Nos encargamos también de la estancia, la manutención, el alojamiento y el apoyo psicológico de los niños y sus familias. Los niños vienen acompañados por uno de sus progenitores. Además, contamos con convenios con hoteles y aerolíneas para facilitar su traslado.

Un legado social que trasciende lo político

¿Qué otros objetivos tiene la Fundación además de operar niños?

Queremos formar médicos, tanto aquí como en los países de origen, para que en el futuro los niños puedan operarse allí y no tengan que venir a España. También apostamos por la investigación en cardiopatías infantiles y por programas sociales, como campamentos de verano para niños sin recursos.

¿Cómo influyó la enfermedad de Carme Chacón en este proyecto?

Carme nació con una cardiopatía congénita muy compleja, diagnosticada tarde. Nunca se sintió enferma y vivió con una pasión tremenda. Esa forma de vivir marcó su manera de entender la política y la vida, y también este proyecto. Esa experiencia personal fue clave para que quisiera ayudar a otros niños con cardiopatías.

¿Qué siente cuando ve a los niños que se salvan gracias a la Fundación?

Una alegría inmensa. Es inevitable recordar a mi hija, pero sobre todo pienso que a ese niño le estamos salvando la vida. Todas las intervenciones que hemos hecho han sido un éxito.

¿Cuánto cuesta salvar la vida de un niño?

 Aproximadamente 20.000 euros gracias al precio humanitario. En otros países, esa misma operación puede costar entre 300.000 y 350.000 euros.

¿Cómo puede colaborar la ciudadanía con la Fundación?

Haciéndose amigos desde 10 euros al mes, realizando donaciones, colaborando como voluntarios o, en el caso de las empresas, a través de la responsabilidad social corporativa. Con muy poco se pueden hacer cosas muy grandes.

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a la sociedad?

Que piensen que con muy poco salvamos niños. Son niños que, si no se operan, se mueren. Ayudar a la Fundación Carme Chacón es dar vida, es salvar vida a niños.

Y para finalizar, ¿Qué nos puede decir de su hija Carme?

Carme fue una política honrada y leal, pero sobre honrada, y todos sabemos que es así. 

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